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14 de noviembre del 2003
Azúcar en blanco
y negro
Por Iria González-Rodiles
Luego
de incontables zafras deprimidas y del cierre de 70 centrales
azucareros, en Cuba se proyecta la compra de azúcar,
nada más y nada menos que a... Estados Unidos.
Pero, ¿cómo es eso? Si el Norte era el principal
comprador de azúcar a la Mayor de las Antillas y
alguna vez Cuba fue la mayor productora azucarera del mundo.
Por demás, antaño, el azúcar cubano
poseía fama en el mercado mundial y cubría
a plenitud la demanda de la población cubana.
Y del
embargo -bloqueo, según el melodrama gubernamental
cubano-, ¿qué hay?
La noticia me sacude y obliga a remitirme, nuevamente al
libro titulado
EN BLANCO Y NEGRO, del respetable investigador cubano Ambrosio
Fornet, quien reside en la Isla.
Así,
en el lejano año 1916, descubro que la molienda alcanza
3 millones de toneladas con 199 ingenios azucareros funcionando.
Tres años más tarde, en 1919, con un ingenio
menos, se logra, por primera vez, una zafra record, ascendente
a 4 millones de toneladas. Y, por último, en 1920,
con 5 ingenios menos que el año anterior, se mantiene
alta la molienda con tres millones 700 mil toneladas.
¡Todo
a machete limpio, señores, y con ingenios antiguos!
Nada de corte y alza mecanizada, ni centrales modernos y
computarizados. Pues a las zafras, de aquellos tiempos tan
remotos, intentan aproximarse o parecerse, hoy en día,
los dueños de todo en Cuba. Pero no lo logran o sólo
se acercan, aunque empleen cuantas parafernalias anticuadas
o modernas tengan a mano.
A estas
alturas, la zafra se comporta, dentro de altibajos, como
en los años '20 del siglo pasado, aunque cuenta con
los adelantos técnicos de nuestros tiempos. Cual
el "érase una vez..."de todo cuento, este
se inició hace más de cuarenta años
-con el ascenso al poder del gobierno vitalicio que aún
nos ocupa y preocupa-, etapa en que el rumbo de los acontecimientos
en Cuba comenzó a perjudicar los intereses y las
propiedades de inversionistas norteamericanos en la Isla.
Estados Unidos suprime, entonces, la compra de la cuota
azucarera a Cuba.
El bisoño
gobierno cubano pegó el grito en el cielo. Mas no
fue, precisamente, Dios quien lo escuchó, sino el
mismísimo Diablo rojo.
En mala
hora, se dice a la distancia de cuarenta y tres años.
Pero ni con el voluminoso calzo soviético, la zafra
"socialista" lograría una eficiencia similar
a la republicana. Ni siquiera la caprichosa zafra del '70,
emprendida con todos los recursos habidos y por haber -"con
todos los hierros", diría el pueblo- pudo cumplir
la expectativa monumental de aquella contienda, donde se
empeñó hasta el alma nacional, reflejada en
la consigna, los 10 millones ¡van!
Mas no fueron. Y desde entonces la zafra experimentó
un descenso gradual, por una u otra razón. Y la elevada
merma permanece desde el fin del amamantamiento de los "países
hermanos". Hasta el sol de hoy.
"Sin
azúcar no hay país", se decía
popularmente durante la etapa republicana y parece cierto,
según indica el desastre económico de la industria
azucarera criolla, o al menos, parte importante de una verdad
que no es la PINTADA por la prensa oficialista de la Isla.
Por eso, cierren los periódicos y revistas, apaguen
radios y televisores en colores y abran los ojos con el
libro EN BLANCO Y NEGRO. Descubrirán que en tantos
años, la industria azucarera cubana sólo ha
tenido como resultado el racionamiento del azúcar
desde los primeros años de la década del '60
hasta nuestros días, el cierre de centrales y la
conversión de la antigua 'Reina del Azúcar'
en importadora.
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