Miami (11 de enero de 2007) – La SIP expresó profunda preocupación
y alarma por la declinación constante de las libertades públicas
y de la libertad de prensa en Venezuela tras el discurso del primer mandatario
Hugo Chávez al asumir ayer la Presidencia, y solicitó una mayor
atención de la comunidad internacional para que no se permita el deterioro
de la democracia en ese país.
El presidente de la SIP, Rafael Molina, indicó que “venimos desde
hace años denunciando al gobierno de Venezuela por sus constantes atropellos
a la libertad de prensa y, lo que a muchos sorprende ahora, para nosotros no
es más que un proceso estatal continuo por reducir el espacio democrático
para gobernar a su antojo, sin prensa libre”.
Molina, del diario dominicano El Día, recordó que la SIP realizó
ocho misiones y foros de emergencia sobre libertad de prensa en Venezuela durante
los años de gobierno de Chávez, muchas más que en cualquier
otro país. “Venimos denunciando que el deterioro de la libertad
de prensa en Venezuela no es fruto de la casualidad, sino parte de una estrategia
deliberada que se nutre en la falta de independencia de los poderes públicos
y que tiene una clara intención ideológica”.
Entre las denuncias más fuertes, y como parte de la estrategia de ahogo
gubernamental a los medios y periodistas, la SIP cita la inclusión en
la Constitución de la cláusula de la “información
veraz”, la sanción de una ley mordaza (Ley de Responsabilidad Social
de Radio y Televisión) y la reforma del Código Penal que implantó
la figura del desacato a la autoridad pública y aumentó las penas
por los delitos de difamación, medidas en retroceso en otros países
latinoamericanos.
El titular de la Comisión de Libertad de Prensa e Información
de la SIP, Gonzalo Marroquín, indicó que “los nuevos procesos
políticos iniciados después de la época oscura de las dictaduras
en América Latina nos llenaron de optimismo. Sin embargo, tememos ahora
por el resurgimiento de nuevas ideologías que parecen estar encaminadas,
como las anteriores, a debilitar las libertades y los derechos individuales
de los ciudadanos latinoamericanos”.
Marroquín, director del diario guatemalteco Prensa Libre, indicó
que en los últimos años Venezuela se ha convertido en el país
con más atropellos contra medios de comunicación y periodistas
provenientes del gobierno y especialmente del propio Presidente. “Si bien
Chávez dice que hay libertad de prensa y de expresión en su país
porque todo el mundo puede decir lo que quiere, ello no es verdad si se considera
el alto grado de intolerancia existente y la autocensura provocada por miedo
a las represalias. La libertad de prensa de prensa y de expresión se
construyen sobre la base del respeto y la tolerancia”.
Molina y Marroquín indicaron que la Organización de Estados Americanos
debe asumir su responsabilidad por resguardar los sistemas democráticos
y el papel indispensable de la prensa libre, “y que la Carta Democrática
Interamericana, tan celebrada y abrazada por gobiernos y ciudadanos latinoamericanos
cuando se creó en 2001, no quede en letra muerta”.
En referencia a los actuales y nuevos procesos gubernamentales que se están
iniciando en América Latina (México, Venezuela, Nicaragua, Ecuador)
la SIP insistió en que los gobiernos deben reforzar los valores democráticos
considerando como indispensable garantizar la libertad de expresión como
reza la Declaración de Chapultepec: “No hay personas ni sociedades
libres sin libertad de expresión y de prensa. El ejercicio de ésta
no es una concesión de las autoridades; es un derecho inalienable del
pueblo”.
La libertad de expresión y de prensa, subraya la SIP, es columna vertebral
de numerosas declaraciones internacionales que los gobiernos han firmado y con
las que se han comprometido, como la Declaración Universal de los Derechos
Humanos y la Convención Americana sobre Derechos Humanos.