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INFORMES
CUBA
Informe ante la Reunión de Medio Año
Caracas, Venezuela
28 al 30 de marzo del 2008
En
este período el país experimentó
su primer cambio oficial de mandatario en los últimos
49 años. El 19 de febrero Fidel Castro anunció
su renuncia como presidente del Consejo de Estado
y Comandante en Jefe por motivos de salud, abriendo
el camino para la elección de su hermano Raúl
Castro el 24 de febrero.
La sucesión
de poder ha generado expectativas de cambio. Sin embargo,
prevalece en el periodismo la misma situación
de estancamiento, control de la información,
represión contra la prensa independiente e
indiferencia ante los reclamos por los periodistas
presos.
En realidad
ningún cambio sustancial ha ocurrido tras el
alejamiento del poder de Fidel Castro hace 20 meses.
Aunque sugirió que él sólo quedaría
como un modesto “soldado de las ideas”,
el primer acuerdo del electo Consejo de Estado fue
que se le consultarían todas las decisiones
de significado estratégico para el país.
Desde el
29 de marzo del 2007, cuando comenzaron a publicarse
artículos suyos bajo el rótulo de “Reflexiones”,
Fidel Castro ha escrito unos 70 textos, enfocados
a la política, las relaciones internacionales
y el enfrentamiento con Estados Unidos
Raúl
Castro intenta avanzar algunas medidas en el sector
de los medios de comunicación, con pasos calibrados
en la participación de la prensa oficial en
la crítica y la solución de problemas
económicos y sociales, la apertura de espacios
de correspondencia para los lectores y la liberalización
de las ventas de equipos electrodomésticos
y computadoras. En un esfuerzo de legitimación
de su gobierno en la arena internacional, Raúl
Castro ha firmado sendos pactos de derechos humanos
que Cuba había rechazado suscribir en el pasado,
y ha permitido una mayor presencia de la Iglesia Católica
en los medios estatales con misas, proclamas y entrevistas.
La cifra
de periodistas encarcelados es de 25, luego de la
liberación por razones humanitarias de Alejandro
González Raga, condenado a 14 años,
y José Gabriel Ramón Castillo, condenado
a 20 años. Ambos periodistas, integrantes del
Grupo de los 75, figuraban en un listado de prisioneros
enfermos, y salieron de la cárcel rumbo al
exilio en España, junto a otros dos prisioneros
de conciencia de la misma causa, el pasado 17 de febrero.
Otros 12
periodistas presos cuya salud ha empeorado en los
últimos meses, continúan sin que las
autoridades les concedan una licencia extrapenal humanitaria
en consideración a sus severos padecimientos
y, en no pocos casos, a su avanzada edad. El tratamiento
y las condiciones de confinamiento son infrahumanos,
con deficiente alimentación e higiene, maltratos
a los reos que reclaman derechos elementales y limitada
atención médica.
Los casos
más críticos son los siguientes:
* Normando
Hernández, condenado a 25 años, se encuentra
en la sala penal del Hospital Militar “Carlos
J. Finlay” de La Habana. Padece del síndrome
de malabsorción intestinal, pólipos
vesiculares e hipertensión arterial. Está
penciente de una operación quirúrgica
para extirparle los pólipos, pero se encuentra
muy débil físicamente. El gobierno cubano
se ha negado a considerar su salida mediante una visa
humanitaria otorgada por el gobierno de Costa Rica
en abril del 2007, además de que desde el 2001
tiene visado estadounidense para emigrar con su esposa.
* Doctor
José Luis García Paneque, condenado
a 24 años, confinado en la prisión de
Las Mangas, en la provincia Granma. Sufre de anemia
y malnutrición como resultado de padecer el
síndrome de malabsorción intestinal.
Se le diagnosticó además un quiste de
riñón y tiene serias afectaciones nerviosas.
Su esposa y cuatro hijos menores emigraron a Estados
Unidos a comienzos del 2007, en medio del hostigamiento
constante de las autoridades y las turbas progubernamentales,
que los calificaban de “terroristas” al
servicio de Estados Unidos.
* Doctor
Alfredo Pulido López, condenado a 14 años,
en la prisión de Kilo 7, en Camaguey. Fue diagnosticado
con tuberculosis; padece además de hemorroides
y gastritis.
* Pedro
Argüelles Morán, condenado a 20 años,
padece de cataratas avanzadas en ambos ojos y ha perdido
casi completamente la visión.
* Juan
Carlos Herrera Acosta, condenado a 20 años.
Padece de cardiopatía izquémica, hipertensión
arterial, artrosis cervical, asma y trastornos hepáticos
y nerviosos. Su ex esposa y dos hijas menores fallecieron
el pasado mes en un accidente automovilístico
en la provincia de Sancti Spíritus, el pasado
12 de marzo,
* Un minusválido
se halla entre los periodistas presos: Miguel Galván
Gutiérrez, ingeniero de profesión, sentenciado
a 26 años.
De los
seis periodistas de la llamada Causa de los 75 que
fueron excarcelados con una licencia extrapenal por
razones humanitarias, cuatro permanecen en Cuba con
visas de refugiados de Estados Unidos, pero sin haber
obtenido la autorización gubernamental para
la salida definitiva del país.
En represalia
por su desempeño profesional, el gobierno también
le impide viajar a otros periodistas que en fecha
reciente han recibido visas para emigrar.
El caso
más reciente es el del periodista Luis Esteban
Espinosa Echemendía, de la agencia Jóvenes
Sin Censura, quien fue informado el 7 de noviembre
que no se le permitiría salir del país,
a pesar de que cuenta con visa de residencia en Suiza
desde agosto. Meses antes fue advertido por un oficial
de la Seguridad del Estado que si no cooperaba con
las autoridades no se le dejaría emigrar legalmente.
En situación
similar están Abel Escobar Ramírez,
de la agencia Cubanet, y Luis Guerra Juvier, de Nueva
Prensa Cubana, ambos aprobados para emigrar por el
programa de refugiados de Estados Unidos. A Escobar
Ramírez se le informó el pasado septiembre
que el permiso de salida sólo había
sido autorizado para su esposa e hijas, no para él.
Juvier permanece en un limbo legal por más
de un año junto a su esposa, luego que las
autoridades les retiraran el permiso de salida sin
brindarles explicación sobre los motivos de
esa medida.
La labor
de los cerca de 60 periodistas independientes que
se mantienen en activo, encara acciones represivas
diariamente. El movimiento atraviesa por una etapa
de reanimación luego del golpe demoledor de
la llamada Primavera Negra del 2003, que no sólo
significó el arresto de 28 periodistas de liderazgo,
sino también la desarticulación del
funcionamiento de agencias y proyectos constituidos
desde mediados de los años 90.
El pasado
diciembre se creó en La Habana el grupo mediático
Consenso, un proyecto informativo y cultural que reúne
a una treintena de periodistas. Además de la
revista del mismo nombre (con versión digital),
la entidad publica un semanario que imprime un centenar
de ejemplares para la venta.
En febrero, el equipo de intelectuales que se separó
de la revista Vitral por discrepancias con la Diócesis
de Pinar del Río, lanzaron una nueva publicación
digital denominada Convivencia, que se define como
un espacio de libertad de expresión y defensa
de los derechos ciudadanos. Un colaborador de la publicación,
el estudiante de segundo año de Derecho Néstor
Pérez González, fue expulsado de la
Universidad de Pinar del Río por escribir una
reseña para el primer número de Convivencia.
En el útimo
semestre se han reportado en la capital y en el interior
del país un total de 52 actos de coacción
a las prácticas informativas, los cuales incluyen
multas, registros, incautación de dinero y
objetos personales, detenciones preventivas, limitación
de movimientos, allanamiento de viviendas, amenazas
de muerte, asedio de turbas gubernamentales con la
anuencia policial, y represalias contra los familiares
de los periodistas.
La obstrucción
del ejercicio periodístico y de las vías
de superación profesional forma parte de la
estrategia oficial.
El 21 de
octubre, el reportero Francisco Blanco Sanabria fue
impedido de observar el conteo de las boletas al término
del escrutinio para la asamblea municipal en Cruces,
provincia de Cienfuegos. La Constitución cubana
permite el derecho de los ciudadanos a presenciar
el conteo de las boletas electorales, pero Blanco
Sanabria fue advertido por un oficial de la Seguridad
del Estado de que debía abandonar el lugar
y, a la vez, amenazado si escribía una información
sobre lo ocurrido.
A comienzos de este mes, seis periodistas fueron impedidos
de llegar hasta la sede de la Sección de Intereses
de Estados Unidos en La Habana (USINT) para participar
en un seminario de capacitación por teleconferencia,
auspiciado por la Universidad Internacional de la
Florida (FIU) de Miami.
El gobierno prosiguió su ofensiva contra la
proliferación de señales clandestinas
de televisión por satélite y ha recrudecido
los controles para limitar las conexiones a la internet,
incluyendo la obstaculización del acceso a
los blogs contestatarios que se realizan desde Cuba.
A nivel de barrios prosiguen las redadas policiales
contra las antenas parabólicas y las apropiaciones
de señales de televisión por cable,
con el propósito es desmantelar los centros
de redistribución de señales instalados
en los vecindarios, decomisar equipos y multar a los
infractores. Los operativos se realizan con gran despliegue
de carros patrulleros, agentes policiales y personal
técnico para cortar las conexiones ilegales
de televisión e internet, y cuentan con la
ayuda de los directivos del CDR (comité de
barrio) en cada zona.
En busca
de sortear los escollos de la vigilancia oficial y
acceder a alternativas de información y entretenimiento
que no ofrecen los medios oficiales, es cada vez más
extendida la práctica de reproducción
y distribución de copias en DVD de programas
de la televisión de Miami, que circulan en
todo el país. Las máquinas reproductoras
de DVD pueden entrar libremente del exterior desde
el pasado año, lo que ha extendido significativamente
su uso en la población.
El gobierno
también permitirá, a partir del 1ro.
de abril, las ventas en tiendas estatales -en moneda
convertible- de máquinas reproductoras de DVD
y video, televisores y computadoras, hasta ahora inaccesibles
a los ciudadanos nacionales.
La venta
de computadoras, sin embargo, no significará
una liberalización en el uso de la internet,
que sigue siendo un espacio de control estratégico
por parte del gobierno, con prioridad en el empleo
social de la red.
El uso
de la internet está restringido a organismos
centrales del Estado, instituciones educaciones y
culturales, así como a extranjeros que abonan
el servicio en moneda convertible. El costo por una
hora de internet, con una conexión de extrema
lentitud, oscila entre $6 y $10 en los pocos cibercafés
y hoteles de la capital. Cuba argumenta que al impedírsele
la conexión al cable submarino internacional
como resultado de la política de Estados Unidos,
se ve obligada a usar exclusivamente accesos satelitales
a la red, lo que significa gastos anuales superiores
a los $4 millones de dólares.
Según
las estadísticas oficiales, Cuba cuenta con
190,000 usuarios de internet, que abarcan los beneficiados
del servicio a organismos estatales. Esto sitúa
a la isla con un índice de acceso a la red
del 1.7 de su población, entre los más
bajos a nivel global. El gobierno asegura que el pasado
año un 40 por ciento de los ciudadanos cubanos
comprendidos entre los 6 y 60 años usó
una computadora, lo que justamente contrasta con la
ínfima penetración en la internet.
En el 2007
se reforzaron los controles en centros laborales y
estudiantiles que derivó en la prohibición
de uso de portales como YAHOO y el MSN de HOTMAIL
para sevicios informativos y correos electrónicos
de carácter personal. La comunicación
de correos electrónicos y acceso a servicios
informativos depende en estos momentos de un enlace
con el sitio oficial ENET.CU, lo que permite un mayor
control de la navegación de los usuarios en
los medios de la prensa oficial.
Las autoridades
del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones
(MIC) --dirigido por el comandante histórico
y ex jerarca de la policía política
(MININT), Ramiro Valdés Menéndez-- prosiguen
en su afán de estrechar los márgenes
de la navegación cibernética mediante
una “intranet”, que sólo permite
el acceso a páginas de publicaciones y entidades
nacionales, o a aquellas afines a la política
gubernamental desde el exterior. Los especialistas
en telecomunicaciones laboran también en una
“gran intranet educativa nacional” y una
enciclopedia cubana, con la idea de suplir presuntas
carencias bibliográficas y estructurar un pool
informativo educacional. El trabajo de compilación
se revertiría en una suerte de diccionario
con la historia oficial de Cuba y luego ampliado a
“los países del ALBA y más tarde
al resto de América Latina y el Caribe”.
A pesar
de todos estos obstáculos, no han dejado de
proliferar las conexiones ilegales al internet en
las viviendas, con el uso de claves de organismos
estatales, así como el incremento de blogs
independientes, fundamentalmente realizados por jóvenes.
Los responsables por violaciones en este campo pueden
recibir condenas de hasta 10 años de cárcel.
Muchos
cubanos optan por conectarse a la internet desde sedes
diplomáticas radicadas en La Habana. La USINT
ha puesto en funcionamiento un salón con computadoras
que ofrece servicios a periodistas independientes,
activistas disidentes, estudiantes universitarios
y población en general.
Desde mediados
del pasado año la popularidad de los blogs
independientes cubanos ha demandado la atención
de importantes publicaciones, cadenas televisivas
y páginas en la internet de todo el mundo.
Sus autores se conectan a la red pagando tiempo en
cibercafés o usando claves de acceso compradas
en el mercado negro, y sus páginas se ubican
en servidores extranjeros como Blogspot.com.
Las intervenciones
del gobierno no se han hecho esperar. El pasado 24
de marzo, el blog Generación Y, el más
leído entre todos los que se producen dentro
de Cuba, denunció que las autoridades gubernamentales
bloquearon el acceso al sitio desde la isla, imposibilitándole
su acceso personal para actualizarlo. El procedimiento
restrictivo afectó también a otros blogs
cubanos de reciente aparición, como Potro Salvaje,
y consiste al parecer en la colocación de un
filtro que ralentiza la entrada al sitio e inpide
entrar en los comentarios a los internautas nacionales.
Desde comienzos
de marzo, el diario oficial Granma aumentó
de 8 a 16 páginas, con el fin de ampliar su
cobertura de los temas nacionales, y reincorporó
la sección de correspondencia con los lectores,
que han comenzado a estampar sus quejas sobre las
acuciantes problemáticas de la vida cotidiana.
Como la doble moneda y el desabastecimiento del mercado
interno.
Además,
bajo el mandato de Raúl Castro la prensa se
ha abierto a plasmar temas antreiormente considerados
tabú, como el desempleo juvenil, la crisis
de la agricultura, el mercado informal y la indisciplina
social. La Oficina Nacional de Estadísticas
(ONE) ha comenzado a divulgar estudios sobre estos
problemas en su sitio digital.
El desenvolvimiento
de la prensa extranjera sigue bajo estricta supervisión
y crítica de las autoridades y los propios
medios oficiales, como la Mesa Redonda de la Televisión
Nacional. Es abultada la lista de demoras y negativas
en el otorgamiento de credenciales para viajar a la
isla en funciones de corresponsal extranjero.
El 29 de
febrero, el gobernante retirado Fidel Castro arremetió
en una “reflexión” contra Fernando
Ravsberg, corresponsal de la cadena británica
BBC en La Habana, a quien acusó de lanzar “groseros
insultos” y reproducir falsas versiones en torno
a la sucesión de poder ocurrida en la isla.
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