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Reunión
de Medio Año
Sociedad Interamericana de Prensa
Hotel Swissôtel
Quito, Ecuador
17 al 20 de Marzo, 2006
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BRASIL
Informe ante la Reunión de Medio Año
Quito, Ecuador
17 al 20 de marzo del 2006
La libertad de prensa se vio afectada por numerosas agresiones contra
periodistas en este período, así como por la falta de acceso a
informes policiales que vienen siendo cada vez más restringidos.
Causa suma preocupación
que el Gobierno Federal pretenda enviar al Congreso un proyecto de ley para
modificar la legislación sobre las intercepciones telefónicas
en el país y que estipula penas de hasta cuatro años de prisión
y multa para aquellos periodistas que divulguen el contenido de esas grabaciones,
inclusive cuando éstas hubieren sido autorizadas por el Poder Judicial.
La llamada Ley de Intercepción Telefónica, que modifica una ley
anterior que tenía un objetivo similar, es justificada por el gobierno
como una forma de contener los abusos y desvíos.
La impunidad es otro problema constante. En enero, la investigación policial
sobre el asesinato del presentador de televisión Edgar Lopes de Faria,
más conocido como Escaramuça, fue archivada. Faria fue asesinado
el 29 de octubre de 1997, en Campo Grande, Mato Grosso do Sul. Las investigaciones
tardaron en ser transferidas al delegado policial adjunto a la Unidad Integrada
de Combate contra Organizaciones Criminales de la Oficina Especializada de Lucha
contra el Crimen Organizado (UNICOC), André Matsushita Gonçalves.
La falta de elementos para que el caso siga su curso hizo que el Ministerio
Público pidiese su archivo.
Célio Alves de Souza,
ex soldado de la Policía Militar condenado en junio del 2005 a 17 años
y seis meses de prisión por participar en el asesinato del empresario
periodístico Domingos Sávio Brandão Lima Júnior,
se fugó de la Penitenciaría Pascoal Ramos el 24 de julio del 2005.
Hasta hoy, las investigaciones sobre la participación de funcionarios
en la fuga no han concluido y el prisionero sigue fugitivo. Anteriormente, otro
acusado por el mismo crimen había huido de la misma cárcel en
condiciones semejantes, pero ya fue capturado.
En el caso de Manoel Leal
de Oliveira, asesinado el 14 de enero de 1998 en Itabuna, Bahía, la policía
logró dar con los asesinos materiales, mas no con los autores intelectuales.
Uno de los acusados de ser los autores materiales, el oficial Mozart Brasil,
fue condenado, pero apeló la sentencia y mientras espera ser juzgado
está en libertad y trabaja normalmente debido a un hábeas corpus.
El otro acusado, Marcote Sarmento, fue absuelto, pero los familiares de Leal
denunciaron al diario A Região, que hubo manipulación de jueces.
Otros hechos que opacaron
la libertad de prensa en este período:
El 12 de septiembre del
2005, el Boletín Informativo de la Policía Civil divulgó
un comunicado en el que se prohibía a los policías civiles y militares
conceder entrevistas. La intención según la policía no
fue censurar a sus efectivos, sino evitar la divulgación de las grabaciones
de intercepciones telefónicas de sujetos investigados por la policía.
En septiembre del 2005,
un incendio destruyó el 80 por ciento de las instalaciones del Diário
de Marília y de las estaciones de radio Diário FM y Dirceu AM,
del grupo paulista CMN (Central Marília Notícias). El 25 de enero
del 2006, Bruno Gaudêncio Coércio, Amarildo Barbosa y Amauri Delábio
Campoy, fueron condenados a 12 años de prisión por planificar
y ejecutar con excesiva violencia el atentado contra el Diário y las
radioemisoras Diário FM y Dirceu AM.
El 26 de octubre del 2005,
en Teresina (estado de Piauí) la justicia ordenó la captura del
periodista José de Arimatéia Azevedo, director y editorialista
de Portal AZ, un sitio en Internet, cuyo cierre fue ordenado por el Poder Judicial.
En la orden de prisión, el juez calificó de obscenos y machistas
los comentarios del director de Portal AZ contra la abogada Audrey Martins Magalhães
y basó su orden de prisión en la ley de 1967, relativa a los delitos
de prensa. El 29 de octubre, el presidente del Tribunal Superior de Justicia,
Edson Vidigal, aceptó el hábeas corpus presentado por el periodista
y ordenó su liberación por considerar que la detención
de Azevedo violó el derecho de la sociedad a ser informada.
El 22 de noviembre del 2005,
el procurador de la República, Bruno Acioly, manifestó en comunicaciones
enviadas por Internet a sus colegas su intención de presentar un recurso
solicitando el levantamiento del secreto telefónico de cuatro periodistas.
Según el diario O Estado de S. Paulo, en el mes de junio Acioly y su
colega Raquel Branquinho solicitaron a la 10ª. Sala de Justicia Federal
en Brasilia, el levantamiento del secreto telefónico. La jueza Maria
de Fátima de Paula Pessoa Costa decidió que no había motivo
para conceder tal solicitud.
A pesar de que Acioly no
había revelado los nombres de los involucrados, el diario consideró
que podrían estar en la lista los nombres de los periodistas Expedito
Filho, Policarpo Júnior y Alexandre Oltramari. El cuarto reportero no
fue identificado. En 1999, los mencionados periodistas publicaron en la revista
Veja reportajes sobre banqueros que habrían operado con informaciones
privilegiadas sobre las modificaciones en la política de cambios. Acioly,
que investiga las mismas acusaciones para el Ministerio Público, quería
obligar a los periodistas a revelar sus fuentes que acreditan la relación
con operaciones ilícitas.
El 22 de noviembre del 2005,
la sede donde funciona el diario O Dia tuvo que redoblar su seguridad cuando
la dirección se enteró por medio de Disque-Denúncia, una
línea telefónica gratuita para hacer denuncias, que traficantes
del Morro da Providência, ubicado en pleno centro de Río de Janeiro,
estarían planeando arrojar una granada a la sede. El atentado sería
en represalia a una serie de notas publicadas por el diario sobre el tráfico
en el morro desde el pasado mes de septiembre.
En noviembre del 2005, los
19 procesos contra el director de Jornal Pessoal impidieron que el periodista
Lúcio Flavio Pinto viajase de Pará para recibir el Premio Internacional
de Libertad de Prensa concedido por la organización Comité para
la Protección de Periodistas (CPJ). Juliana da Cunha Pinto, hija del
periodista, tuvo que viajar a Nueva York a recibir el premio en representación
de su padre.
El 24 de noviembre, la reportera
Helen Michelet, colaboradora del diario A Estância y asesora de prensa
de un político de oposición de Guaruja, São Paulo, fue
agredida durante una audiencia pública dirigida por el alcalde Farid
Madi, quien se negó a responder preguntas de Michelet y la insultó
tanto a ella como a su diario. Dos hombres la sostuvieron de los brazos y le
patearon las piernas. El hecho fue fotografiado por un periodista de Clarín,
otro diario de la ciudad. La asesoría de prensa de la alcaldía
alegó que los agresores eran civiles y que el alcalde no respondió
a las preguntas de Michelet porque ella trabaja para la oposición. Sin
embargo, el coordinador municipal de Defensa Civil, Elvio José da Silva,
fue identificado por la policía como uno de los involucrados en la agresión.
El 16 de diciembre, el reportero
gráfico Eduardo Alves y Sérgio Marques, director del diario Comércio
da Franca, de Franca, São Paulo, fueron detenidos por efectivos de la
policía luego de que discutieran con éstos sobre el derecho del
fotógrafo a registrar una acción policial en la plaza central
de la ciudad.
En diciembre del 2005, la
Justicia Federal de São Paulo prohibió a Folha Online divulgar
noticias sobre el proceso penal que está viendo el caso de espionaje
en el que está involucrada la contratación de la empresa Kroll
por la Brasil Telecom, con el objetivo de investigar a su competidor Telecom
Itália. A Folha ha apelado dicha decisión.
El 6 de enero del 2006,
la reportera gráfica Viviane Pinheiro de Azevedo, del Diário do
Pará, registraba el encarcelamiento de los sospechosos de enriquecimiento
ilícito y fraude cuando fue empujada en tres ocasiones por el abogado
Roberto Santos Araújo. Todos los colegas que se encontraban allí
presenciaron la agresión y Record Pará transmitió la discusión.
El 14 de marzo, el delegado
regional de Camaquã, Rudimar de Freitas Rosales, citó a tres periodistas
de Correio do Povo para que declararan sobre el episodio de la invasión
de las instalaciones de la empresa Aracruz Celulosa en Barra do Ribeiro, cuando
cerca de dos mil mujeres integrantes del Movimiento de los Sin Tierra depredaron
el laboratorio de investigación de la citada empresa. Los periodistas
fueron tratados como “inculpados” y fueron presionados para que
indicasen a la policía las fuentes del episodio de Aracruz.
La Asociación Nacional
de Editores de Revistas expresó su preocupación por la amplitud
de los textos de las Consultas Públicas números 83 y 84 (de 16/11/2005)
de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa), los cuales amplían
las restricciones a la publicidad de bebidas y medicamentos.
La ANER sostuvo que “cualquier
prohibición de informar, ya sea a través de la publicidad o de
la materia periodística, privará a las personas de los medios
necesarios para orientar y fundamentar sus opciones, en perjuicio de los derechos
fundamentales del ciudadano, la libertad de expresión y de prensa. Asimismo,
reiteró su preocupación por los diferentes procesos interpuestos
contra los medios de comunicación, inclusive en temas informativos, por
parte de Anvisa en los últimos seis meses.
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