|
61ª Asamblea General
The Westin Hotel
Indianápolis, Indiana
7 al 11 de octubre de 2005
|
ALEJO MIRÓ QUESADA
Discurso entrega del premio del Presidente
Indianápolis, Indiana
7 al 11 de octubre del 2005
Una de las tradiciones más simpáticas del cargo de presidente
de la SIP es la de tener potestad para dar un premio.
Y para el premio del presidente no hay normas. Es totalmente ad líbitum.
Tan ad líbitum que no hay que justificarlo ni ponerlo en consideración
de ningún jurado. Solo hay un argumento: el poderosísimo y muy
peruano “Me da la gana, pues”.
Tenía varios candidatos, pues son muchos los que se lo merecen. Pero
debía de optar por uno y quiero contarles qué fue lo que me decidió.
Estando en Nairobi, asistiendo a la reunión anual del IPI en representación
de la SIP, me pidieron una presentación en la que debía también
hablar sobre la labor que realizamos.
Pues bien, hubo un tópico que despertó tanto interés que
a los pocos meses una delegación de periodistas africanos aterrizaba
en Miami para pedirnos más información.
Y la razón para esto no era gratuita. Cuando nuestro premiado fue presidente
de la comisión de marras, asumió el trabajo con tanto candor que
pronto hizo de ella una comisión emblemática. Incluso su actual
presidente fue invitado a Londres, por la WAN, a disertar sobre el tema en el
Día Internacional del Periodista.
Situaciones del destino han obligado a nuestro premiado a mantenerse –si
bien cercano fuera de la SIP-, cuando la institución le tenía
seguramente deparado un lugar en la cúspide. Sin embargo, todos los que
lo conocemos sabemos que en su sangre fluye la SIP y que en su corazón
late la SIP.
Llamo -por supuesto que muchos ya saben de quién se trata- a ¡Alberto
Ibarguen!, nuestro siempre recordado creador y fundador de la Comisión
de Impunidad y hoy presidente de la Fundación Knight Readers.
Alberto, es para mí un inmenso honor darte el premio de la Presidencia
2005.
|