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Reunión de Medio Año
Los Cabos
Marzo 12 al 15,2004
México
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ECUADOR
El deterioro de
la libertad de prensa en el país continúa. Desde enero de 2003,
cuando se instaló el gobierno del presidente Lucio Gutiérrez,
el discurso oficial ha reflejado una constante animadversión contra los
periodistas y los medios de comunicación.
En este semestre se han registrado ataques físicos y verbales contra
comunicadores y medios de comunicación. Si se compara este año
con los veinticinco anteriores, se puede concluir que ésta es la época
en que mayores dificultades, presiones y ataques ha sufrido la libertad de prensa.
Los hechos más sobresalientes en este período son lo siguientes:
El presidente Gutiérrez exigió el 14 de noviembre a El Comercio,
de Quito, que revele la fuente de donde obtuvo la información que indicaba
que el Partido Sociedad Patriótica (al que pertenece) había recibido
un donativo de 30 mil dólares proveniente del narcotráfico para
la campaña electoral que lo llevó al poder.
Aunque inicialmente el Presidente advirtió que enjuiciaría a los
editores si se negaban a entregar la información, tres días más
tarde desistió. El Comercio se negó a entregar la información
amparándose en el artículo 81 de la Constitución que garantiza
el derecho al secreto profesional de los periodistas. Además ratificó
que sus fuentes eran “fidedignas y confiables”. Miembros del partido
de gobierno quemaron copias del periódico y prohibieron a las instituciones
públicas la compra del diario.
El 28 de noviembre el Presidente envió una carta a la Fiscalía
General del Estado, a la que adjuntaba una copia de El Comercio, porque consideraba
que se podía estar incurriendo en actos de “conspiración
y atentados al orden público”.
Durante los últimos meses, varios periodistas del medio fueron objeto
de algunos actos que pueden ser considerados como intimidatorios. Se dejó
constancia de ello en la Fiscalía General bajo el régimen de reserva
que ampara las denuncias que merecen una investigación.
El 12 de diciembre, la Corte Superior de Quito condenó a un mes de prisión
al articulista de El Comercio, de Quito, Rodrigo Fierro Benítez, por
supuestas injurias contra del diputado León Febres Cordero.
El mismo 12 de diciembre, el dirigente indígena Humberto Cholango fue
detenido por orden del Intendente de Policía de Quito, Fabián
Vallarruel, bajo el cargo de insultar al Presidente (figura prevista en las
leyes). Cholango había calificado al Presidente de “mentiroso,
incapaz e incoherente”. Dos días más tarde fue liberado.
El 17 de diciembre, varios periodistas fueron tomados como rehenes en la cárcel
de mujeres de Guayaquil, donde las reas demandaban mejoras para la infraestructura.
Al día siguiente, los periodistas fueron liberados sin consecuencias
graves.
En diciembre, la periodista María Patricia Ramos Ordóñez,
corresponsal en Machala de El Universo de Guayaquil, fue agredida verbalmente
por concejales de ese municipio luego de que iniciara una serie de preguntas
relacionadas al proceso municipal de concesión de los servicios de agua
potable y alcantarillado a una empresa de economía mixta. El Colegio
de Periodistas de la localidad resolvió solidarizarse con los comunicadores
y no cubrir la información que generaran los concejales hostiles.
El radiodifusor José Toapanta, de radio La Voz de Naranjal, de Naranjal,
fue agredido físicamente por Ruperto Espinoza Rivas, alcalde del cantón.
Según el radiodifusor, la reacción se dio porque informó
sobre el juicio que el alcalde tenía por un supuesto sobreprecio en un
contrato de fumigación contra la malaria. Además de los golpes
que Toapanta recibió, los acompañantes del alcalde destruyeron
parte de los equipos de la emisora en busca de la cinta que registraba la denuncia.
Asesores del gobierno dieron a conocer a la opinión pública una
“lista negra” en donde constaban los enemigos del gobierno. En la
lista había varios periodistas.
Además, se conoció un informe de inteligencia militar, cuya existencia
fue negada por las autoridades, que incluía nombres de medios y de comunicadores
en el capítulo que hacía referencia a las amenazas a la estabilidad
nacional.
Miguel Rivadeneira, director de Radio Quito, denunció haber recibido
cinco amenazas de muerte relacionadas con la entrevista hecha a uno de los generales
de las Fuerzas Armadas sobre el posible tráfico de armas en el que estarían
implicados miembros del Ejército.
El 9 de febrero, Ricardo Mendoza, chofer de Carlos Muñoz Insúa,
director de la estación de televisión Telesistema, murió
como consecuencia de un ataque que habría sido dirigido en contra del
periodista.
El atentado se dio mientras el automóvil que trasportaba a Muñoz
y Mendoza por las calles de Guayaquil estaba detenido en un semáforo
en rojo, momento en el que dos hombres les dispararon siete tiros. El ataque
fue reivindicado por las Milicias Revolucionarias del Pueblo (MRP), un grupo
que se autodenomina “terrorista” y que acusa a Telesistema de no
emitir sus comunicados. Los supuestos criminales adelantaron que cometerán
otros ataques contra periodistas y medios.
El 3 de marzo, el domicilio de Iván Toral, miembro de la familia editora
del diario El Tiempo, de Cuenca, fue abaleado por sujetos no identificados.
El ataque se produjo en horas de la noche y no hubo víctimas. Toral,
que se desempeña como gerente de producción del periódico,
es, de entre los propietarios del medio, el que tiene la residencia de más
fácil acceso para este tipo de ataques, por lo que se supone que fue
la escogida por los criminales.
En este período no ha habido cambios en la legislación en material
de libertad de prensa.
Se espera que en las próximas semanas sea aprobado en segundo y último
debate en el Congreso Nacional el proyecto de Ley de Acceso a la Información
que la Asociación Ecuatoriana de Editores de Periódicos hizo en
septiembre del 2002.
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