Reunión de Medio Año





 

 

61ª Asamblea General
The Westin Hotel
Indianápolis, Indiana
7 al 11 de octubre de 2005


Informes por país

Argentina Aruba Bolivia Brasil Canadá Caribe
Chile Colombia Costa Rica Cuba Ecuador El Salvador
Estados Unidos Guatemala Haití  Honduras  México  Nicaragua
Panamá Paraguay Perú Puerto Rico R. Dominicana Uruguay
Venezuela          

ALEJO MIRÓ QUESADA
Discurso de clausura ante la 61a Asamblea General
Indianápolis, Indiana
7 al 11 de octubre del 2005


Queridos colegas:

Ha transcurrido un año desde que en Antigua, Guatemala recibiese de ustedes este honroso encargo. ¡Parece mentira! ¡Ha pasado tan rápido!
¡Y es que hay tantas cosas por hacer en la SIP que el tiempo siempre queda corto!
Decía ayer en una presentación, que la SIP está hoy más madura, influyente, numerosa y financieramente más sólida que nunca. Pero decía también que, evidentemente, esa no había sido tarea mía... que así la recibí.
Es por eso que creo que es este un buen momento para rendir homenaje a todos presidentes que me han antecedido, y que, paso a paso, han ido haciendo de la SIP la gran institución que es hoy. Por favor, un aplauso a los que están hoy con nosotros y a los que no.

Para mí, hoy es momento de agradecer. Agradecer a los presidentes de la Comisiones y a sus miembros que este año se enfrentaron incluso a la tarea de hacer un Plan Anual y luego evaluar su cumplimiento;
Las comisiones de Libertad de Prensa, Chapultepec e Impunidad y el Instituto de prensa, entre tantas otras, han realizado más de 100 actividades en el hemisferio: ¡unas dos por semana! Por favor un aplauso para ellos.

Es momento de agradecer a los expositores y panelistas que aceptaron estar con nosotros y trasmitirnos algo tan íntimo y valioso como son sus conocimientos. Un fuerte aplauso por favor.

Y como no agradecerle al staff, que una vez más demostró su alto nivel de eficiencia y me secundó con tanto cariño; que confió en mí asumiendo con entusiasmo los nuevos retos sin amilanarse por la consiguiente mayor carga de trabajo. Un fuerte aplauso, por favor.


Al Comité Ejecutivo que asume la parte menos lucida pero igualmente fundamental: los engorrosos temas financieros y administrativos –la SIP mueve ahora tres millones y medio de dólares al año--. Un fuerte aplauso por favor.
Y a mis vicepresidentes, Diana y Rafael, que me apoyaron en todos mis planes. Otro fuerte aplauso, por favor.

Disculpen el tiempo, pero no puedo dejar de agradecer también a mi empresa, Empresa Editora El Comercio, que me apoyó todo este año dándome las facilidades para desempeñar mi labor en la SIP y, por supuesto, financiándola. Y cómo no agradecerles a los que hicieron posible que dejase mi trabajo por más de 100 días: mi primo Bernardo Roca Rey Miró Quesada, que durante mis ausencias me reemplazó en el cargo de Director -y me reemplaza en estos momentos-; y a los editores de El Comercio que me secundan con tanta lealtad y eficiencia.

Y a quienes me eligieron al cargo, gracias por tener confianza en mí. Gracias por haberme permitido colmar esta ambición y coronar así mi carrera periodística.

Gracias a mi padre y a mi madre, que me inculcaron los valores periodísticos y humanos que he tratado de trasuntar durante mi período. ¡Cómo les habría gustado estar aquí con tan buenos amigos de toda la vida! Lamentablemente, los médicos ya no los dejan viajar.
A todos ellos, a todos ustedes, gracias y sólo espero, de todo corazón, haber podido darle a la SIP tanto como he recibido de ella.

Doy así por terminado mi mandato entregando este ya tradicional ‘varayoc’ (el antiguo emblema inca del jefe, del curaca) a Diana Daniels. Y lo hago con sumo placer porque estoy seguro de que Diana utilizará la autoridad que emana de esta emblemática vara con toda eficiencia y sabiduría para beneficio de la SIP y el periodismo intercontinental.

Muchas gracias