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Reunión
de Medio Año
San Salvador, Marzo 21-24
El Salvador |
BRASIL
El proceso de maduración política, que crece en Brasil, no redujo
la tensión que siempre marcó el período previo a las elecciones.
En el año 2002, la disputa político-electoral llevó al
Poder Judicial innumerables acciones que caracterizaron la tentativa de obstruir
el trabajo de la prensa y así impedir el derecho a la información.
El recurso judicial de las medidas preliminares fue ampliamente utilizado para
vetar información de interés público antes que llegase
a los lectores y electores.
Un nuevo debate sobre el derecho a la información
y las cuestiones de la censura, de protección de la confidencialidad
y el derecho a la privacidad de las personas, se abrió en el país
con la entrada en vigor de la Ley Nº 10.406, que aprobó el nuevo
Código Civil, a partir del 11 de enero. El nuevo código, así
como la Constitución Federal, protege la honra, la buena reputación
o la respetabilidad de una persona y prohíbe la divulgación de
textos, palabras e imágenes de forma expresa, sólo permitiendo
excepciones en dos hipótesis, además del caso de autorización
del involucrado: cuando es necesaria la administración de justicia o
para mantener el orden público. Es decir, todo lo que pueda ser ofensivo
a la honra, la buena reputación o la respetabilidad de las personas podrá
ser traído en juicio como razón para impedir la difusión
por la prensa. Es la ley que mediante el argumento de disciplinar, impide la
libertad de información.
Estos son los principales acontecimientos sobre libertad
de prensa:
El 23 de octubre de 2002, Correio Braziliense (Brasilia/DF)
sufrió un acto de censura previa practicada sobre la protección
judicial. Una orden de cateo y aprehensión, firmada por el magistrado
Jirair Meguerian, determinó que el oficial de justicia Ricardo Yoshida,
acompañado por su abogado Adolfo Marques da Costa, de la Coalición
Frente Brasilia Solidaria, entrasen en la redacción del diario para censurar
cualquier nota que transcribiese partes de una grabación realizada por
la Policía Federal, con autorización judicial, y que vinculara
al gobernador Roriz con los hermanos Pedro Passos y Márcio Passos, empresarios
acusados de irregularidades en la distribución de tierras en Brasilia.
El oficial de Justicia y el abogado de Roriz fiscalizaron cada sector de la
empresa involucrada en la producción de noticias, la redacción
del diario y la gráfica, y revisaron todas las páginas del diario.
El magistrado Jirair Meguerian determinó la ‘‘orden
de cateo y aprehensión, con violencia o entrada forzosa, en la sede,
si hubiera necesidad (...) de todos los ejemplares del diario Correio Braziliense,
edición del 24 de octubre, si publican partes o todo el contenido de
las cintas grabadas de las escuchas telefónicas interceptadas por orden
judicial’’.
El 25 de octubre de 2002, con cinco votos a favor y ninguno en contra, el Tribunal
Superior Electoral anuló la decisión de Jirair Meguerian.
El diario Jornal de Brasília (DF) también
fue censurado por medio de una medida preliminar concedida por el magistrado
Nívio Gonçalves, vicepresidente y corregidor del Tribunal Regional
Electoral, a pedido del candidato Geraldo Magela y de la Alianza Frente Brasilia
Esperanza, que apoyaba su candidatura al gobierno del Distrito Federal. La censura
fue motivada por la publicación de una nota, el día 14 de octubre,
que mostraba la recepción de dinero para la regularización de
los condominios.
El 24 de octubre, también el magistrado Jirair Meguerian
emitió una orden de cateo y aprehensión contra la empresa periodística,
esta vez el Jornal da Comunidade (Brasilia/DF), que presentaría denuncias
contra el candidato al gobierno del Distrito Federal por el Partido de los Trabajadores,
Geraldo Magela.
El 27 de octubre la jueza Érika Soares de Azevedo
Mascarenhas, del 6º Juzgado Criminal de São Paulo, decretó
prisión de tres meses, pudiendo ser sustituida por servicios comunitarios
y una multa de diez sueldos mínimos, al periodista Luís Nassif.
La condena al periodista se debió a lo que la jueza llamó “intención
inequívoca” de difamar a la empresaria Mendes Júnior.
El 21 de noviembre Ricardo Sérgio de Oliveira, ex-director
del Banco de Brasil, denunció a Josias de Souza, director de la Sucursal
de Folha de S. Paulo de Brasilia, al sentirse ofendido por artículos
del periodista y solicitó indemnizaciones judiciales que ascienden a
R$500 mil. Los textos que Sérgio consideró ofensivos fueron publicados
en la columna dominical “No Planalto”, firmada por Josias de Souza.
Se trata de artículos basados en documentos presentados en investigaciones
oficiales realizadas por el Ministerio Público, Renta Federal, el Banco
Central y la Policía Federal.
El 21 de noviembre Folha de S. Paulo fue condenado a pagar
una indemnización de 200 sueldos mínimos a Nicéa Camargo,
ex-esposa de Celso Pitta, que fue alcalde de São Paulo. La sentencia
que condenó al diario fue pronunciada por la jueza de la 40ª Jurisdicción
Civil de la Comarca de São Paulo, Fátima Vilas Boas Cruz. La acción
se tomó a causa de una noticia sobre el uso de facturas fiscales falsificadas
para justificar gastos. Nicéa afirma que se sintió ofendida por
la noticia publicada en agosto de 1998. Folha alegó que no fue una calumnia,
difamación o injuria, sino que se limitó a informar de que las
facturas utilizadas eran irregulares y jamás manifestó que la
falsificación hubiera sido hecha por Nicéa, quien pidió
una indemnización por daños morales de R$50 mil. La jueza acató
parcialmente el pedido después de un intento de reconciliación.
El 3 de diciembre el proceso contra el director de redacción
del diario Zero Hora, Marcelo Rech, y el columnista José Barrionuevo,
promovido por el entonces gobernador de Río Grande do Sul, Olívio
Dutra (PT), fue archivado por la 6ª Cámara Criminal del Tribunal
de Justicia del Estado (TJE). El pedido de
prescripción de la acción fue presentado por
el Ministerio Público, que se basó en la prescripción del
crimen y la inexistencia de la intención de ofensa al gobernador. Los
periodistas llegaron a ser condenados a cinco meses de prisión, que se
reemplazó por el pago de cinco sueldos mínimos, por haber afirmado
que Dutra había sido cómplice en la destrucción del Reloj
de 500 Años, provocada por conflictos ocurridos en Porto Alegre durante
la conmemoración del Descubrimiento de Brasil, en abril de 2000.
El 4 de febrero la revista Você S/A, de Editora Abril,
sufrió censura previa de parte de la justicia paulista, que concedió
una medida preliminar a favor de la empresa Dow Right Consultoría en
Recursos Humanos, para condicionar la publicación de un reportaje al
derecho de respuesta en la misma edición. La nota sería sobre
la industria de la reinserción profesional en el mercado. De acuerdo
con la decisión del juez de la 2ª Jurisdicción Civil del
Foro de Pinheiros, Antônio Dimas Cruz Carneiro, la noticia solamente puede
ser divulgada si se incluye la “respuesta de la autora seguidamente a
cada hecho negativo que le fuera atribuido, observándose rigurosamente
la igualdad de espacio y énfasis entre las imputaciones y las defensas”.
Según Carneiro, “ejercido a posteriori no siempre
el derecho de respuesta es eficaz para el cumplimiento del objetivo legal, pues
no siempre las personas que leen las imputaciones leen también las respectivas
explicaciones del destinatario de las acusaciones y así la mejor forma
de garantizar el ejercicio del derecho de respuesta es haciendo que éste
cuente con el mismo énfasis en la propia nota que contiene los hechos
negativos informados”.
El 11 de marzo el jefe de la Policía Civil de Río
de Janeiro, Álvaro Lins, resolvió reeditar en el Boletín
Interno de la institución la antigua “Ley Mordaza”, prohibiendo
a los comisarios e inspectores conceder entrevistas. La información sólo
puede transmitirse por medio del sector de comunicación social de la
Policía Civil.
La nueva determinación es una copia exacta de un
acto publicado en julio de 1999, firmado por el entonces y actual Secretario
de Seguridad, Josias Quintal. Álvaro Lins justifica su medida aduciendo
que “en virtud de entrevistas (...) que contienen una visión parcial,
equivocada y datos estadísticos imprecisos que, aunque de buena fe, muchas
veces contribuyen a generar y aumentar la sensación de inseguridad en
la población (...) está prohibida cualquier entrevista de policías
a los medios de prensa”.
El 12 de marzo Rede Globo fue condenada, en primera instancia,
a indemnizar al ex-senador Luiz Estevão y a divulgar la sentencia de
la justicia en el horario principal de la noche. Ello se debe a que la jueza
Maria de Fátima Rafael de Aguiar Ramos entendió que algunos comentarios
de Arnaldo Jabor sobre
Estevão habían sido ofensivos. La acción
por daños morales se obtuvo en el 2002, después que Jabor comentó
la alteración en las medidas del arco de la cancha de Bezerrão
para el partido entre Brasiliense y Atlético Mineiro. La alteración
del ancho del arco se atribuyó, en ese entonces, al ex-senador, que es
el dueño del equipo de Brasilia. La Globo alegó que la divulgación
de los hechos fue lícita y no dio lugar a daños morales y materiales,
pero la jueza no aceptó el argumento. El valor de la indemnización
fue de R$ 5 mil y aún puede apelarse.
El 13 de marzo el periodista Xico Sá fue condenado
en São Paulo con cuatro meses de prisión por causa del titular
de un texto que desagradó al comando de la Policía Militar. Esta
decisión, convertida desde luego en pena alternativa (prestación
de servicios comunitarios), puede apelarse. La sentencia está fechada
noviembre del año pasado, pero recién se comunicó el 13
de marzo de 2003 al periodista. El artículo, publicado en el Diário
Popular (hoy, Diario de S. Paulo), en noviembre del 2000, se refería
a la represión de los integrantes del MST – Movimiento de los Trabajadores
Sin Tierra. Por haber invadido la sede de Incra, en São Paulo, los militantes
fueron fustigados por policías militares, y luego de raparles la cabeza,
fueron trasladados desnudos y encarcelados en Carandiru.
El juez de la 12ª Jurisdicción Criminal de São
Paulo, Ruy Alberto Leme Cavalheiro, consideró que el texto contra los
policías era demasiado fuerte y aceptó el argumento de que la
crítica a los policías militares que participaron en la acción
conmovió a toda la corporación.
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