62ª
Asamblea General
Sociedad Interamericana de Prensa
Ciudad de México,
29 de septiembre al 3 de octubre del 2006
Hotel Camino Real
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CUBA
Informe ante la 62ª Asamblea General
Ciudad de México, México
29 de Septiembre - 3 de Octubre, 2006
El estado del periodismo cubano encara esta vez una encrucijada sin precedentes
en la historia contemporánea: por primera vez en 47 años de control
absoluto del Estado, Fidel Castro no es quien gobierna nominalmente en Cuba.
El temporal traspaso del
poder de Fidel Castro a su hermano, el general Raúl Castro, por una aguda
crisis de salud, no ha traído hasta el momento ninguna señal de
cambio en el periodismo y la libertad de expresión. Continúan
sucediéndose los actos represivos contra los comunicadores independientes,
el maltrato a los periodistas presos y la más estricta vigilancia gubernamental
para limitar el acceso de la población a canales alternativos de información.
Mientras la propaganda oficial
ha escalado hasta niveles de desenfreno, triunfalismo y censura inéditos,
la cifra de periodistas encarcelados asciende a 26 y no han cesado las acciones
coercitivas contra el movimiento de informadores independientes, desde amenazas
policiales, detenciones temporales, registros en plena calle, desalojos e incautación
de objetos personales, hasta flagrantes violaciones del derecho ciudadano a
la información y la orquestada persecución gubernamental contra
el acceso clandestino a canales de televisoras extranjeras, especialmente de
Estados Unidos.
La mayoría de los
periodistas encarcelados sufre severos trastornos de salud, deterioro físico
y psicológico, ocasionado por el maltrato, la escasa e inadecuada alimentación
y la falta de atención médica, entre otros factores.
Los periodistas independientes
en prisión por ejercer su derecho a la libertad de prensa y a la libertad
de expresión son: Ricardo González Alfonso, Víctor Rolando
Arroyo, Normando Hernández González, Julio César Gálvez,
Adolfo Fernández Sainz, Omar Rodríguez Saludes, Héctor
Maseda Gutiérrez, Mijaíl Barzaga Lugo, Pedro Argüelles Morán,
Pablo Pacheco Ávila, Alejandro González Raga, Alfredo Pulido López,
Fabio Prieto Llorente, Iván Hernández Carrillo, José Luis
García Paneque, Juan Carlos Herrera, Miguel Galván Gutiérrez,
José Ubaldo Izquierdo, Omar Ruiz Hernández, José Gabriel
Ramón Castillo, Lester Luis González Pentón, Alfredo Felipe
Fuentes, Armando Betancourt, Alberto Gil Triay, Odelín Alfonso y Oscar
Mario González.
Tras ser sentenciada a siete
meses de prisión, fue liberada Lamasiel Gutiérrez Romero, de 37
años, la única mujer periodista que permanecía tras las
rejas, apenas horas después de la reunión de la SIP del pasado
marzo. Fue puesta en libertad bajo la condición de abandonar su ejercicio
profesional, pero sigue enviando sus informaciones.
También fue liberado,
el 5 de agosto, el periodista Santiago Du Bouchet, director de la agencia Habana
Press, tras cumplir un año y siete días de cárcel por el
supuesto delito de resistencia.
Una situación alarmante
es la del periodista Oscar Mario González, quien permanece detenido desde
el 22 de julio del 2005 en una prisión de La Habana, sin ser formalmente
encausado ni permitírsele el derecho a fianza. González, de 62
años, fue arrestado cerca de su casa por la policía bajo suposiciones
de que se dirigía a una protesta antigubernamental frente a la sede diplomática
de Francia. Pudiera ser acusado de violar la Ley para la Protección de
la Seguridad Nacional y la Economía de Cuba (ley 88), de 1999, que sirvió
para aplicar largas condenas a disidentes y periodistas en la primavera del
2003. Un recurso legal para lograr su excarcelación fue rechazado por
las autoridades la pasada semana, a pesar de las afectaciones de salud que aquejan
al detenido.
El 5 de junio fue arrestado
y permanece aún en cautiverio el periodista Armando Betancourt, de la
agencia Nueva Prensa Cubana, bajo acusaciones de desorden público. Betancourt
fue interceptado por las autoridades policiales de Camagüey cuando se encontraba
reportando un desalojo en su localidad.
El 16 de septiembre la policía
política detuvo en su casa de La Habana al periodista Odelín Alfonso,
colaborador de la agencia Cubanet. Alfonso había sido retenido por las
autoridades el pasado mayo y se le advirtió que sería encausado
si no abandonaba sus actividades como reportero.
El gobierno continúa
apelando a la intimidación de los periodistas de la llamada Causa de
los 75 que han sido excarcelados con licencia extrapenal por razones de salud.
La licencia extrapenal es una cláusula amparada por el Decreto-Ley 62,
de 1987, que estipula el cumplimiento de la condena en reclusión domiciliaria,
pero no contempla la supresión de la sanción penal y deja abierta
la opción a que el beneficiado puede retornar a cautiverio si las autoridades
determinan que no cumple con las reglas de “buena conducta”.
De los que recibieron licencia
extrapenal, Jorge Olivera, condenado a 18 años de cárcel, y Oscar
Espinosa Chepe, condenado a 20, tienen visas de refugiados para emigrar con
sus familias a Estados Unidos, pero el gobierno no les otorga el permiso de
salida. Otros dos de este grupo, Carmelo Díaz Fernández y Edel
José García, se encuentran también con visados estadounidenses
a la espera de la autorización gubernamental para viajar. Todos ellos
son personas enfermas con diversos padecimientos, en su mayoría de avanzada
edad.
Las autoridades no sólo
les hacen citaciones a los tribunales para imponerles “normas de conducta
social” y restricciones para viajar fuera de su localidad de residencia,
sino que también los hostigan con registros y amenazas de las organizaciones
progubernamentales de sus vecindarios.
El 27 de septiembre, inspectores
de la policía sometieron a un minucioso registro la vivienda de Díaz
Fernández, bajo el pretexto de hallar una antena parabólica para
captar emisiones televisivas extranjeras. El registro procedió sin orden
judicial ni autorización escrita.
El periodista y psicólogo
Guillermo Fariñas decidió poner fin a su huelga de hambre en reclamo
de acceso libre a la internet el 31 de agosto, exactamente siete meses después
de haber iniciado una protesta que cobró interés internacional
debido a las prohibiciones impuestas por el gobierno sobre la red cibernética.
Alimentado por sueros intravenosos y con diagnóstico de gravedad extrema
durante varios meses del ayuno, Fariñas se recupera de problemas renales
y cardíacos en la ciudad de Santa Clara, Villaclara, y ha prometido continuar
en sus reclamos mediante otras acciones pacíficas.
El uso de la internet está
limitado a organismos centrales del Estado, instituciones educaciones y culturales,
y extranjeros que abonan el servicio en moneda convertible. Ningún cubano
puede acceder libremente a la red, ni siquiera pagando la comunicación
en moneda convertible. El gobierno admite que tiene “regulaciones de internet”
y que bloquea páginas electrónicas con la argumentación
de que “le hacen daño a la soberanía del país”,
porque pertenecen a “organizaciones contrarrevolucionarias subversivas
y terroristas”. El gobierno culpa a Estados Unidos por bloquearle la conexión
a una fibra óptica submarina, lo cual aumentaría la posibilidad
de ancho de banda y reduciría los costos del enlace a la red desde la
isla.
Los periodistas que continúan
encarcelados con sanciones de hasta 27 años enfrentan condiciones penitenciarias
inhumanas. Dieciocho de los prisioneros tienen serios trastornos de salud, afectados
por padecimientos crónicos y enfermedades adquiridas durante la reclusión.
El gobierno cubano se ha negado a concederles licencia extrapenal. Hay también
un minusválido, Miguel Galván Gutiérrez, condenado a 26
años.
El 29 de agosto, el periodista
Juan Carlos Herrera Acosta, protagonista de varias huelgas de hambre en prisión,
fue agredido por dos guardianes de la cárcel Kilo 8, en Camagüey.
Herrera Acosta, sancionado a 20 años en la Causa de los 75, resultó
herido en un ojo durante la golpiza y luego fue arrastrado por los pasillos
de la cárcel. El prisionero había protestado reclamando su derecho
a llamadas telefónicas familiares, lo cual se le ha negado con regularidad.
El 13 de septiembre el periodista
Alberto Gil Triay inició una huelga de hambre en la cárcel de
Valle Grande, al oeste de La Habana. En arresto desde el pasado noviembre, Gil
Triay ha sufrido varios infartos durante su confinamiento. Fue juzgado el 22
de junio bajo acusaciones de “propaganda subversiva” y podría
ser condenado a siete años de prisión.
La ofensiva para impedir
la proliferación de las señales clandestinas de televisión
por satélite, principalmente en La Habana, escaló nuevos peldaños.
Son cada vez más frecuentes las redadas en los barrios para localizar
los centros de redistribución de la señal, desmantelar las redes
de servicio, destruir las antenas y multar a los infractores.
El 10 de agosto, la prensa
oficial lanzó fuertes advertencias contra el mercado negro de antenas
parabólicas dentro de la isla. El periódico Granma insistió
en que recibir señales de satélite sin autorización no
sólo es violatorio de las leyes nacionales e internacionales, sino que
ofrece un “terreno fértil para quienes pretenden destruir el espíritu
de la revolución” de Castro.
La advertencia oficial se
produjo luego de que TV Martí, una emisora del gobierno de Estados Unidos
dirigida a la audiencia cubana, decidiera expandir a seis días sus transmisiones
desde un avión, equipado con tecnología especial para impedir
que la señal sea interceptada por las autoridades de la isla.
TV Martí no ha tenido
hasta el momento una recepción regular en los receptores dentro de Cuba.
Sin embargo, se calcula que unos 30,000 ciudadanos cubanos pagan por el servicio
de satélite clandestino como una alternativa de información y
entretenimiento a la televisión estatal, caracterizada por una fuerte
carga de propaganda política que promueve la llamada “Batalla de
Ideas”. La recepción de televisión satelital y por cable
está restringida a hoteles y residentes extranjeros.
Los controles gubernamentales
sobre la información se han recrudecido ostensiblemente tras la enfermedad
y traspaso de poder de Fidel Castro. El estado de salud del gobernante ha sido
oficialmente declarado “secreto de Estado”, al tiempo que las autoridades
han rechazado cientos de peticiones de la prensa mundial para viajar a Cuba
al conocerse la noticia. Varios periodistas extranjeros que entraron con cobertura
de turistas fueron expulsados del país.
Otros incidentes que se
registraron durante los últimos seis meses fueron lo siguientes:
El 25 de abril Roberto Santana
Rodríguez, colaborador independiente de Cubanet., fue visitado en su
domicilio por el jefe de la Policía, un miembro del Partido Comunista,
el coordinador local del Comité de Defensa de la Revolución y
un miembro de la Asociación de Combatientes. Ese día el periodista
tenía previsto participar en una teleconferencia en la Sección
de Intereses Norteamericanos. Agentes de la Seguridad del Estado habían
abordado a Santana el 13 febrero y el 7 de abril, cuando lo conminaron a abandonar
la actividad periodística o le aplicarían la Ley 88 que castiga
hasta con 20 años en prisión. También han utilizado una
campaña de descrédito en su contra.
El 23 de mayo Armando Betancourt
Reina, corresponsal de la agencia Nueva Prensa Cubana, fue detenido en una barriada
en la ciudad de Camagüey, a donde había sido invitado por vecinos
del lugar para que diera cobertura periodística a un violento operativo
policial de desalojo, iniciado el 21 de mayo y durante el que también
fueron arrestados pobladores de la zona. Betancourt fue trasladado a la sede
de la Seguridad del Estado en Camagüey, a más de 500 kilómetros
al este de La Habana y se le acusó por alteración del orden público.
El 18 de agosto el periodista
Carlos Serpa Maceira, director del Buró de Prensa Puente Informativo
Cuba Miami y de la Agencia Lux Info Press, fue abordado por agentes de la Policía
Nacional, quienes le revisaron su portafolio de trabajo e identificación,
lo trasladaron a la estación de Marianao, La Habana, donde permaneció
siete horas con el argumento de carecer de la documentación requerida
para movilizarse en la capital. Serpa denunció haber recibido amenazas
e interrogatorios de parte de dos oficiales de la Seguridad del Estado, uno
de los cuales le advirtió que sería multado con $3,000 pesos por
violar el decreto Ley 217 del Consejo de Estado de Cuba, al encontrarse en la
capital cubana sin tener residencia oficial.
Serpa Maceira había
denunciado en mayo que su familia residente en Isla de Pinos, de donde es originario,
era víctima de las represalias del gobierno debido a su labor periodista.
Según relató, durante varias semanas en la madrugada le retiran
el servicio eléctrico solo a su vivienda no al resto de sus vecinos.
A mediados de agosto la
presidenta de la SIP, Diana Daniels y el presidente de la Comisión de
Libertad de Prensa e Información Gonzalo Marroquín, solicitaron
a los socios de la organización hemisférica su participación
en una campaña editorial para exigir la liberación de los periodistas
independientes encarcelados en Cuba por delitos de conciencia
En agosto la noticia sobre
el traspaso temporal de poder del gobernante Fidel Castro al ministro de Defensa
y hermano, Raúl Castro, generó interés informativo en la
prensa internacional. Sin embargo fue evidente la falta de información
al respecto, situación que se agudizó para la prensa independiente
en el país. Las autoridades cubanas negaron el 2 de agosto de 2006 la
entrada al país a seis periodistas extranjeros e incrementaron los obstáculos
para la entrega de visados de prensa. Los periodistas fueron interrogados por
agentes del Ministerio del Interior y obligados a regresar a su lugar de origen
tras alegar que no disponían del visado de trabajo necesario para ejercer
el periodismo en Cuba. Organizaciones internacionales y medios internacionales
de prensa pidieron a las autoridades de Cuba el acceso sin restricciones de
periodistas extranjeros al país para informar sobre la situación.
El 4 de septiembre Mirta
Wong, esposa del periodista independiente encarcelado Oscar Mario González,
denunció que luego de visitarlo en prisión observó que
la salud del periodista había empeorado sin que las autoridades penitenciarias
se ocupen del caso. González está aquejado desde hace seis meses
de una tos constante y padece hipertensión, artrosis cervical, artritis
crónica e infección en los conductos urinarios.
El 9 de septiembre representantes
del Partido Comunista y miembros del ejecutivo de los Comités de Defensa
de la Revolución visitaron a algunas de las varias de las Damas de Blanco
para advertirles que se abstuvieran de realizar actividades públicas
durante la celebración en La Habana de la XIV Cumbre del Movimiento de
Países No Alineados. Entre otras, fueron “alertadas” Miriam
Leiva, periodista y esposa del también periodista Oscar Espinosa Chepe;
Laura Pollán, esposa de Héctor Maseda y Julia Núñez,
esposa de Adolfo Fernández Saínz, éstos dos últimos
encarcelados.
El 15 de septiembre fue
detenido en La Habana durante dos días Ahmed Rodríguez Albacia,
reportero de la agencia de prensa Jóvenes sin Censura. El joven de 21
años fue puesto en libertad el 17 de septiembre tras permanecer dos días
tras las rejas en la unidad policial de Dragones, en La Habana Vieja. Según
relató su madre, Margarita Albacia, el jefe de la unidad policial le
negó el permiso para ver a su hijo y explicó que estaba detenido
porque se encontraba bajo investigación. Agregó que desde la mañana
del arresto su casa había estado vigilada por un fuerte operativo de
la policía política y una brigada de respuesta rápida que
lanzaban epítetos amenazantes.
El 27 de septiembre el periodista
Abel Escobar Ramírez estuvo detenido durante seis horas en la Unidad
Policial en Morón, provincia de Ciego de Ávila. Dos oficiales
de la policía lo arrestaron mientras conversaba con un amigo. La Policía
le ocupó tres agendas con direcciones y números telefónicos,
datos personales, entre otras pertenencias del periodista. Sin entrar en detalles,
un oficial le dijo que había sido detenido por desobediencia. Escobar
Ramírez, de 50 años de edad, es reportero de Cubanet y de la revista
Carta de Cuba.
La más reciente operación
de censura y desprecio gubernamental por las necesidades informativas de la
población tiene que ver con el manto de silencio que mantiene el gobierno
sobre una masiva epidemia de dengue hemorrágico en el país. A
pesar de las fumigaciones masivas que el gobierno califica de “batalla
antivectorial contra el mosquito Aedes Aegypti”, y de los cientos de personas
que han sido hospitalizadas a lo largo del territorio nacional, la prensa oficial
no ha asumido aún la existencia de la epidemia, aunque los casos han
mantenido una curva creciente por al menos dos meses. Sólo la prensa
independiente ha reportado la presencia de esta enfermedad infecciosa en ciudades
y municipios del país.
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