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61ª Asamblea General
The Westin Hotel
Indianápolis, Indiana
7 al 11 de octubre de 2005
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Enrique Santos
Discurso Comisión de Impunidad ante la 61a Asamblea General
Indianápolis, Indiana
7 al 11 de octubre del 2005
La labor de la comisión contra la impunidad ha sido especialmente
intensa y fructífera desde la última reunión en Panamá.
La Comisión estuvo involucrada en 18 actividades de marzo a la fecha,
que abarcan misiones, conferencias internacionales, seminarios y entrenamiento.
Hemos hecho ocho misiones: seis veces fuimos a México para la revisión
de expedientes judiciales por los casos de Víctor Manuel Oropeza y Héctor
Félix Miranda; la celebración de un encuentro de editores de la
frontera norte y para reuniones con el presidente Vicente Fox, autoridades del
Poder Judicial y Legislativo, entre otros.
También visitamos dos ciudades de Perú, Lima y Pucallpa, para
dar seguimiento a varios asesinatos contra periodistas.
Este semestre también participamos en cuatro conferencias internacionales
sobre crímenes contra periodistas en República Dominicana, Estados
Unidos, Inglaterra y Puerto Rico, y como parte de las actividades de la Comisión,
celebramos cinco seminarios en Haití, Honduras, México y en Argentina
un taller de entrenamiento para periodistas brasileños.
Pero no quiero seguir sin destacar, entre las actividades de la SIP, la misión
a Hermosillo, México, del 31 de agosto pasado. Del Encuentro, en el que
participaron más de 40 editores y periodistas mexicanos, surgió
la Declaración de Hermosillo, documento que unifica posiciones para combatir
la impunidad y la violencia contra los periodistas, así como para impulsar
reformas constitucionales destinadas a acoger la no prescripción de los
crímenes contra periodistas. Un compromiso similar alcanzamos los medios
de comunicación en Colombia en 1991 para enfrentar al Cartel de Medellín.
Destacamos la importancia de la Declaración de Hermosillo por la solidaridad
que entrañó contra la impunidad en el país, que hoy sufre
alarmantes índices contra la prensa. Quiero informar también de
que de las reuniones en México con el presidente Fox, autoridades judiciales
y legisladores federales, emergió el compromiso gubernamental sobre la
creación de mecanismos legales para combatir los crímenes a través
de la “federalización”. La voluntad de Fox quedó demostrada
en meses pasado cuando permitió que varios casos fueran absorbidos por
la Procuraduría Federal de esa nación, tales los casos de Guadalupe
García Escamilla, Raúl Giba Guerrero, Francisco Ortiz Franco y
Alfredo Jiménez Mota.
El compromiso gubernamental también abarcó la creación
de fiscalías especiales para la investigación de crímenes
y el análisis legal sobre el agravamiento de penas a los responsables.
En Perú, la Declaración de Hermosillo inspiró una semana
después de su redacción, la Declaración de Pucallpa, que
al igual que su versión en México, crea un compromiso para condenar
los asesinatos, reclamar al Poder Ejecutivo, solicitar perfección de
las legislaciones para el procesamiento y condena de los autores intelectuales.
Lo más importante, es que días después de una misión
que hicimos a la ciudad de Pucallpa en Perú en conjunto con el Consejo
de la Prensa Peruana, dos autores materiales del asesinato que investigábamos
del periodista Alberto Rivera, dos de los asesinos materiales que estaban prófugos
fueron atrapados y este 7 de octubre fue detenido el supuesto autor intelectual,
el alcalde de Pucallpa, Luis Valdez Villacorta.
Por su parte, la Unidad de Respuesta Rápida (URR) ha mantenido su trabajo
investigativo a buen ritmo. Se le ha dado seguimiento o se han investigado cinco
casos en Brasil, Colombia y México. La URR también ha desempeñado
un papel importante como elemento de presión en los países donde
han ocurridos los crímenes. Por ejemplo, en el caso de Colombia se logró
que el nuevo Fiscal General se comprometiera a revisar, actualizar y agilizar
expedientes. En un caso de este país investigado por la URR, el de Nelson
Carvajal Carvajal, asesinado en 1998, estaremos participando el próximo
19 de octubre en una reunión de trabajo en la sede de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en Washington con el gobierno de Colombia
para lograr un acuerdo.
En esa oportunidad, también presentaremos a la CIDH un nuevo caso. Se
trata de la investigación de la SIP del asesinato de Mário Coelho
Jr., asesinado en el 2001en Brasil, país este en el que mediante el trabajo
de la URR, hemos obtenido respuesta de las autoridades sobre algunos crímenes
que nadie ya investiga.
Sin embargo, debemos lamentar en los últimos seis meses los asesinatos
en Brasil de Ricardo Gonzalves Rocha, en Ecuador de Julio Augusto García,
en Haití de Robenson Laraque y en México de Jesús Reyes
Brambila, Guadalupe García Escamilla, Raúl Gibb Guerrero, así
como la desaparición de Alfredo Jiménez Mota. Nos solidarizamos
con sus familiares, amigos y colegas y quiero decirles que nuestra Comisión
y la SIP no descansarán hasta que sus casos sean aclarados y los culpables
condenados con todo el rigor de la ley.
Pido que los honremos con un minuto de silencio.
El trabajo de presión a las autoridades, dando seguimiento a los casos
es fundamental. Es así como hemos constatado que la impunidad tiene escollos
insalvables y últimamente chocamos contra uno de ellos: la prescripción
de los crímenes, condición legal en la que algunos estados se
escudan para no tener mayores responsabilidades y esto sucede a menudo cuando
enfrentamos a los autores intelectuales de los asesinatos contra periodistas.
El descubrir a los autores intelectuales ha sido nuestra meta desde que empezamos
este proyecto en 1995. En los 290 asesinatos que llevamos contabilizados desde
hace 18 años, sólo en un par de ellos fueron señalados,
mas no apresados, los autores intelectuales.
Nuestras Recomendaciones de Guatemala, de 1997 y las declaraciones que inducimos
en la UNESCO y la OEA, en 1997 y 1998, respectivamente, invocan claramente la
responsabilidad de los autores intelectuales y que los crímenes no prescriban,
si es que se quiere ganar la lucha contra la impunidad.
En las misiones que desplegamos a México y Perú, solicitamos
a las autoridades que se procuren reformas legales que permitan la no prescripción
de los crímenes y por eso las declaraciones de Hermosillo y Pucallpa
cobran mayor vigencia en esta etapa al rescatar, avivar y promover el impulso
de leyes destinadas hacia la imprescriptibilidad de los crímenes contra
periodistas.
¿Por qué pedimos esto? El caso de Héctor Félix
Miranda asesinado en Tijuana en 1988, nos sirve de ejemplo. Las autoridades
locales con las que estamos trabajando como parte de los arreglos que hicimos
con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, nos dicen que el
caso está prescripto, y con ello se nos desvanece todo el trabajo de
una década para que se persiga a quien o quienes mandaron a matar al
periodista.
Lo mismo sucede en Perú con el caso del periodista Alberto Rivera asesinado
en Pucallpa. Las autoridades localizaron a los autores materiales, pero en materia
de autoría intelectual existen numerosas irregularidades. La firmeza
de los medios, editores y periodistas de ambos países es digna de imitarse
porque unidos es la única forma de hacer una diferencia.
La lucha es difícil, pero quiero decirles que sí podemos, y algo
concreto que la SIP está logrando a pesar de todo, y con esto termino,
es que de 57 casos investigados por la URR, hemos logrado que en 23 de ellos
se haya sentenciado a 56 personas que tuvieron que pasar por la cárcel.
Actualmente 31 personas están durmiendo en las cárceles, y ello
se debe en gran parte al trabajo de la SIP.
Muchas gracias
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