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57 Asamblea General
Washington, D.C.,octubre 12-16, 2001
HONDURAS
Cada vez se vuelven más frecuentes las acciones
para intimidar a los periodistas, que van desde la agresión verbal o
física hasta caer en procesos judiciales que se han vuelto rutinarios.
La libertad de expresión también tropieza con trabas por la creación,
desde 1979, del Colegio de Periodistas de Honduras, institución a la
cual se debe estar afiliado para ejercer la profesión, de acuerdo a su
ley constitutiva. Muchos medios de comunicación deciden soslayar esa
ordenanza, pero al hacerlo se exponen a recibir sanciones económicas,
mientras quienes ejerzan ilegalmente la profesión pueden ser enviados
a la cárcel.
El colegio ha suspendido por un año a 50 periodistas que, según
sus registros contables, mantienen mora con la institución. Cada afiliado
debe pagar el equivalente a 2 dólares mensuales.
Los procesos judiciales contra periodistas y las acciones para intimidarlos
han aumentado, pero la gran mayoría de los medios de comunicación
han mantenido abiertos sus espacios para atender al público en sus reclamos
y denuncias.
El 24 de septiembre, el periodista Fredy Pineda, del noticiero televisivo Canal
5, terminó, en el intento de una entrevista, liándose a golpes
con el preparador físico de la selección nacional de fútbol,
Ricardo Angeles, de origen peruano. Angeles ha dispuesto que los futbolistas
no den entrevistas hasta que él las ordene. Esto generó la discusión
con el periodista..
Por el incidente, el abogado del periodista acusó al preparador físico
en los tribunales y cuando se efectuó su detención, un periodista
de Diario La Prensa comenzó a tomar fotografias, lo que provocó
que varios seleccionados se le fueran encima, lo insultaran y le arrebataran
la cámara.
En otro hecho, un grupo de miembros del sindicato de trabajadores de la Universidad
Nacional Autónoma de Honduras se dirigió hacia las oficinas de
Radio América y Diario El Heraldo, en Tegucigalpa, a raíz de que
estos medios denunciaron malversación de fondos dentro de esa organización.
El caso se encuentra actualmente en los tribunales.
El hospital de El Progreso giró una orden a los vigilantes para impedir
el paso de los periodistas, bajo el argumento que ahí sólo llegan
en busca de noticias negativas.
En la ciudad de Tela, un periodista que tiene un programa radial, Carlos Martínez,
fue apresado cuando agentes de la Dirección General de Investigación
Criminal irrumpieron en la radio, sin orden judicial. Lo llevaron preso sólo
porque su jefe se molestó por los comentarios que en ese momento expresaba
Martínez. Tras la denuncia el jefe policial fue separado de su cargo
y el periodista liberado por falta de méritos.
En el municipio de La Lima el alcalde Evaristo Euceda procesó por el
delito de difamación al periodista Arnulfo Canales por publicaciones
sobre actos de corrupción que hicieron varios patronatos y que Canales
publicó en Diario Tiempo.
Periodistas que cubren las fuentes policiales han sido frecuentemente objeto
de agresiones por parte de agentes y oficiales que tratan de impedir su cobertura
de los hechos criminales.
Un periodista de Ocotepeque, en el occidente de Honduras, Modesto Acosta, fue
encarcelado después de un proceso montado por funcionarios estatales
de esa zona, a quienes había denunciado por actos de corrupción.
Una de las limitantes para los periodistas en Honduras frente a estos procesos
judiciales es que la mayoría no cuenta con recursos para financiar su
defensa.
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