CONCLUSIONES
A lo largo y ancho del continente, la libertad de prensa sufre menoscabo a
manos de los gobiernos, el poder político y los tribunales, que insisten
en aplicar legislaciones restrictivas y obsoletas. En algunos países,
como Colombia, Venezuela, Cuba y Haití, grupos paramilitares, guerrilleros
o civiles afectos a los gobiernos se suman a las presiones indebidas contra
los periodistas y sus medios.
Aunque estas actitudes restrictivas de la libertad de prensa se manifiestan
de diversas formas en cada país, es posible distinguir, en general,
las siguientes caracteristícas:
a) El asesinato, la agresión y la amenaza
contra la integridad física de los periodistas y sus fuentes es todavía
la principal preocupación en el Continente.
En Colombia, la violencia de los grupos irregulares causó cinco muertes
de periodistas en el último semestre, dos de ellas por razones de oficio
y otras tres cuyos móviles no han sido esclarecidos. Nueve periodistas
fueron secuestrados, 69 sufrieron amenazas y tres se expatriaron temiendo
por sus vidas. Además, cuatro medios de comunicación fueron
blanco de atentados con bombas.
En Haití, las amenazas obligaron a cuatro periodistas a expatriarse
y causaron el cierre de una estación de radio.
A esas expresiones de violencia se suma la agresión física contra
periodistas durante la celebración de manifestaciones, protestas y
reuniones políticas por parte de turbas afectas a los gobiernos o partidos.
Incidentes de este tipo ocurrieron este semestre en Venezuela, Cuba, Bolivia,
El Salvador y Haití.
b) El problema de la detención y encarcelamiento
de periodistas tiene en Cuba el ejemplo más dramático. Allí,
la represión oficial del periodismo independiente culminó, en
las últimas semanas, con la detención de una veintena de informadores
que se suman a los que ya han sido condenados o están en espera de
juicio.
Durante este semestre también hubo detenciones de periodistas en República
Dominicana y México, aunque por períodos breves.
c) La violencia verbal desde el poder político
en ocasiones pasa de la descalificación moral y el insulto para transformarse
en una verdadera instigación al linchamiento de periodistas y a la
agresión contra los medios de comunicación.
Las manifestaciones más preocupantes de este fenómeno durante
el último semestre ocurrieron en Cuba y Venezuela.
En Cuba, el gobierno tildó a los periodistas independientes de “fuerza
mercenaria” y los comparó con los grupos participantes en la
invasión de Bahía de Cochinos. Al calor de esa retórica,
los periodistas independientes sufren “actos de repudio” celebrados
frente a sus casas por grupos de ciudadanos que actúan instigados por
el gobierno.
En Venezuela, el presidente Hugo Chávez declaró que el 2003
será el año de la “batalla mediática” y calificó
a los representantes de importantes medios de comunicación como “jinetes
del Apocalipsis”. Para enardecer a la opinión pública,
el Canciller acusó a la prensa de fraguar el asesinato del mandatario.
El efecto del lenguaje oficial puede verse en la reacción de los Círculos
Bolivarianos, que agreden a los periodistas, destruyen sus equipos e incendian
sus vehículos. La situación llega al extremo que los periodistas
ya incorporaron el chaleco antibalas a su equipamiento básico.
Asimismo, destacan los severos ataques de altos funcionarios guatemaltecos
contra la prensa.
Aunque con menor intensidad que en los casos extremos de Cuba y Venezuela,
los ataques verbales contra la prensa también son frecuentes en Bolivia
y República Dominicana.
d) También es fuente de preocupación el acoso judicial al amparo
de leyes obsoletas y restrictivas de la libertad de prensa.
En Brasil, la intervención de los tribunales propició varios
casos de censura previa. En Cuba y Venezuela, los tribunales son utilizados
con clara intención represiva. En el primero de esos países,
los periodistas independientes enfrentan la amenaza de condenas de hasta veinte
años de prisión y sus medios son confiscados y censurados sin
mayor trámite, como ocurrió el 18 de marzo con la revista “De
Cuba”.
El acoso judicial también se hace sentir en Argentina, Costa Rica,
El Salvador, Jamaica, México, República Dominicana y Uruguay.
e) En algunos países, en lugar de esfuerzos
para ampliar la libertad de prensa, existen nuevas leyes y proyectos de ley
que la restringen.
Durante el último semestre, la amenaza de nuevas leyes regresivas para
la libertad de prensa asomó en Venezuela, Chile, Brasil y Colombia.
También hay preocupación en los Estados Unidos, donde nuevas
disposiciones puestas en práctica en el marco de la guerra contra el
terrorismo restringen el acceso a las fuentes de información.
f) Este semestre, las presiones fiscales y económicas
ejercidas por los gobiernos se manifestaron con especial crudeza en Venezuela,
donde el sistema de control de cambio de divisas pone en peligro la importación
de insumos para los medios de comunicación.
El fenómeno también se advierte en Guatemala, donde los funcionarios
de Hacienda hostigan a los medios con constantes auditorías, y en Nicaragua,
donde las facilidades fiscales con que cuentan los medios de comunicación
fueron puestas en entredicho.
En Uruguay existe un importante debate sobre las políticas que guían
la pauta de publicidad oficial en los medios de comunicación.
g) Pese a la opinión consultiva de la
Corte Interamericana de Derechos Humanos, que en 1986 zanjó el debate
sobre la colegiatura obligatoria de periodistas, el problema persiste en varios
países.
La colegiatura obligatoria existe, entre otros países, en Ecuador,
Honduras, Nicaragua y Venezuela. En Nicaragua hay un recurso de inconstitucionalidad
pendiente contra la ley que dispone la obligación de colegiarse. En
Panamá, el Poder Ejecutivo se negó a sancionar una ley que establecía
la colegiatura obligatoria.
h) Frente a las violaciones de la libertad de
prensa, surge una esperanza de
mejoramiento generalizado mediante la intervención de los organismos
del Sistema Interamericano de protección de los Derechos Humanos, en
particular, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos y la Relatoría para Libertad de
Expresión de la Organización de Estados Americanos.
En Venezuela, la Corte Interamericana dictó medidas provisionales que
salvaguardan la libertad de prensa. Aunque el gobierno venezolano no ha acatado
esas disposiciones, es innegable que constituyen un fuerte apoyo al periodismo
independiente en el país.
En Costa Rica, la Corte dictó, con mayor fortuna en cuanto al acatamiento,
medidas provisionales que salvaguardan los derechos del periodista Mauricio
Herrera y el diario La Nación. Además, la Corte pronto comenzará
a estudiar el caso de ese periodista para resolverlo en una sentencia que
podría establecer parámetros de validez continental en materia
de libertad de prensa.