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Asamblea General
Lima, Octubre 26-29, Perú
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BRASIL
Este es el informe más grave sobre la libertad
de prensa en el país en los últimos 20 años. En este período
se ha producido el mayor caso de censura desde la época de la dictadura
militar.
Desde la Reunión de Medio Año, hubo dos execrables asesinatos
de miembros de la prensa cometidos por el crimen organizado, uno de ellos con
un alto grado de crueldad en el que el periodista fue víctima de torturas
para luego ser quemado. Y, como si ello no bastase, desde la última reunión
de marzo el Poder Judicial ha emitido una serie de dictámenes errados
que han culminado esta semana, la noche del 23 de octubre, para ser más
precisos, con un hecho en el que un funcionario de justicia acompañado
por el abogado de la parte contraria al diario Correio Braziliense de la ciudad
de Brasilia, y bajo el amparo de una orden judicial, prácticamente irrumpieron
en la sala de redacción del referido diario, ya que la resolución
autorizaba “allanar la sede del diario”. Y con ello, el funcionario
de justicia, acompañado por el abogado de la parte contraria, censuraron
página por página lo que sería publicado en la edición
del día siguiente en reportajes que daban cuenta sobre unas ventas irregulares
de tierras del gobierno de parte del gobernador Joaquim Roríz en la capital
federal.
Correio Braziliense se disponía a publicar una serie de conversaciones
extraídas de cintas grabadas que comprueban la participación del
gobernador y unos amigos suyos, los hermanos Passos. Correio Braziliense llevaba
varios intentos por publicar la información sobre las conversaciones
grabadas en repetidas ocasiones pero siempre había tenido obstáculos
presentados por el gobernador.
La Asociación Nacional de Periódicos (ANJ) de Brasil informó
que no había habido censura tan grave como la ocurrida con la presencia
de los censores oficiales en la sala de redacción de Correio Braziliense
desde la época de la dictadura entre los años 1964 y 1985.
Solidaria con la prensa brasileña, la SIP se ha sumado a dicho repudio
y alerta sobre la necesidad de combatir con firmeza y resistir todas aquellas
acciones que intenten echar por tierra la libertad de prensa.
Dos homicidios, en los últimos meses, enlutaron la prensa brasileña.
En junio de este año, se registró el primer asesinato cometido
por narcotraficantes en represalia por el trabajo de Tim Lopes, periodista investigativo
de la Red Globo de Televisión, en Río de Janeiro.
Lopes fue asesinado, después de haber sido capturado, torturado, descuartizado,
quemado y finalmente enterrado en un cementerio clandestino en una región
dominada por el miedo, la violencia y el poder del narcotráfico.
El 2 de junio, usando una micro cámara oculta, el reportero intentaba
obtener información sobre un baile funk que, según la denuncia
de los residentes, se trataba de una fiesta patrocinada por traficantes de drogas,
lugar de explotación sexual de menores y de libre consumo de drogas.
El periodista desapareció y su muerte fue confirmada oficialmente un
mes después por la policía, cuando un examen de ADN reveló
que una parte de una costilla hallada en un cementerio clandestino pertenecía
al periodista.
El 19 de setiembre, tres meses y 17 días después del asesinato
del periodista, la policía civil arrestó al principal acusado
de su muerte, el traficante Elias Pereira da Silva, conocido como Elias Maluco
(loco), sobrenombre que recibió de sus compañeros por la crueldad
y la violencia con que ejecutaba a sus víctimas.
De los nueve imputados en el proceso, Elias Maluco era el último que
todavía estaba en libertad. Seis están presos, uno murió
en un enfrentamiento con la policía y el otro se habría suicidado.
El 30 de setiembre, el crimen organizado cobró otra víctima; esta
vez, Domingo Sávio Brandão de Lima Júnior, 40 años,
abogado, empresario, propietario y presidente y director de Folha do Estado,
de Radio Cidade y de SB Construções e Planejamento, empresas de
Cuiabá, capital del estado de Mato Grosso.
El empresario Sávio Brandão fue asesinado de seis tiros disparados
a plena luz del día en el centro de la ciudad. Según la policía,
que analizó la acción de los delincuentes y de acuerdo con el
examen de balística, quedó claro que se trató de una ejecución.
El crimen fue perpetrado por dos personas que se acercaron a la víctima
en motocicleta y dispararon en su dirección, huyendo de inmediato. Sávio
Brandão murió instantáneamente.
El 4 de octubre, el ex-cabo de la Policía Militar Hércules Araújo
Agostinho, el ex-soldado de la Policía Militar Célio de Souza
y el estudiante de derecho Éverson Davi Robalo fueron detenidos y se
encuentran en la Penitenciaría Regional de Pascoal Ramos, en Cuiabá.
Todos tienen antecedentes criminales. El principal acusado de la ejecución
es Araújo Agostinho, reconocido por dos testigos, que se encuentran bajo
protección policial.
Las investigaciones apuntan hacia la hipótesis de que la muerte del empresario
habría sido motivada por denuncias publicadas en Folha do Estado sobre
el crimen organizado en Mato Grosso, que involucraba la explotación de
las máquinas tragamonedas.
El 12 de abril, Silvio Martinello, director del periódico A Gazeta, de
Río Branco, estado de Acre, denunció amenazas que venía
sufriendo el editor en jefe, Jaime Moreira, después de la publicación
de dos reportajes sobre irregularidades verificadas en el protocolo de intenciones
relacionado con un pedido de préstamo del gobierno estatal al Banco Interamericano
de Desarrollo.
El 7 de junio el periodista Aluysio Abreu Barbosa, director de Redacción
de Folha da Manhã e hijo del propietario del periódico, con sede
en Campos, estado de Río de Janeiro, reveló que fue víctima
de persecuciones y amenazas. Las declaraciones contenidas en estos reportajes
llevaron a una investigación del caso y al arresto de un policía
federal, supuestamente involucrado en ese plan.
El 23 de julio Sâmar Razzak, periodista del Jornal do Estado, de Curitiba,
estado de Paraná, sufrió amenazas por teléfono después
de haber publicado un artículo en que denunciaba la existencia de una
banda dedicada a la venta de diplomas falsos.
El 14 de agosto la periodista Fernanda de Luca, el cineasta Alexandre Guimarães
y el asistente Wellington da Silva, del programa “Cidade Alerta”,
de TV Record, fueron amenazados y algunos de sus equipos de la emisora fueron
destrozados por un vecino del sospechoso de matar a una niña de cinco
años, Tainá Alves de Mendonça.
En cuanto a agresiones:
El 23 de mayo el reportero gráfico Jefferson Botega, del periódico
Pioneiro, de Caxias do Sul, estado de Río Grande do Sul, fue agredido
física y verbalmente por cuatro integrantes del Movimiento de los Trabajadores
Desempleados (MTD) cuando cubría la invasión de tierras por un
grupo de 34 familias vinculadas al MTD.
El 1 de agosto cuando realizaba la cobertura política del noticiero de
la Asamblea Legislativa de Ceará, el periodista Marcelo Fraga, de TV
Jangadeiro, fue agredido en el predio del plenario por Luciano Luque, coordinador
de comunicaciones del Poder Legislativo.
El 30 de agosto, los periodistas Saulo Borges y Joana Queiroz, del periódico
A Crítica, de Manaus, estado de Amazonas, empezaron a recibir amenazas
desde que comenzaron a investigar y a publicar reportajes sobre los homicidios
perpetrados por un grupo de exterminio.
En cuanto a hechos de censura, se registraron los siguientes:
El 4 de marzo de 2002, el gobernador Jorge Viana sancionó la Ley Nº
1.439, que creó el Programa Estatal de Combate a la Violencia Intrafamiliar
que contempla en su Art. 3º la “creación de un código
de ética para los sectores de la prensa, comunicación y cultura,
que apunte a fomentar los valores de paz y no los valores que refuerzan la violencia,
así como la calificación de profesionales que actúen en
esa área, para dicho propósito”. La ley fue publicada en
el Diario Oficial de Acre, el 7 de marzo de 2002.
El 21 de mayo, la Justicia de Río de Janeiro concedió una medida
cautelar al candidato del PSB a la presidencia de la República, Anthony
Garotinho, impidiendo la divulgación de noticias por parte de la revista
CartaCapital. El presidente de la ANJ, Francisco Mesquita Neto y el vicepresidente
Mário Gusmão, responsable del Comité de Libertad de Expresión,
dijeron que este hecho ratificaba la decisión anterior de la Justicia,
del 13 de julio de 2001, cuando el mismo político empleó un recurso
idéntico y logró censurar al diario O Globo y a otros medios de
comunicación.
El 24 de mayo, por segunda vez, el juez Renato Mehana Khamis usó el recurso
judicial para censurar a la prensa. Obtuvo una medida cautelar, en el Tribunal
de Justicia de São Paulo, que prohíbe a los medios de comunicación
divulgar cualquier noticia sobre el proceso disciplinario que se tramita ante
el Tribunal Regional del Trabajo, por la práctica de actos delictivos.
El 30 de septiembre, una sentencia del Tribunal Regional Electoral del Distrito
Federal impidió a los diarios O Globo, de Río de Janeiro y Correio
Braziliense, de Brasilia, entre otros, que publicaran partes de conversaciones
grabadas sobre la participación de integrantes del gobierno de Joaquim
Roriz en planes de corrupción y distribución ilegal de tierras.
En cuanto a procesos judiciales contra diarios y periodistas, se registraron
los siguientes:
El 13 de junio de 2002, los periodistas Marcelo Rech, jefe de redacción
de Zero Hora y José Barrionuevo, comentarista de Rádio Gaúcha,
ambos de RBS, fueron condenados a cinco meses y 10 días de prisión,
pena que se convirtió en un pago pecuniario de cinco sueldos mínimos
a una entidad pública o privada con destino social. La condena de los
periodistas fue pronunciada por la Jueza de Derecho de la 9ª Jurisdicción
Penal de Porto Alegre, capital del estado de Río Grande do Sul, Isabel
de Borba Lucas, por haber criticado al gobernador Olívio Dutra. Rech
fue condenado en razón del editorial de Zero Hora, publicado el 25 de
abril del 2000, titulado “O Direito de Depredar”, que criticaba
al gobernador por haber declarado que respetaba a las manifestaciones como la
que destruyó el reloj conmemorativo de los 500 años del descubrimiento
de Brasil.
Barrionuevo fue condenado por su comentario en la emisora de radio donde también
criticó al gobernador por su posición respecto de los disturbios
y su participación en un seminario sobre la estrategia de los saqueos
en el campo. De acuerdo con el relato de Zero Hora, decenas de manifestantes
destruyeron, el 22 de abril del 2000, el reloj conmemorativo de los 500 años
en Porto Alegre/RS, utilizando palos, piedras y bombas molotov. Además
del reloj apedreado, también atacaron un camión de bomberos.
La jueza entendió que el editorial y el comentario sobrepasaron el derecho
a la crítica y representaban una ofensa al gobernador al atribuirle acusaciones
de negligencia y de condescendencia con el tumulto. En la sentencia, la jueza
afirma que “nadie desea el regreso de la censura”, pero en una democracia
“debe prevalecer el respeto”. Según la sentencia pronunciada
el 6 de junio, el editorial acusaba indebidamente al gobernador, “yendo
más allá de la crítica a la que todo hombre público
está sujeto”.
La RBS presentó un recurso ante el Tribunal de Justicia de Río
Grande do Sul y alegó en defensa de los periodistas que no existe ni
una sola línea o palabra, tanto en la declaración del periodista
Marcelo Rech como en los comentarios del periodista José Barrionuevo,
que tergiverse la verdad de los hechos o que exceda el límite del derecho
constitucionalmente garantizado de criticar los hechos y declaraciones del gobernador
del estado en temas de interés público.
El 1 de julio el juez de la 4ª Jurisdicción Civil de Brasilia, Demetrius
Gomes Cavalcanti, concedió la medida cautelar que prohibió a los
periodistas de TV Record hacer cualquier comentario con “expresiones peyorativas”
sobre el ex-senador Luiz Estevão cuando dieran la noticia del desvío
de fondos del Tribunal Regional del Trabajo de São Paulo. En caso de
incumplimiento de la decisión, la emisora tendría que pagar una
multa de R$ 50 mil. De acuerdo con Brandão, el periodista Boris Casoy
habría ofendido a Luiz Estevão al dar a conocer una noticia sobre
el desvío de fondos del TRT-SP. “¿Será que el juez
Lalau y toda su banda saldrán libres?”, preguntó el periodista.
La justicia recordó que Luiz Estevão aún aguarda la decisión
sobre los hechos que le fueron imputados por el Ministerio Público. Por
ese motivo, no puede “un periodista de la reputación y respeto
del Sr. Boris Casoy transformar las pruebas imputables en pruebas incontrovertibles
e irrefutables, aunque sean consistentes”.
El 28 de junio de 2002, la 1ª Jurisdicción Civil de Brasilia también
prohibió al periodista Marcone Formiga, de la revista Brasília
em Dia, de hacer comentarios ofensivos contra el ex-senador. Caso contrario,
deberá pagar una multa de R$ 20 mil por publicación.
El 3 de julio, el juez retirado Nicolau dos Santos Neto entabló una acción
ante la Justicia contra el periodista Boris Casoy, de Rede Record. El Tribunal
Inferior en lo Penal de São Paulo suspendió el proceso. Además
del periodista llamarlo periódicamente “Lalau” (ladrón),
Casoy llegó a decir: “Lalau es, en portugués claro, un reverendo
ladrón”. El desacato a la decisión implica una multa de
R$ 50 mil por noticiero. Con anterioridad, el 23 de abril de 2002, el Tribunal
Inferior en lo Penal de São Paulo había concedido un habeas corpus
a favor del periodista Boris Casoy, determinando la suspensión de la
acción penal por calumnia contra él, promovida por Alberto Zacharias
Toron, abogado del juez Nicolau, que acusó a Casoy por haber dicho en
el programa que personas como el juez contrataban a “buenos abogados”
y les pagaban “a peso de oro probablemente con dinero robado a todos nosotros”.
El juez que pronunció la decisión entendió que las frases
“no configuraban el crimen de encubrimiento” de dinero por parte
de Toron, como el abogado alegaba.
El 4 de julio, el Colegio de Abogados de Brasil de Paraíba denunció
la existencia de la “industria de las indemnizaciones” en el Estado.
Según el abogado Télio Farias, que estudia casos de procesos contra
la prensa, los estudios de abogados “cazan” a supuestas víctimas
dañadas por artículos, iniciando procesos indemnizatorios de hasta
R$ 800 mil. Farias explicó al Jornal da Paraíba que, actualmente,
el 80 por ciento de las acciones contra las empresas de comunicación
son iniciadas por abogados que quieren beneficiarse de las supuestas irregularidades
cometidas por los medios de comunicación. Además mencionó
a una “máquina de hechos”, presentados como perjudiciales
para el cliente y contó que los abogados buscan en los artículos
la oportunidad de una indemnización, después contactan a los involucrados
y los convencen de presentar una demanda por daños morales con valores
altísimos, diciendo que el lucro es verdadero.
El 8 de agosto, la revista Veja fue condenada a pagar una indemnización
de R$ 150 mil al cineasta Cacá Diegues. La decisión partió
del juez Carlos Eduardo Fonseca Passos, de la 7ª Jurisdicción Civil
de Río de Janeiro. El director promovió la acción contra
Veja por daños morales hace tres años. La publicación manifestó
en un artículo que Cacá Diegues “gasta fortunas y a veces
no termina sus películas”. Para el juez, la información
es falsa y ofensiva.
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