|
Reunión
de Medio Año
San Salvador, Marzo 21-24
El Salvador |
CANADA
Las organizaciones periodísticas canadienses saludaron el anuncio hecho
por la Agencia de Aduanas y Rentas (CCRA) de Canadá sobre el desaduanaje
de un embarque de cintas de vídeo antibelicistas que fue “retenido”
a principios de marzo. Sin embargo, expresaron su preocupación sobre
el hecho de que las cintas hubiesen sido confiscadas en un primer momento.
“Los canadienses tienen el derecho de esperar que la CCRA no se convierta
en un filtro a través del cual se tamice el debate político. El
gobierno federal debería revisar las operaciones de la CCRA con el fin
de asegurarse de que ésta no se convierta en un censor político”.
El largometraje antibelicista “Lo que he aprendido sobre la Política
Exterior de EE.UU”, de dos horas de duración, del productor norteamericano
de documentales Frank Dorrel, fue confiscado por la Aduana canadiense a principios
de marzo. Gran parte de la película contiene extractos de informes noticiosos
transmitidos con anterioridad. Dorrel también manifestó que ya
anteriormente había enviado más de 1.000 copias de la cinta a
Canadá.
Defensores de la libertad de expresión en Canadá protestaron el
pasado mes de febrero contra el proyecto de Ley C-20 –ley que enmienda
el Código Penal (protección de la niñez y otras personas
vulnerables) — actualmente en debate en la Cámara de los Comunes,
por considerarlo un grave ataque directamente en contra de la libertad de creación.
Al sustituir el existente recurso que se basa en el mérito artístico
para defenderse contra los cargos de pornografía infantil, por un aún
no definido concepto de bien público, el proyecto de Ley C-20 extiende
demasiado sus redes en su bien intencionado propósito de prevenir el
abuso infantil, ya que, si se enmienda el Código Penal tal como lo propone
dicho proyecto de ley, éste quedaría sujeto a absurdas aplicaciones.
La existencia de “motivos irrelevantes” podría permitir la
confiscación de fotos de familia. Además, con la disposición
del derecho consuetudinario en el sentido de que “los motivos del acusado
son irrelevantes”, el proyecto de ley podría, por ejemplo, permitir
la confiscación de cualquier álbum familiar que contenga fotografías
de bebés desnudos y el procesamiento judicial de los fotógrafos
de la familia.
Asimismo, los grupos defensores de la libertad de expresión manifiestan
su preocupación por la redacción del referido proyecto de ley,
ya que comprendería en su excesivamente amplia red tanto a los adultos
que crean obras para su propio uso, como a los adolescentes entre los 14 (la
edad legal para el consentimiento sexual) y los 18 años (la edad en la
que ya no hay restricciones para los actos sexuales) que optan por efectuar
diferentes tipos de registros de su propia actividad sexual legal. Si bien el
derecho de los quinceañeros a grabar sus relaciones sexuales realmente
no es algo que debamos celebrar, tampoco consideramos que si un adolescente
decide hacerlo, éste deba ser sujeto a encausamiento.
En febrero, los funcionarios de Aduanas siguieron confiscando libros. A pesar
del dictamen de la Corte Suprema de Canadá emitido en el año 2000
en el caso de la librería Little Sister de Vancouver, donde se estipulaba
que la Aduana canadiense debe demostrar dentro de un plazo de 30 días
que el libro, revista o vídeo importado es obsceno, ésta no ha
cesado en su accionar, ni lo ha justificado ni demostrado su coherencia. En
su dictamen, la Corte Suprema cambió la exigencia para el importador
de demostrar que el material importado no es obsceno, pasándola a Aduanas
de Canadá, la cual ahora tiene que demostrar que sí lo es. Como
resultado de las continuas confiscaciones, Little Sister’s volverá
a los tribunales para retomar su vieja lucha contra la censura.
En diciembre los medios canadienses exigieron que se permitiera a los periodistas
estar presentes en las audiencias preliminares de Robert William Pickton, acusado
de cometer asesinatos en serie.
“Sería una seria afrenta al derecho a saber de los canadienses
así como al principio de una prensa libre, si se concede la petición
de realizar las audiencias a puerta cerrada,” manifestó Joel Ruimy,
Director Ejecutivo de la asociación Periodistas Canadienses a Favor de
la Libertad de Expresión.
Pickton, acusado de asesinar a 15 mujeres, fue citado para comparecer el lunes
a una audiencia preliminar con el fin de determinar si existen suficientes evidencias
para llevar el caso a juicio. Generalmente se prohíbe la publicación
de notas sobre este tipo de audiencias para evitar influenciar a los posibles
miembros del jurado. Pero sí se permite a los periodistas asistir a las
audiencias preliminares y recabar información que los ayude a cubrir
un eventual juicio. Sin embargo, el temor es que algunos medios fuera de Canadá
ignoren la prohibición y publiquen detalles de la audiencia.
En noviembre pasado, los defensores de la libertad de expresión condenaron
la decisión de la policía de Toronto de recurrir a una orden judicial
para confiscar material noticioso sin editar del programa “W-5”
de CTV.
Ellos sostuvieron que “los periodistas trabajan para mantener al público
informado y no para prestar servicios gratuitos de investigación a la
policía – servicios que ésta es capaz de realizar por su
propia cuenta”.
Está en discusión un vídeo grabado en la cárcel
por W-5 sobre una entrevista a Salim Danji, quien espera ser juzgado en relación
con un caso de supuesto fraude financiero. El lunes, la policía confiscó
las cintas de toda la entrevista de una hora y media de duración, la
cual todavía no había salido al aire.
La policía no había visto la entrevista, por lo cual no podía
conocer su contenido. Sin embargo, obtuvieron la orden judicial diciéndole
al juez que el material podría ayudarlos en sus investigaciones.
Los medios protestaron aduciendo que la confiscación era una expedición
de pesca y que ponía en peligro la posibilidad de que los periodistas
pudiesen conseguir material periodístico en el futuro, ya que las fuentes
bien podrían llegar a la conclusión de que cualquier entrevista
que concedan a los medios puede terminar en manos de la policía.
Los defensores de la libertad de expresión observaron que en los últimos
dos años han sido seis las veces que a lo largo y ancho de Canadá,
las fuerzas policiales, con el apoyo de los tribunales, han tratado agresivamente
de confiscar cintas de vídeo, notas, fotografías y demás
material obtenido por los periodistas. Esto sugiere que la policía ha
llegado a considerar a los medios como sus asistentes investigativos, ya que
les resulta más fácil apoderarse del material periodístico
que realizar sus propias investigaciones.
El Diario de Hoy denunció que a uno de sus periodistas que quiso viajar
a Canadá en busca de pruebas contra una empresa involucrada en una investigación
de multimillonaria corrupción edil relacionada con el tratamiento de
basura en 10 municipalidades gobernadas por el FMLN, se le entorpeció,
durante dos días, su visado.
La compañía Gleaner, de Jamaica, denunció que tienen restricciones
para continuar con la publicación de un semanario, debido a que las autoridades
insisten en aplicar la ley por la cual los extranjeros no pueden ser dueños
de medios de comunicación en el país.
Preguntas ó Comentarios? escríbanos
© 2002 Sociedad
Interamericana de Prensa. Todos los derechos reservados.
|