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25 de agosto de 2006

Época de promesas

En septiembre comienza la temporada de más peticiones y ofrendas en el calendario religioso cubano.

Por Tania Quintero, desde Lucerna

Como la salud de Fidel Castro es asunto de Estado y al sumarse la iglesia católica a los ruegos por su restablecimiento, los cubanos no se sentirán obligados a pedirle al Señor por el comandante y podrán concentrarse en sus solicitudes habituales: que dios les dé fuerzas para seguir soportando y salir adelante; les ayude a "endulzar" y "neutralizar" a enemigos supuestos o reales; apaciguar las desavenencias en la familia o el vecindario y les facilite la realización de trámites, trátese de una permuta o la obtención de una visa para abandonar temporal o definitivamente el país. Y, por supuesto, los deseos de siempre: salud, dinero y amor.

El 7 de septiembre los devotos de Nuestra Señora de Regla, Yemayá en la religión yoruba, desde temprano cruzan la bahía de La Habana. Allí, muy cerca del mar, se encuentra ella, Orisha mayor, madre de la vida, dueña de aguas y mares. De tez oscura, indomable y astuta, cuenta la leyenda que un obispo español, San Agustín "El Africano", de joven tuvo la revelación de un ángel que le ordenó tallar en madera la figura de una virgen. Tiempo después, un discípulo suyo embarcó con la imagen en una modesta nave y llegó a las costas de España. Se asegura que el primer milagro fue permitir que el barco pudiera capear una tormenta en medio del Estrecho de Gibraltar. Ese hecho la convertiría en patrona de los marinos.

En el siglo XVII en el poblado habanero de Regla se erigió un bohío para cobijar una reproducción de la virgen tallada por el obispo. La choza sería arrasada por un ciclón y en el mismo sitio se construyó una ermita, inaugurada en 1664 con una imagen procedente de España. El 23 de diciembre de 1714, Yemayá o la Virgen de Regla fue proclamada Patrona de la Bahía de La Habana.

El 8 de septiembre los cubanos de la Isla y los residentes en el exterior se vuelcan a rendir tributo a su Patrona Nacional, Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, la Oshún de la santería afrocubana. Ese día, sus seguidores se visten de amarillo, el color que la identifica.

Alrededor de 1620 dos indios, Juan de Hoyo y Juan Moreno, y un negrito criollo, Rodrigo, fueron a buscar sal a la Bahía de Nipe, en el oriente cubano. Estaban en su canoa cuando vieron en el mar algo que les llamó la atención. Al amanecer remaron hasta el lugar y se encontraron con una imagen de la Virgen María tallada en madera que flotaba en una tabla. En el brazo izquierdo cargaba al Niño Jesús y en la mano derecha una cruz de oro. En la tabla, una inscripción: "Yo soy la Virgen de la Caridad". Los tres hombres recogieron la talla y la condujeron a Bajaragua, donde se le construyó un santuario. El 10 de mayo de 1916 el Papa Benedicto XV la declaró Patrona de Cuba.
Oshún también es Orisha mayor. Dueña del amor y de los ríos, es protegida por Eleguá (el Niño de Atocha en el catolicismo) y siempre acompaña a Yemayá. Simboliza la feminidad y se le representa como una mulata bella y alegre. En Cuba es considerada protectora de las embarazadas y parturientas, por ello cuando los recién nacidos salen del hospital se acostumbra ponerles alguna ropita amarilla.

Una de las iglesias más visitadas en la capital cubana es la de Nuestra Señora de la Merced, en la Habana Vieja. Se dice que cuando España se encontraba sometida a los árabes, grupos de cristianos se dedicaron a tratar de rescatar a los cautivos. San Pedro Nolasco tuvo una aparición que le instó a crear una orden religiosa para tratar de redimir a los cristianos avasallados. Supuestamente la misma inspiración tuvieron San Raymundo de Peñafort y Jaime I, Rey de Aragón. Puestos de acuerdo los tres, el 10 de agosto de 1218 fundaron la Orden de la Redención de los Cautivos, bajo la guía de una virgen a la cual denominaron Santa María de las Mercedes.

Los cubanos le rinden tributo los 24 de septiembre, en particular las madres y familiares de los presos políticos y comunes. La Obatalá de los yorubas es orisha mayor y es la deidad pura por excelencia, dueña de todo lo blanco, de la cabeza, los pensamientos y los sueños. De Obatalá se dice que fue enviada a la Tierra para hacer el bien y mediar entre los hombres, porque es misericordiosa y amante de la paz y la armonía.

En el mes de octubre destacan cuatro efemérides católicas; Santa Teresa del Niño Jesús, el 1ro; Santa Teresa de Ávila, el 15; Santa Lucía, guardiana de la vista y de los ojos; el 31, y San Judas Tadeo, el más venerado, el 28.

Por cientos se cuentan ya los que cada 28 de octubre acuden a "la iglesia de San Nicolás", como popularmente es conocida en una pequeña iglesia situada en la esquina de las calles Rayo y San Nicolás, en el municipio de Centro Habana. Pero éste no es el santo principal, sino San Judas Tadeo, patrón de casos desesperados e imposibles.

La celebración de su onomástico coincide en Cuba con una tradición vigente a partir de la muerte de Camilo Cienfuegos, comandante guerrillero misteriosamente desaparecido en el mar el 28 de octubre de 1959. Mientras los escolares de Centro Habana son llevados por sus maestros al Malecón, a tirarle flores al mar a Camilo, decenas de creyentes en dirección opuesta se dirigen a pedir o pagar promesas a San Judas Tadeo, nuevo santo milagrero.

Noviembre lleva a miles de cubanos a concurrir a las iglesias y a colocar flores en las tumbas de sus muertos, en ocasión del Día de Todos los Santos, el 1ro y el de los Fieles Difuntos, el 2. En esos dos días se multiplican las misas para orar por el alma de los seres queridos.

El 16 es el cumpleaños de la capital, fundada en 15-- con el nombre de Villa de San Cristóbal de La Habana. Su patrón es precisamente San Cristóbal, Agayú Solà para los santeros. Según la leyenda, San Cristóbal era un gigante que ayudaba a los hombres a cruzar cierto río ancho y turbulento. En una ocasión ayudaría a cruzar al mismísimo Niño Jesús, lo que determinó su conversión al cristianismo. Por su vinculación con la tierra y el desierto, se le considera patrón de caminantes y automovilistas. Físicamente poderosos y dotado de gran energía, en situaciones difíciles se refugia en las palmas. Pese a su temperamento colérico, gusta de proteger a los niños.

Una de las deidades más controvertidas y con más seguidores es Santa Bárbara o Changó, festejada el 4 de diciembre. Hija única de Dioscoro, pagano cruel, para apartarla de los hombres y de los cristianos, la encerró en una torre. Cuando se enteró que el castigo no había impedido que se hubiera hecho cristiana, la entregó a los tribunales. Fue condenada a morir decapitada. Poco después, su padre moriría fulminado por un rayo.

Protectora contra truenos y tormentas, temblores de tierra e incendios, en la época de la colonia fue nombrada Patrona del Cuerpo de Artillería de La Habana. Su imagen se representa con una espada, símbolo de valor. Santa Bárbara es mujer para los católicos y hombre, Changó, en la religión yoruba. Tal vez por esa dualidad sexual concentra el mayor número de virtudes e imperfecciones. Su color es el rojo.

Una semana antes de la llegada de la Navidad, el 17 de diciembre, se desborda el misticismo. Cientos, miles de cubanos venidos de todas las provincias, acuden al Rincón, localidad en las afueras de La Habana donde radica la iglesia de más culto a San Lázaro. No todos son pagadores de promesas, pero si creyentes convencidos de que "el viejo Lázaro" es el más milagroso de todos los santos. La figura de un anciano descalzo y harapiento, con dos perros lamiéndole las llagas ocasionadas por la lepra, no es reconocida por la iglesia católica, apostólica y romana, que en esa fecha reconoce a San Lázaro Obispo, vestido con un atuendo morado. Mas la imaginería popular cubana a quien le tiene fe y venera es al pordiosero. El San Lázaro de los pobres y enfermos es el Babalú-Ayé de los babalaos.

Deidades africanas y santos católicos han formado parte de la cultura nacional en todas las épocas y han sido fuente de inspiración para músicos, compositores, artistas plásticos, novelistas, poetas, dramaturgos, bailarines, coreógrafos y cineastas.

Una famosa película se titula Miel para Oshún. Una de las obras de teatro más exitosa lleva por nombre Santa Camila de La Habana Vieja. Una de las canciones más escuchada está dedicada a Santa Bárbara-Changó. El caso más célebre es el de Miguelito Valdé, músico que en los años 40 triunfara en Nueva York y todavía hoy es recordado por su apodo: Mister Babalú.

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