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Fútbol a la carta
Aunque el once cubano fue
eliminado por Costa Rica para el Mundial de
2006, los hinchas de la Isla están de pláceme.
Por Iván García,
La Habana
Cuando el domingo 4 de julio,
a las 2:45 de la tarde, la televisión cubana transmitió
en directo desde Portugal la final de la Eurocopa, Pedro
Castillo, de 35 años, padre de dos hijos, se sentó
frente a la tele y se olvidó de todos sus problemas.
Como Castillo, miles de fans del más universal de
los deportes, sudorosos, disfrutaron las incidencias del
partido y por 90 minutos olvidaron los deseos de comer un
buen bistec de res y tomar cerveza, que los benditos dólares
siguen perdidos, que ya los pequeños necesitan un
nuevo par de zapatos y que la casa se les viene abajo si
no se le hace una reparación profunda.
Todos estos problemas y otros
más se intentan olvidar durante la hora y media que
han durado los encuentros. Por estos días de calor
terrible y un sol que pica en la piel como si fuese un latigazo,
al cubano del siglo XXI le siguen escaseando artículos
materiales que van desde una simple caja de fósforos
hasta una bombilla para sustituir una inservible. Pero hay
fútbol y bastante. La temporada de béisbol
concluyó y la selección que tomará
parte en los Juegos Olímpicos de Atenas se prepara
con denuedo para recuperar el oro olímpico. Pero
mientras se sucede la tregua beisbolera, la expectación
futbolera va en aumento.
No es que amenace al béisbol.
No. El deporte de la bola y los strikes sigue siendo el
rey, pero ya el fútbol está entre los tres
primeros deportes en audiencia en la Isla. Este desborde
de pasión no va acompañado de resultados meritorios
de la selección cubana, pero ya hay un leve desarrollo.
Cuba cayó frente a Costa Rica en las eliminatorias
para el Mundial de 2006, pero dio la cara. Los nuestros
murieron matando.
En el partido celebrado en
La Habana tuvieron en la cuerda a los ticos, y si no dieron
la sorpresa y ganaron fue por incapacidad ofensiva o por
pura ingenuidad de la defensa. Empataron a 2 y ese empate
supo a gloria. Recuérdese que hace 74 años
que una selección cubana no gana frente a los ticos,
y 15 que ni siquiera empatábamos.
Costa Rica es, en el papel,
muy superior a Cuba. Es el número 22 en el ranking
mundial de la FIFA, mientras la Isla ocupa el lugar 80.
En los dos últimos partidos goleó a la selección
cubana 7 por 2, y 3 por 0. Y hubo tan mala suerte que en
el peligroso sorteo tocó enfrentarse al once tico.
Pero la afición quedó con buen sabor de boca.
En el partido de vuelta, en San José, Cuba también
igualó a 1, y no pasó a la otra fase sólo
por el valor doble de los goles de Costa Rica, anotados
en La Habana.
Los fans crecen como
la espuma
El once de la Isla está
lejos aún de poseer el toque concreto y mágico
d los suramericanos. Pero ya enamora. A pesar de estar ausente
en una copa mundial desde 1938, los fans al fútbol
crecen como la espuma. A alta de la selección nacional
en eventos de importancia, los cubanos se alistan en otros
equipos. La mayor parte de la fanaticada apoya al Brasil
de los dos Ronaldo. El juego bonito y siempre encarando
al alto rival que practican los brasileños encanta
al cubano. De los iconos del deporte mundial, Ronaldo o
Ronaldinho son tan cotizados como Barry Bonds.
Otros hinchan por Argentina
y Uruguay. En el marco de la Eurocopa, el fanático
al fútbol local se alistó con España,
Italia, Alemania, Inglaterra, Portugal o Francia; a algunos
incluso les gustó más el juego vistoso de
la naranja mecánica holandesa.
Luego del papelón que
hicieron los españoles, italianos, alemanes y franceses,
la gente que ama el fútbol deseaba que la República
Checa o Portugal se hubieran alzado con la copa de Europa.
Pero fue el once de Grecia, fuera de todo pronóstico,
quien se la llevó a casa.
El hincha cubano ha elevado
su cultura futbolística. En cualquier peña
deportiva se discute con ardor sobre si el mago Zidane es
mejor que el fenómeno Ronaldo, o superior al genial
Ronaldinho. Asimismo, crecen los fans por clubes como el
Boca o River, de la liga Argentina; el Sao Paulo o el Flamingo,
de la competición brasileña; o el Real Madrid,
Barcelona, Valencia y Deportivo de A Coruña, de la
liga española. La pasión es tanta que una
peña deportiva de Villa Clara se denomina Germán
García, el nombre de un comentarista de Radio Nacional
de España que narra los partidos del Barcelona.
Una camiseta de Ronaldo o Beckham
es tan cotizada en el mercado negro como una gorra de béisbol
de los Yankees de Nueva York. En este verano de calor infernal,
donde el asfalto parece una lija de fósforo que al
menor roce es como si estallara, los amantes del más
universal de los deportes están que se salen. Ya
la televisión había anunciado la transmisión
de la Copa de las Américas. Por tanto, habrá
más fútbol.
Eso sí, luego de los
partidos, aterrizan ante una dura realidad: la de romperse
la cabeza para ver cómo llevar comida a la mesa y
vestir y calzar a la prole.
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