Presentación de Alberto Ibargüen
Presidente de la Comisión Contra la Impunidad
Asamblea General de la SIP
Chicago, Illinois
Octubre, 2003
En el pasado, los informes
del Comité de Impunidad han sido a la vez mesurados y preocupantes.
Cuando comenzamos este trabajo, centenares de periodistas eran asesinados
en todo el hemisferio, pero se prestaba poca atención a la casi total
ausencia de enjuiciamiento de los asesinos. Mucho menos atención se
dedicaba a recabar el apoyo de ciudadanos y lectores a la importante tarea
periodística que nuestros colegas desarrollaban.
Hoy día siento
un enorme orgullo y una gran satisfacción en comenzar este informe
haciéndoles saber que hemos hecho progresos. Sí, es cierto que
debemos informar de la muerte de periodistas, asesinados desde nuestra última
reunión, pero también tenemos información sobre enjuiciamientos
acertados, sobre entrenamiento de periodistas para evitar peligros. Especialmente
me complace informar de la magnífica respuesta de los miembros de la
SIP, y de su participación en nuestra campaña publicitaria contra
la Impunidad, la cual ha fortalecido sobremanera la conciencia sobre los peligros
que afrontan quienes ejercen el periodismo.
Quizás nunca ha
existido una época en el curso de nuestras vidas en la que los periodistas
se hayan encontrado fuera de riesgo. Pero constituye una meta razonable y
viable el reducir semejante riesgo aumentando la certeza del castigo a los
culpables. Al mismo tiempo, resulta muy importante elevar la comprensión
general de lo que hacen los periodistas y el porqué de su misión;
informar e iluminar las vidas y mentes de nuestros lectores, por cuanto están
necesitados de protección y apoyo no solamente por parte de las autoridades,
sino también de la población general de cualquier democracia.
Tenemos tres metas que,
comparativamente, son fáciles de medir:
1. Reducir el número de asesinatos de periodistas.
2. Presionar a las autoridades para enjuiciar a los asesinos.
3. Elevar la conciencia entre nuestros lectores y la población en general
acerca de la importancia y los peligros del periodismo.
Anunciamos nuestra campaña
en la reunión de Lima y la lanzamos en la de San Salvador, hace sólo
seis meses. Me siento orgulloso de informarles de que hoy contamos con la
participación de 193 periódicos y revistas y algunos portales
de Internet. Cada uno de ellos ha publicado anuncios acerca de una víctima
en particular y ha invitado a los lectores a expresar su indignación
y protesta.
Como ustedes conocen,
el proyecto es financiado por la Fundación John S. y James L. Knight
con una donación multimillonaria a través de los años,
condicionada a la participación y contribución de los miembros
de la SIP. Bien, me complace informarles de que los miembros de la SIP han
aportado una cifra de más de 3 millones de dólares a esta campaña
por concepto de avisos en espacio gratuito. Nunca había sucedido nada
parecido en la historia de esta organización, por lo cual les doy las
más expresivas gracias.
Hasta el momento, los
siete avisos publicados nos han permitido insistir en que se haga justicia
en relación con los crímenes de Jean Leopold Dominique, de Haití;
Iván Rocha y Reinaldo Coutinho da Silva, de Brasil; Elizabeth Obando
Murcia, Gerardo Bedoya Borrero y Orlando Sierra Hernández, de Colombia;
y Héctor Félix Miranda, de México.
La efectividad de esta
campaña puede medirse por su impacto en la sociedad. Miles de lectores
se han sentido motivados todos los meses a firmar peticiones en nuestra página
electrónica (www.impunidad.com), lo que genera un tráfico importante
de cartas que enviamos periódicamente a las autoridades gubernamentales.
Ello nos facilita lograr nuestra segunda meta, que es presionar a las autoridades
para que apliquen la justicia a los criminales.
Desde que empezamos la
campaña, hemos cuadriplicado el tráfico en la página
de impunidad (www.impunidad.com). Cada vez que ponemos un aviso, se nota un
aumento de ese tráfico. Hemos pasado de 3.000 visitas diarias a más
de 11.000. Para un sitio Web de naturaleza tan sobria, representa un crecimiento
enorme.
Esta cifra demuestra que
estamos logrando nuestro objetivo de concienciar a la población en
general sobre el tema de la impunidad y que éste forme parte de la
agenda política en cada uno de nuestros países.
El número de asesinatos,
sin embargo, no disminuye. Desde marzo pasado, cuatro periodistas han sido
asesinados en Brasil, tres en Colombia y uno en Guatemala. La lista de asesinatos
en las Américas en los últimos 15 años es escalofriante:
274 periodistas caídos por su labor profesional.
De marzo a la fecha han
sido asesinados Héctor Ramírez, en Guatemala; Luiz Antonio da
Costa, Nicanor Linares Batista, Edgar Ribeiro Pereira, en Brasil; y Jaime
Rengifo Revero, Guillermo Bravo Vega, José Nel Muñoz y José
Emeterio Rivas, en Colombia.
En su memoria, y como es nuestra tradición, me permito convocarlos
a un minuto de silencio.
Los lectores de los avisos
no se limitan sólo a firmar peticiones sino también nos mandan
cartas de apoyo y compromiso, y llegan de los más recónditos
lugares del mundo.
Por ejemplo, recibimos
hace poco una carta del director del Programa contra la Corrupción,
de la Presidencia de Colombia, Germán Cardona Gutiérrez, quien
después de leer el aviso publicado en diarios de su país sobre
el asesinato de Orlando Sierra, prometió su apoyo en la investigación
y solución de ese crimen ocurrido en febrero del 2002.
También en Colombia,
después de la publicación del aviso sobre Gerardo Bedoya, ex
director de la página editorial de El País de Cali, la Fiscalía
General de la Nación creó un Comité Especial para tratar
casos de asesinatos.
Además del esfuerzo
de coordinación de esta importante campaña nos permitimos señalar
otros logros de este período.
En Haití fueron culpados y encarcelados los asesinos materiales de
Jean Leopold Dominique;
en Guatemala continúa el cumplimiento del Acuerdo Amistoso con el gobierno
por el caso de Irma Flaquer;
en Brasil y Colombia fueron sentenciados los asesinos materiales de Manoel
Leal de Oliveira y Guzmán Quintero Torres, respectivamente.
Como saben, la base de
nuestro programa son nuestros valientes periodistas que integran la Unidad
de Respuesta Rápida, y que se han mostrado muy activos durante este
período. Para empezar, investigaron los asesinatos de:
Elizabeth Obando, de Colombia;
Luis de Costa e Iván Rocha, de Brasil;
Parmenio Medina, de Costa Rica
Rodolfo Fernández, de Argentina
La Unidad también
contribuyó a actualizar varios casos, entre ellos los de:
Domingo Lima Jr., Mário Coelho, José Fernández y Mário
de Oliveira, de Brasil;
Orlando Sierra y Nelson Carvajal, de Colombia
El trabajo de la URR también
fue indispensable para aportar nuevos elementos ante la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos, la que ha acogido en el sistema de justicia interamericano
17 casos de los 45 que hemos investigado desde que comenzamos este proyecto
en 1995.
En los últimos
meses hemos sometido un nuevo caso a la CIDH, el del periodista brasilero
Iván Rocha y hemos enviado nuevas evidencias en relación con
los asesinatos de Ronaldo Santana de Araújo y Manoel Leal de Oliveira,
de Brasil, y Nelson Carvajal, de Colombia.
Como saben, el aporte
de la CIDH es importantísimo para combatir la impunidad. Este próximo
lunes 20 de octubre la CIDH nos ha concedido una audiencia en su período
ordinario de sesiones a las que la SIP ha acudido en otras cinco oportunidades.
En esta ocasión, presentaremos documentación relacionada con
los casos de Héctor Félix Miranda y Víctor Manuel Oropeza,
ambos de México, sobre los que hemos venido insistiendo desde 1995.
La Comisión contra
la Impunidad también ha unido esfuerzos dentro de nuestra institución,
lo que nos permite trabajar muy de cerca con la Comisión de Periodistas
en Riesgo, por cuyo trabajo agradezco muy particularmente a mi colega Enrique
Santos Calderón; y con la Comisión de Chapultepec, la de Libertad
de Prensa e Información y el Instituto de Prensa de la SIP.
Hemos empezado un intenso
programa de seminarios para entrenar a periodistas en situaciones de riesgo,
con el objetivo de minimizar el peligro al que se someten durante la cobertura
periodística.
El primer curso sobre
periodismo investigativo y en riesgo lo brindamos en septiembre en Valencia,
Venezuela, con el apoyo del diario El Carabobeño. También en
septiembre, pero en Guatemala, en una conferencia sobre periodismo y legislación
del Instituto de Prensa, insistimos a los legisladores presentes a que adoptaran
medidas concretas para combatir la impunidad.
Próximamente, en
coordinación con la Comisión de Periodistas en Riesgo, otorgaremos
becas a periodistas latinoamericanos para que asistan en noviembre al primer
curso que ofreceremos con la firma inglesa Centurión, especializada
en entrenar periodistas en situaciones de supervivencia y riesgo. También
en febrero ofreceremos cursos similares en Buenos Aires con la compañía
Caecopaz.
Concientes de que debemos
preparar especialmente a los editores de los diarios para que puedan transmitir
el conocimiento a los periodistas, hemos escogido Colombia, el país
con mayores riesgos, para hacer un diplomado, en asociación con la
Universidad de Los Andes.
A ello sumaremos otros
cursos y seminarios que ofreceremos en zonas peligrosas de las Américas
como son las áreas fronterizas entre México y Estados Unidos
y Brasil y Paraguay.
Como les dije al principio
de mi presentación, es de gran satisfacción poder anunciarles
que estamos cumpliendo cabalmente con los objetivos de nuestro proyecto en
estos primeros meses de la nueva etapa de cuatro años en la que contamos
con el apoyo de la Fundación Knight.
Promoción, Investigación
y Entrenamiento son los pilares básicos de esta lucha que mantenemos
para que la obra de los 274 periodistas asesinados en las Américas
no haya sido en vano.
Nuestra intención
es, en definitiva, impedir que se mate a los periodistas para que, de este
modo, se escuchen libremente las voces de la democracia.
Quisiera agradecer nuevamente
a la Fundación Knight por su apoyo, así como a los valientes
miembros de la Unidad de Respuesta Rápida, a Ricardo Trotti y Julio
Muñoz, de la directiva de la SIP, y a todos los periodistas en activo
del hemisferio. Además, en este día quisiera dar mis más
expresivas y sinceras gracias a esta audiencia: son ustedes quienes han dicho
“Sí, podemos detener los crímenes”, “podemos
hacer algo al respecto”. Ustedes, quienes dirigen las 193 publicaciones
que se han unido a nuestra campaña, son los verdaderos héroes
en este momento.
Gracias.