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1 de agosto de 2006

Reflexiones
Fidel Castro o la trama de los 80

Por Tania Quintero, desde Lucerna

Dos semanas antes de su 80 cumpleaños, Fidel Castro ha vuelto a desempeñar sus dos mejores papeles: actor y tramoyista. Si alguien lo duda, lea o relea la anécdota contada por Tad Szulc en su libro "Retrato crítico de Fidel Castro", donde es narrada la visita del periodista Herbert Matthews, del New York Times, a la Sierra Maestra en 1957 y le permitió dar la primicia internacional sobre la existencia del líder guerrillero en su "cuartel general" del Ejército Rebelde. Pronto se cumplirá medio siglo de la farsa que un joven y astuto Castro montara a los americanos y el mundo. Matthews ya no existe, pero incólume sigue la capacidad de Fidel Castro para armar toda clase de tramoyas.

Pese a internet y las nuevas tecnologías, los grandes medios de comunicación siguen siendo neófitos con relación a Cuba y su "máximo líder". Salvo excepciones, la mayoría de los informadores padece de ingenuidad peregrina. Ayer, para poner un ejemplo, el corresponsal de TVE en Cuba recordaba un reportero de la prensa del corazón cuando desde La Habana, ante la cámara, compungido, decía: "No se sabe en qué hospital está ingresado, ni cuáles médicos lo operaron". Me pareció tan tonto como los cientos de cubanos "celebrando" por la Calle 8 de Miami. Para llenar el cubo de la bobería, en una esquina céntrica de La Pequeña Habana se concentraron varias cadenas de radio y TV. ¿Es que no sabe el corresponsal de TVE que a no ser que muera durante la intervención quirúrgica, los partes médicos los dará el propio Fidel Castro?

Otra gran tontería escuchada ayer fue la aseveración de que por vez primera Castro delegaba sus poderes en su hermano. Que yo recuerde, es primera vez que lo hace público de esa manera, porque en 1972 ó 73, durante su primer recorrido por países de Europa del Este y Africa, de más de un mes de duración, fue Raúl Castro quien se quedó al frente del partido, el estado y las fuerzas armadas.

Al margen de la mayor o menor gravedad de su secreto y cuestionado padecimiento, nuevamente Fidel Castro evidencia de que además de especialista en virar tortillas, ridiculizar a sus contrincantes y reírse de los peces de colores, lo es también en el arte de la intriga, el protagonismo y la manipulación.

La trama se veía venir. Dice el refrán que "tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe". Después de tanto tiquitiquiti sobre su edad, su salud, su sucesión y el futuro de Cuba como barco a la deriva sin timonel, lo más lógico, fidelista y castrista ha sido lo que acaba de hacer en vísperas de sus 80 años: saltar al ruedo, no para acuchillar al toro y cortarle rabo y orejas, sino para cogerlo por los cuernos, virarlo a su antojo y como en un gran San Fermín, poner a correr a millones detrás de un animal de su ganadería.

El 26 de julio en Bayamo lo había advertido: "se equivocan los que creen que voy a estar hasta los 100 anos dirigiendo". A lo largo del 2006 las medidas tomadas por el partido y el gobierno presagiaban que algo se estaba sazonando en la cocina del comandante.
La cirugía debe haber estado previamente programada, pero la fecha y los detalles corrieron a su cargo. Todo estuvo tan minuciosamente previsto que el día antes de dar a conocer su salida temporal del poder, George Bush viajó a la Florida y allí tuvo un programa peculiar: desayuno en el Versailles, popular restaurante cubano de Miami; después habló a orillas del mar ante un nutrido grupo de guardacostas y cenó en la residencia de un conocido millonario cubanoamericano.

¿Estaban los servicios de inteligencia de Estados Unidos sobre la pista o el propio aparato cubano hizo llegar a la Casa Blanca la información sobre un inminente anuncio sobre la salud de Castro y la cesión provisional de sus cargos principales a su hermano Raúl? ¿Por qué teniendo Bush en su agenda problemas más apremiantes (Líbano, Irán, Irak, Corea del Norte) en mangas de camisa se desplazó a la Florida para verificar el grado de seguridad de las costas en ese estado y reunirse con cubanoamericanos? ¿Están los americanos pensando que la salida provisional o definitiva de Fidel Castro pudiera detonar un éxodo marítimo masivo como los ocurridos en 1980 y 1994?

Una vez rebasados los efectos de la anestesia y cuando su actividad cerebral se lo permita, hará pública una nota. Y de ese modo continuaremos al tanto de los pormenores de su recuperación. Así ya lo hizo cuando el cabezazo de 2001 en el Cotorro y cuando el boniatazo de 2004 en Santa Clara. Así lo seguirá haciendo. Como hizo Juan Pablo II y como hace Corín Tellado, quien la diálisis a la que diariamente se somete no le impiden dictar a una grabadora sus rosadas novelitas.

Pronostico que, a más tardar, Fidel Castro reaparecerá en la inauguración de la Cumbre de los No Alineados, prevista para celebrarse en septiembre en La Habana. Mientras, que en Miami sigan celebrando.

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