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Asamblea General
Lima, Octubre 26-29, Perú
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CANADA
Durante el segundo semestre de 2002, la libertad
de expresión se ha visto afectada por decretos judiciales e iniciativas
legislativas, especialmente en el campo del acceso a la información gubernamental.
En agosto, la Asociación Canadiense de Periodistas (CAJ) protestó
por un aumento en las tarifas para la obtención de copias de los registros
públicos, al amparo de la Ley sobre Libertad de Información y
Protección a la Privacidad en la provincia de Nueva Escocia.
La CAJ declaró que la acción adoptada por el gobierno de Nueva
Escocia representaba un ataque sin precedentes al derecho del público
a tener acceso a aquella información en poder del gobierno que afectaba
sus vidas.
La organización periodística informó que, cinco meses luego
que los políticos provinciales del partido conservador habían
impuesto las tarifas de acceso más altas en todo Canadá, la cantidad
de solicitudes de información pública se había reducido
dramáticamente. El presidente de la CAJ, Robert Cribb, manifestó
que “la notable reducción en los pedidos de acceso a la información
seguramente generará un suspiro de alivio entre los conservadores de
Nueva Escocia, quienes saben que, ahora, sus acciones están a mejor recaudo
del público”.
Varias organizaciones de los medios de comunicación se unieron para protestar
por una propuesta del gobierno federal que, en respuesta al terrorismo mundial,
sugería la creación de una amplia base de datos omnisciente con
información personal sobre todos los canadienses que realizaban viajes
aéreos. Supuestamente, el gobierno está preparando la base de
datos con información sobre todos los viajes aéreos realizados
en los últimos seis años, incluyendo detalles tales como lugares
de destino, acompañantes, modalidad de pago del pasaje aéreo,
duración de la estadía, cantidad de equipaje y hasta alimentos
preferidos.
Recientemente, un juez permitió que dos organizaciones de medios noticiosos
se unieran para recusar legalmente una orden de allanamiento y una orden complementaria
contra el National Post por parte de la Policía Montada del Canadá,
en virtud de la cual el director del diario debía entregar a la policía
algunos documentos enviados al diario durante el año pasado. La recusación
legal interpuesta por el National Post busca defender el derecho del periodista
a comunicarse con fuentes confidenciales.
La orden judicial que permitía a The Globe and Mail y CBS ser parte de
la mencionada recusación legal fue descrita por la organización
Periodistas Canadienses por la Libertad de Expresión como un “alentador
avance en la lucha por la libertad de prensa”.
En junio, la Corte Suprema de Canadá desestimó una apelación
interpuesta por el gobierno provincial de Nueva Escocia contra un fallo que
ordenaba la divulgación de información sobre las decisiones del
gabinete. Las organizaciones de prensa aclamaron el dictamen como una victoria
en la lucha por el acceso a la información.
Una abrumadora mayoría de canadienses desean que el gobierno federal
proteja la libertad de expresión en los medios y solucione el asunto
relacionado con la concentración de propiedad, según una encuesta
de opinión realizada a nivel nacional y divulgada en julio. La encuesta
fue realizada por el Sindicato de Trabajadores de Comunicaciones, Energía
y Prensa de Canadá, el más grande del país, 12 días
después que el editor de Ottawa Citizen, Russell Mills, fuera despedido
por escribir un editorial donde exigía la renuncia del Primer Ministro
Jean Chrétien.
Según la encuesta, la mayoría de los canadienses considera que
los propietarios de los medios ejercen demasiado control sobre el contenido
de las noticias y editoriales en los diarios y estaciones de radio y televisión
del país, y que el problema de la concentración de los medios
justifica una acción por parte del gobierno federal.
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