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57 Asamblea General
Washington, D.C.,octubre 12-16, 2001
HAITI
En un estado de gran tensión política los periodistas denuncian
frecuentes hostigamientos de parte de funcionarios civiles y militares de la
nación. Algunos comentaristas aseguran que reciben amenazas y otros admiten
que se autocensuran para evitar que las advertencias lleguen a vías de
hechos contra ellos o sus familiares.
Una queja frecuente de los periodistas haitianos consiste en las serias dificultades
que tienen para acceder a las informaciones oficiales, en un país en
que la generalidad de la situación la controla el Gobierno.
La radio sigue siendo la principal fuente de información debido al alto
número de analfabetos, por lo que los comentaristas y periodistas de
esos medios de comunicación son los que reciben mayor presión
de los estamentos oficiales, ya sea para-oficiales y militares, pero también
de sectores políticos afines al Gobierno, como el partido Familia Lavalàs
-oficialista- y de la oposición.
La delincuencia y el narcotráfico se han convertido en los últimos
meses en mecanismos de presión adicional que enfrentan los periodistas,
a quienes frecuentemente se trata de sobornar, aprovechando los bajos salarios
que gana la gran mayoría.
La Asociación de Periodistas ha dicho, ante consultas, que los periodistas
que se quejan por presiones y amenazas prefieren no ser identificados para evitar
atentados en su contra.
El presidente Jean-Bertrand Aristide ha reiterado que es respetuoso del libre
ejercicio de la prensa y de que su gobierno es receptivo de las críticas.
No obstante, la inseguridad en que vive la población haitiana es un serio
obstáculo para que esa libertad sea una realidad.
Siguen sin castigo los asesinatos de los periodistas Jean Leopold Dominique
y Gerard Denoze.
Con relación al asesinato de Dominique hay un juicio abierto con acusados
del mismo, pero no se ha podido concluir debido a los frecuentes incidentes
judiciales y a que el juez a cargo dijera sentirse intimidado y su seguridad
amenazada.
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