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Reunión
de Medio Año
Ciudad de Panamá ,Marzo 11-14, Panamá
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EL
SALVADOR
Durante
el último medio año se ha mantenido el clima de positiva apertura
a los medios de comunicación por parte de funcionarios de gobierno, como
parte de la nueva política comunicativa gubernamental. La mayoría
de los funcionarios no elude responder a las preguntas de los periodistas.
En este
sentido, falta mejorar el nivel de profundidad y detalle de la información
ofrecida por los funcionarios cuando se trata de responder a casos delicados
o a cuestionamientos que afectan a sus instituciones, mientras que se registran
obstáculos para lograr información sistemática sobre número
de homicidios y el grado de eficiencia de las investigaciones. Pese al compromiso
gubernamental de unificar los registros de homicidios y actos delictivos en
instituciones relacionadas, no ha habido avances significativos en este campo.
En cuanto
al sistema judicial, aunque en menor medida, persisten los esfuerzos de determinados
jueces por citar a periodistas a juicio, sin ser estos testigos presenciales
de delito alguno. No obstante, se redujo el número de citaciones tras
la reforma de los Códigos Penales en las que se estableció la
protección legal de los periodistas.
Persiste
la arbitrariedad de jueces al permitir o prohibir acceso a periodistas a salones
en los que se celebran vistas públicas. Bajo el argumento de la falta
de espacio, entre otros, se vulnera el procedimiento en vigor, que estipula
que sólo se podrá limitar el acceso en casos de seguridad nacional,
conmoción social o protección de la intimidad de la víctima.
La ley establece que el juez debe justificar su censura por escrito, cosa que
no se hace.
Existe falta
de acceso a la Corte Suprema de Justicia. Los magistrados se niegan de forma
reiterada a atender a los periodistas, sobre todo si se trata de críticos
a la gestión de la administración de justicia. Obtener el detalle
de las resoluciones de las cuatro salas que conforman el máximo tribunal
es casi imposible. La negativa de funcionarios de rango medio se ve fortalecida
por la de los funcionarios de más alto rango e, incluso, los agentes
de seguridad de la Corte, quienes impiden y controlan el movimiento de los periodistas
dentro del edificio de la institución. Desde hace más de un año,
el presidente de la Corte Suprema de Justicia no concede entrevistas al periódico
La Prensa Gráfica.
En el caso
de la Corte de Cuentas de la República, sigue manejando a discreción
el resultado de sus auditorías, amparada en la reforma hecha a su Ley
Orgánica en 2003 (la cual también ha sido denunciada en el Informe
del Departamento de Estado de Estados Unidos), por la que se limita la difusión
de informes no definitivos, y que ha merecido constantes críticas por
parte de organismos defensores de la libertad de expresión. Se trata
de una de las más graves limitantes al derecho a la información
de la ciudadanía, por tratarse paradójicamente del órgano
contralor del Estado.
Los juicios
de cuentas contra los funcionarios estatales son privados. No se permite el
acceso a los debates ni a los expedientes cuando se trata de juicios por mala
administración de fondos. La Corte de Cuentas tiene cuatro juzgados internos,
pero se prohíbe la presencia de periodistas, por lo que urge establecer
reformas legales para permitir el acceso a estos procesos considerados de interés
público.
La falta
de transparencia gubernamental en los últimos años en lo referente
al estado de las finanzas públicas, específicamente del déficit
fiscal, ha podido comprobarse ahora como mayor al presentado oficialmente. Según
acabó admitiendo el actual Gobierno a instancia de investigaciones periodísticas,
el ministerio de Hacienda ocultó más de $200 millones en déficit
en los ejercicios de 2002, 2003 y 2004.
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