20 de marzo del 2005
Chocolatín con leche
"Le ronca los timbales"
hubiera exclamado Alberto, el bolitero del barrio, después
de haber escuchado a Fidel Castro anunciar por televisión
la distribución -por la libreta de racionamiento-
de café sin chícharos y de chocolate con
leche en polvo.
Por Tania Quintero, desde Lucerna,
Suiza
Si algo caracteriza al presidente
de Cuba es no tener miedo a hacer el ridículo ni
importarle los comentarios generados por sus discursos
en los medios internacionales de prensa. Si de su larga
intervención el 8 de marzo lo que tuvo repercusión
fue la venta de ollas a la población, ahora la
"noticia" no es el aumento de la cuota de café
(4 onzas per capita al mes) sino que este dejara de estar
mezclado con chícharos.
Otra buena nueva es la distribución
de "chocolatín con leche". Una idea -como
todas-surgida del comandante, quien según ha confesado
ha sustituido el café y el té por la leche
con chocolate. Aficionado a mantenerse informado, el mandatario
cubano debe haber leído acerca de últimas
investigaciones adjudicándole al chocolate negro
una serie de cualidades. Algunos científicos han
propuesto incorporarlo a la Dieta Mediterránea,
consistente en aceite de oliva, frutas, verduras, aceitunas,
frutos secos, pescados, mariscos y vino tinto.
Más que chocolate con leche
los cubanos lo que necesitan son libertades: para comer,
informarse, expresarse, reunirse, discrepar públicamente
y viajar. Más que café puro o mezclado,
los cubanos, en particular los niños, necesitan
leche, yogurt, mantequilla, margarina y quesos. Más
que ollas, los cubanos necesitan computadoras, teléfonos
celulares, radios de onda corta y antenas parabólicas.
En 46 años de revolución,
los cubanos han visto aparecer y desaparecer toda clase
de experimentos: café Caturra, Cordón de
La Habana, cortinas rompevientos, ganado F-1 y F-2, Ubre
Blanca, Brigadas Invasoras Che Guevara (con sus bulldozers,
de un extremo a otro de la isla, acabaron con frutales
y árboles maderables), planes porcinos y arroceros,
presas y represas con tilapias y otras especies de agua
dulce para mejorar la alimentación del cubano de
a pie, organopónicos, quema de cañaverales
al estilo australiano, pedraplenes, bicicletas, "camellos",
plátanos microjets, hamburguesas Zas, helados de
cítricos como fuente de Vit. C, pasta de oca, picadillo
de soya, yogurt de búfala, proteína vegetal,
croquetas de "averigua" (con que están
hechas), "sopa de gallos" (agua con azúcar
prieta), panes y pizzas elaborados con harina de boniato,
"líquido de frenos" (refresco instantáneo
con sabor a fresa) y cerelac, entre otros inventos.
Las ollas, el café sin chícharos
y el chocolate con leche fueron "convoyados"
con otras noticias: según Fidel Castro, el peso
cubano convertible (más conocido por "chavito")
se "fortaleció" en un 7 por ciento. Una
consecuencia inmediata se vio en las Cadecas (cajas de
cambio): un "chavito" se vende en 24 pesos (antes
26) y se compra en 25 (antes 27). Otra novedad es el entierro
oficial de la industria azucarera, ahora calificada de
"trabajo de esclavos".
Lo significativo es que la misma persona,
35 años atrás, no se percató de que
cuando cientos de miles de cubanos fueron movilizados
al corte, limpia y alza de cana estaban reviviendo la
esclavitud. A cambio de nada: la "zafra de los diez
millones" fue un rotundo fracaso y de aquel desastre
lo único bueno que quedó fue el nacimiento
de Los Van Van.
Dada la musicalidad del cubano, no
descartemos la aparición de una canción
que a ritmo de reggaeton, sin ordinariez, en su letra
hable de ollas, café sin chícharos y chocolatín
con leche. Daría continuidad a una tradición,
pues de las épocas buenas y malas de nuestra historia
republicana han quedado inmortalizadas canciones de la
talla de El Bodeguero. Con un estribillo muy actual: "Toma
chocolate, paga lo que debes".