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Reunión
de Medio Año
Sociedad Interamericana de Prensa
Hotel Swissôtel
Quito, Ecuador
17 al 20 de Marzo, 2006
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CANADÁ
Informe ante la Reunión de Medio Año
Quito, Ecuador
17 al 20 de marzo del 2006
En enero, las acciones de la policía local restringieron la
libertad de prensa en Canadá al tratar de obtener información
de periodistas recurriendo a un oscuro dispositivo del Código Penal.
Más recientemente han vuelto a surgir continuos intentos por parte de
la policía, especialmente de la de Hamilton, por confiscar las notas
de los periodistas.
La policía de Hamilton
ha invocado una norma del Código Penal llamada orden de presentación,
para tratar de obligar al reportero Hill Dunphy, del Hamilton Spectator, a que
entregue sus notas de entrevistas que hizo a un conocido cabecilla criminal
entre el 2001 y el 2005. El diario está peleando la orden.
El dispositivo del Código
Penal canadiense, promulgado en septiembre del 2004, permite a un juez ordenar
a una persona entregar a la policía cualquier documento relacionado con
una investigación. La ley se aplica a periodistas y al producto de su
trabajo.
Las multas por no cumplir
con el dispositivo ascienden hasta 250 mil dólares canadienses (US$218,000),
seis meses de prisión, o ambos. Según The Hamilton Spectator,
ésta es la primera vez que un medio se ve sometido a este nuevo dispositivo
legal.
La policía quería
obtener las notas que Dunphy tomó durante unas entrevistas que le hizo
a Paul Gravelle, convicto por tráfico de drogas, como parte de su investigación
de los asesinatos de la abogada Lynn Gilbank y el esposo de ésta, Fred,
en el área de Hamilton.
No se le han imputado cargos
a Paul Gravelle en este caso. Pero su hermano menor, André, y otro hombre,
han sido acusados de homicidio.
La policía canadiense
ha estado tratando sistemáticamente de tener acceso a las notas periodísticas,
fotografías y cintas presentando solicitudes ante la corte, pero ésta
es la primera vez que se recurre a una orden de presentación contra un
periodista, manifestó Brian Rogers, abogado del Spectator para este caso.
“Cada vez que la policía
trata de comprender a un periodista como parte de un equipo de investigación,
uno se tiene que preocupar”, manifestó. “La realidad es que
los periodistas no van a ser vistos como independientes y cualquier fuente va
a temer que lo que diga pueda terminar en manos de la policía”.
En los últimos años
se está implantando una tendencia en Canadá, con numerosos intentos
por conseguir información confidencial en poder de periodistas.
En diciembre del 2004, otro periodista
del Hamilton Spectator, Ken Peters, fue multado con más de $30,000 por
rehusarse a revelar una fuente confidencial, pero se libró de ir a prisión
cuando su fuente decidió dar la cara. Peters tuvo la suerte de no ir
a la cárcel por realizar su trabajo.
En el 2004, la Real Policía
Montada de Canadá (RCMP) allanó la casa y la oficina de Juliet
O'Neill, reportera del Ottawa Citizen por unas notas que escribió sobre
el caso de Maher Arar, en las que citaba información procedente de fuentes
de seguridad confidenciales.
Ese mismo año, un juez de
Ontario halló culpable de desacato al veterano reportero del Spectator,
Ken Peters, por negarse a obedecer una orden judicial que lo obligaba a identificar
a la persona que estuvo presente en una reunión en 1995 en la que Peters
recibió documentos muy importantes. En septiembre del 2002, la RCMP trató
de confiscar documentos filtrados a un reportero del National Post sobre un
préstamo controvertido otorgado a un hotelero de Quebec del distrito
electoral del ex primer ministro Jean Chretien. Al mes siguiente, oficiales
de la policía de Toronto confiscaron cintas de video de CTV News sobre
una entrevista a un hombre en la cárcel acusado de fraude en unas inversiones.
En julio del 2001, la policía de Edmonton requisó fotografías
y cintas de video de varios medios locales relacionados con los disturbios ocurridos
en el Día de Canadá.
En marzo del 2001, la policía
de Halifax requisó cintas de audio de una sala de redacción de
Canadian Press, que contenían una entrevista a un asesino convicto. En
enero de ese mismo año, la policía requisó unas cintas
en las que un periodista de televisión de Edmonton había grabado
una entrevista. El mes anterior, Rob Tripp, reportero del Kingston Whig-Standard,
fue obligado a entregar sus notas y atestiguar en una audiencia preliminar.
Algunas asociaciones defensoras de
la libertad de prensa expresaron su preocupación por el despido intempestivo
de dos editores principales de la revista Canadian Medical Association Journal
(CMAJ) el 20 de febrero de este año. Las asociaciones pidieron al Colegio
Médico Canadiense, que publica la revista, aclarar su posición
sobre la independencia editorial en las páginas de la CMAJ.
El director de la CMAJ, Dr. John
Hoey, y la sub directora Anne Marie Todkill fueron despedidos luego de que la
revista publicó una nota en la que se criticaba la forma en la que algunas
farmacias estaban vendiendo Plan B, una píldora anticonceptiva de emergencia.
El problema se agravó cuando el editor de noticias de la CMAJ, Stephen
Choi y su coeditora Sally Murray presentaron su renuncia el 28 de febrero.
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