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o r d e n c r o n o l ó g i c a
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Conclusiones de la SIP sobre la libertad de prensa en las Américas
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Miami (19 de marzo de 2007).- Los asesinatos, amenazas, acusaciones y demandas
judiciales contra periodistas y medios de comunicación independientes;
así como la supresión de la publicidad oficial para castigar,
son alguno de los temas destacados en las conclusiones de la Sociedad Interamericana
de Prensa (SIP), emitidas hoy tras finalizar en Cartagena, Colombia, su reunión
semestral que revisó el comportamiento de la libertad de prensa en las
Américas.
A continuación reproducimos el texto íntegro:
CONCLUSIONES
de la Reunión de Medio Año
Cartagena de Indias, Colombia
16 al 19 de marzo del 2007
Seis periodistas fueron muertos y dos desaparecieron en los últimos
seis meses en México, mientras que otro fue asesinado en Haití.
Estos han sido los ataques más violentos perpetrados contra los medios
en las Américas, donde en general la libertad de prensa ha sufrido un
marcado deterioro en el semestre pasado.
Todos los periodistas asesinados fueron víctimas de las guerras de pandillas
y narcotraficantes, lo que refleja cómo el crimen organizado ha sido
una amenaza física más grande que las diferencias políticas
de antaño para los periodistas en toda la región. Se reportaron
cerca de dos decenas más de casos de amenaza de muerte en Guatemala,
Honduras, Colombia Ecuador, Paraguay, República Dominicana, Paraguay,
Uruguay, Perú, Venezuela y Brasil, algunos de ellos relacionados con
informes de casos de corrupción.
Las amenazas más típicas contra la libertad de prensa fueron aquéllas
que involucraban presión por parte del gobierno. Los casos más
sobresalientes fueron los de Cuba y Venezuela, donde el presidente Chávez
sigue copiando a las dictaduras latinoamericanas de los años 40.
El gobierno del presidente venezolano Hugo Chávez amenaza con silenciar
la principal cadena de televisión de dicho país, Radio Caracas
Televisión, tras anunciar reiteradamente que no será renovada
su licencia de transmisión por la línea editorial independiente
que mantiene. Un tribunal administrativo le impuso al canal una multa de 1.500
millones de bolívares (700.000 dólares) y el presidente Chávez
declaró que el gobierno pensaba comprar la estación y amenazó
públicamente con expropiarlo si es que no se llegaba a un acuerdo en
el precio. El gobierno manifestó que sus acciones se basaban en las quejas
recibidas sobre la forma en que el canal cubría las noticias. En Venezuela
se lamenta la falta de independencia del organismo judicial, lo que se traduce
en el fracaso del Estado de Derecho, que impide la defensa legal de los derechos
de los medios y los periodistas. Mientras tanto, aumentó su presión
sobre el canal de noticias Globovisión, imponiéndole multas, presentando
demandas judiciales en su contra y denegándole la autorización
para ampliar sus frecuencias. Paralelamente a la presión sobre los medios,
el gobierno continuó imponiendo su programación ideológica
en sus tres canales locales oficiales, su canal internacional Telesur y sus
llamadas radioemisoras “comunitarias”. El presidente de Telesur
ha declarado que “la hegemonía en los medios es una herramienta
necesaria para la revolución”.
Por otro lado, se reportaron varios incidentes de periodistas de medios independientes
que habían sido atacados físicamente o que se les había
denegado el acceso a ciertos eventos por parte de las fuerzas de seguridad y
partidarios del gobierno, hechos que han contribuido a mantener las tensiones
en dicho país.
En Cuba, la sustitución de Fidel Castro por su hermano Raúl al
frente del Estado ha provocado un recrudecimiento de la represión contra
periodistas independientes y corresponsales extranjeros. Se presentaron 47 actos
de hostigamiento contra periodistas (amenazas policiales, interrogatorios, actos
de repudio por grupos progubernamentales, golpizas en la calle, arrestos temporales,
multas por desobediencia, allanamientos domiciliarios, desalojos, incautación
de dinero y objetos personales, despidos laborales y limitaciones de movimiento
dentro de Cuba). Tres corresponsales extranjeros fueron expulsados de Cuba con
el argumento de que "su forma de enfocar la situación cubana no
es la más conveniente para el gobierno cubano". En un ataque a las
fuentes, cuatro ciudadanos fueron enjuiciados por fabricar o reparar equipos
de televisión por satélite y pueden ir a la cárcel por
tres años. Mientras tanto, 28 periodistas siguen encarcelados, con penas
que van hasta 27 años de prisión.
La represión cubana se está extendiendo ahora a los usuarios
de Internet. Ningún cubano puede acceder libremente a Internet. El gobierno,
a través de su ministro de Informática y Comunicaciones, Ramiro
Valdés, ha proclamado su intención de domar al "potro salvaje"
de las nuevas tecnologías bajo el argumento de que son "uno de los
peores mecanismos de exterminio global que se hayan inventado".
En menor grado, pero igualmente preocupante, es la situación que se
vive en Argentina, Uruguay, Ecuador y Bolivia, donde las tensiones entre el
gobierno y los medios han sido evidentes.
En Argentina, funcionarios del gobierno han seguido dividiendo arbitrariamente
a los periodistas y los medios como amigos o enemigos, recurriendo al uso de
la publicidad oficial para apoyar a unos y castigar a otros. Hay un proyecto
de ley para regular la publicidad oficial que duerme el sueño de los
justos en el Congreso. Tanto el presidente Kirchner en declaraciones públicas,
como el Senado en una resolución sobre un caso específico del
asesinato de una empresaria en Río Cuarto (Córdoba), han seguido
envenenando el ambiente público mediante fuertes ataques a la prensa.
En Ecuador, el presidente Rafael Correa, en respuesta a un comunicado que señalaba
inconstitucionalidades en acciones de distintos poderes del Estado publicado
por los diarios, ha atacado a los miembros de la Asociación Ecuatoriana
de Editores de Periódicos (AEDEP), calificándolos de “corruptos”,
“inmorales” y “defensores de mafias”. Ha llamado, además,
a movilizaciones para acosarlos.
Un clima de temor creado por este tipo de acusaciones se ha extendido hasta
Bolivia, donde el presidente Evo Morales manipuló las protestas callejeras
que incluían entre sus blancos a los medios privados de comunicación.
La creación de una red de radioemisoras comunitarias bajo el modelo venezolano,
así como las vagas propuestas de censura que vienen circulando en el
Congreso son factores que aumentan el grado de preocupación existente.
En esta misma tónica, el presidente del Uruguay Tabaré Vázquez,
así como su secretario, sus ministros, parlamentarios oficialistas y
hasta su esposa, han acusado a diferentes medios de prensa de "conspiraciones"
y "complots" contra el gobierno, que nunca probaron, de "jugar
sucio", "trampear", "estafar", "tergiversar"
y "mentir canallescamente" al publicar noticias ciertas, de hacerle
una "lucha sorda" al gobierno con el "objetivo político"
de debilitarlo y de coordinar la publicación simultánea de noticias,
en el marco de una "escalada orquestada por la derecha y sus medios contra
el gobierno". Eso incluye convocatorias públicas para "dar
una cerrada batalla en todos los ámbitos" al alcance del oficialismo.
Un informe del sindicato de periodistas
"reveló la falta de transparencia en la distribución de
la publicidad oficial y trabas para acceder a documentos públicos",
así como el favorecimiento de medios identificados con el gobierno, en
perjuicio de la prensa independiente o crítica.
En Nicaragua, el presidente Daniel Ortega ha prometido no repetir la censura
de su primer gobierno de los años 80, lo que constituye una buena señal.
Pero luego ha colocado el control de la publicidad oficial en manos de su esposa,
Rosario Murillo, jefa de comunicaciones. Los primeros informes del despacho
de Murillo exageran los montos gastados en el pasado en los principales diarios
privados, lo cual ha causado preocupación por lo que esta señal
podría indicar.
En muchos otros países, las batallas de los últimos seis meses
se han librado mayormente en los tribunales. Brasil y Colombia han sido testigos
de órdenes de censura previa, mientras que en el Perú y en muchos
otros países el problema se dio más por el lado del acceso a la
información. En países tales como Panamá y Paraguay, querellas
por calumnia interpuestas por funcionarios públicos contra periodistas
buscaron desalentar los reportajes agresivos. Tan sólo en Panamá,
33 reporteros enfrentan demandas por calumnia, en su mayoría interpuestas
por funcionarios. La despenalización de delitos como “difamación”,
“calumnia” e “injuria” no ha avanzado. Recién
en México, el 2 de marzo, concluyeron los trabajos legislativos para
alcanzar ese propósito, pero los trámites no han concluido.
En Estados Unidos continúa la preocupación por la confidencialidad
de las fuentes. Las propuestas para la creación de una ley escudo federal
no han llegado a buen puerto, a pesar del reciente encarcelamiento de periodistas
y de la creciente presión de fiscales sobre periodistas para que éstos
atestigüen ante los tribunales.
En Guyana, el gobierno volvió a retirar la publicidad oficial de un
diario privado en represalia por una cobertura crítica.
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