Reunión de Medio Año





 

 
60 Asamblea General de la SIP .
Antigua, Guatemala,
22 - 26 de octubre 2004


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PALABRAS INAUGURALES del Licenciado Oscar Berger Perdomo, presidente constitucional de la República de Guatemala en la 60ª. Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, Antigua, Guatemala, 25 de octubre de 2004


Quiero iniciar estas palabras, dando la más cálida bienvenida a nuestro país a todas las delegadas y delegados a esta Sexagésima Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa.

Es un grato honor estar hoy acompañado de nuestro querido colega y amigo, Tony Saca, presidente de la hermana República de EI Salvador, a quien le doy la bienvenida.

Es para Guatemala un verdadero honor y una gran satisfacción al que se celebre por primera vez en tierras centroamericanas una asamblea general de la más importante organización de prensa del hemisferio.

Saludamos muy especialmente a sus directivos y a su presidente, el Sr. Jack Fuller, quien ha dejado por unos días 105 helados vientos de Chicago para venir a la tierra de la eterna primavera.

Saludamos también a 108 ilustres panelistas y nos lIena de orgullo el que participen como expositores nuestros premios Nobel de la Paz de Centroamérica: Doña Rigoberta Menchú Tum, de Guatemala, y Don Oscar Arias Sánchez, de Costa Rica.

La asamblea que los congrega es sin duda de gran trascendencia. Ella ocurre en un mundo lIeno de incertidumbres.

Las múltiples transformaciones que se agolpan de manera simultánea con tanta celeridad sobre nuestro mundo actual, han permitido acercarnos cada vez más a lo que algunos lIaman la sociedad del conocimiento y otros la
SOCIEDAD DE LA INFORMACION.

Hace poco más de un par de décadas nacían las computadoras personales y unos pocos años más tarde, gracias a un trabajo generoso de las universidades por compartir y profundizar al conocimiento humano en todas las disciplinas, nacía el Internet. Nunca antes, gracias a la tecnología digital y a las telecomunicaciones por satélite, contó la humanidad con tantas posibilidades de desarrollo como ahora; y nunca antes contó con tantas opciones para informarse e informar como ahora.

Ello ha hecho que las sociedades estén más vigilantes que nunca de sus autoridades y ejerzan una verdadera monitoría social sobre el desempeño de sus estructuras públicas y de las autoridades que eligieron para defenderse contra los abusos y la corrupción.

Pero al conocer, hace pocas semanas, el informe de Naciones Unidas sobre el estado de la democracia en América Latina, se comprueba una vez más que nuestras sociedades se encuentran lIenas de frustración sobre un desarrollo que las democracias no han logrado producir.

Luego que América Latina dejó atrás el período de la guerra fría con sus regimenes autoritarios, luego de muy duros programas de ajuste estructural, luego de imponer disciplina fiscal, luego de enormes esfuerzos por reformar el Estado y sus instituciones por emprender reformas fiscales y abrir nuestras fronteras al comercio, resulta que las prometidas inversiones externas nunca lIegaron como se esperaban y el acceso a nuestras exportaciones en los mercados de los países desarrollados sigue lIeno de obstáculos. En este marco, el ejercicio libre del periodismo, ahora encuentra desafíos complejos en los retos de la gobernabilidad nacional, regional y mundial.

Nuevas y antiguos fanatismos religiosos se entrecruzan con fundamentalismos políticos que buscan dar significados distintos a los mismos hechos, eventos o procesos que son objeto de tratamiento en los medios noticiosos.

Legítimas aspiraciones de masas pobres y en algunos lugares cada vez más empobrecidas, se funden en ocasiones con agendas étnicas y lingüísticas postergadas.

Pueblos enteros que han sido excluidos y discriminados, enarbolan con justicia sus aspiraciones.

Pero cada vez más los medios de comunicación, al igual que los gobiernos, se están encontrando con que estas demandas populares de equidad, son en ocasiones abusivamente alimentadas y manipuladas por otros intereses políticos arteros, a veces ligados al narcotráfico y al crimen organizado.

Por ello es digno de reconocimiento el enorme esfuerzo que los medios de comunicación del hemisferio realizan constantemente por elevar la calidad de sus servicios, ampliar el horizonte y profundidad de sus análisis, y asegurarse también de que su tarea informativa se mantenga alejada de cualquier presión o manipulación indebida.

Es cada vez mas difícil comprender cabalmente lo que ocurre en el mundo de hoy y de qué forma nos afecta. Por ello la delicada labor periodística es cada vez más crítica para el ciudadano común, tanto para su información y construcción de criterios, como para su participación y aporte en su comunidad, en un mundo tan interconectado.

Hoy más que nunca la prensa responsable es también factor de gobernabilidad.

Luego de reiterarles nuestra bienvenida y los mejores deseos para que su estancia en nuestro país sea del todo placentera, les deseamos también que sus trabajos sean exitosos; y que el resultado de esta reunión vigorice aún más los esfuerzos continentales por fortalecer una prensa responsable y sin obstáculos a la libre difusión de la información, de las opiniones y de las ideas.

Y con estos pensamientos mucho me complace declarar solemnemente inaugurada la Sexagésima Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa.

MUCHAS GRACIAS


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