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Reunión de Medio Año
Los Cabos
Marzo 12 al 15,2004
México
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NICARAGUA
El Recurso por Inconstitucionalidad,
interpuesto ante la Corte Suprema de Justicia, contra la Ley No. 372 (Ley Creadora
del Colegio de Periodistas de Nicaragua) sigue sin resolverse. Las dos asociaciones
gremiales de periodistas (UPN y APN) no han podido hasta ahora ponerse de acuerdo
para levantar el registro y convocar al congreso del Colegio, que manda la Ley.
Más bien, en las últimas semanas surgió una contradicción
en la APN pues algunos de sus miembros y directivos dicen que no se les ha consultado
y que se necesita modificar los estatutos de la asociación para poder
colegiarse, además de que no está claro cómo se administrarán
los fondos creados por el beneficio de dos sorteos anuales de la Lotería
Nacional, que establece la Ley.
En diciembre del 2003 la Juez Local del Crimen de Chinandega absolvió
a la periodista Carol Murguía, corresponsal de La Prensa en esa ciudad,
quien enfrentaba una acusación por injurias y calumnias debido a la publicación
de una noticia que se originó en Santa Ana, El Salvador cuando fueron
detenidos por la policía de ese país dos personas chinandeganas.
La corresponsal Munguía demostró que obtuvo la información
por la edición en Internet del diario de San Salvador La Prensa Gráfica,
y que además fue corroborada por la Policía Internacional (INTERPOL)
y la Policía de Chinandega.
El 22 de octubre del 2003, la periodista de El Nuevo Diario, Eloísa Ibarra,
fue impedida por la juez Juana Méndez de entrar a las instalaciones de
la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), donde el ex presidente Alemán
guardaba prisión y en ocasión de que la prensa nacional cubriría
la entrega al reo, por parte de la juez, de un teléfono celular para
su comunicación personal, que un día antes le había sido
retirado por orden del Ministro de Gobernación.
“Amor con amor se paga”, fue la explicación que dio la juez
Méndez, al prohibir la entrada de la periodista Ibarra, a la que acusó
de “manipular la información”, refiriéndose a un artículo
sobre la funcionaria judicial que había sido publicado el día
anterior por la periodista Ibarra, quien intentó conocer por qué
se trata de manera diferenciada a los procesados que están a la orden
Méndez; y por qué a una mujer pobre no se le ha permitido la libertad
condicional a pesar de su drama familiar y de que se encuentra en deplorables
condiciones de salud.
Ese mismo día el camarógrafo del Canal 2 de TV, Raúl Mayorga,
fue golpeado por simpatizantes de la familia Alemán mientras filmaba
la salida del ex presidente de un oficio religioso por el primer aniversario
de la muerte del hijo del ex Presidente, Arnoldo José. Durante la misa
algunos asistentes exigieron que los periodistas fueran retirados, después
de empujarlos e insultarlos porque daban cobertura al evento noticioso.
El 10 de febrero, fue asesinado por medio de varios disparos de una pistola,
el periodista Carlos José Guadamuz Castrillo, quien hacía unos
controversiales comentarios por radio y televisión contra diversas personalidades
del país y era disidente y férreo crítico del sandinismo
y personalmente del ex presidente Daniel Ortega, del precandidato por el FSLN
a Alcalde de Managua Dionisio (Nicho) Marenco y del jefe de la Dirección
General de Seguridad del Estado (DGSE) durante el régimen sandinista.
El asesinato fue perpetrado en la entrada al Canal 23 de Televisión,
donde Guadamuz alquilaba un espacio de opinión llamado “Dardos
al Centro”. El acusado, William Augusto Hurtado García, perteneció
a la DGSE de la que supuestamente en 1987 desertó y por lo que estuvo
preso dos años, pero siguió siendo del FSLN.
Hurtado esperó a su víctima en la acera del canal de televisión,
sentado en una jardinera, y cuando Guadamuz se acercó acompañado
de su hijo de 16 años, de nombre Shelim, el matón vació
su revólver, que llevaba escondido bajo un periódico, mientras
retrocedía hacia un callejón por donde suponía que escaparía
con un vehículo que estaría en la calle siguiente, pero el asesino
tropezó en una pequeña zanja, mientras el hijo de la víctima
le tiraba un bolso de mano, y se le echó encima mientras otras personas
le ayudaron a retenerlo hasta que llegaron agentes de la Policía.
El arma que usó Hurtado para asesinar a Guadamuz fue una Tauro calibre
38, que pertenecía a otro ex miembro de la DGSE, el abogado Luis Alfredo
García González, quien declaró que la había comprado
en un almacén de armas del Ejército de Nicaragua. El abogado fue
encausado como cómplice del asesino.
Hurtado y otros dos acusados -el dueño del arma y la esposa del asesino-
fueron llevados ante la Juez Suplente Regina Escobar, y durante los 40 minutos
que duró la audiencia aquel se declaró culpable “intelectual
y material” de los hechos, pero rechazó la tipificación
de asesinato que le imputa la Fiscalía. Dijo que se trató de un
homicidio doloso y pidió a la juez que así lo tipificara y aceptara
su declaración “pública y libre de presiones”. Hurtado,
de acuerdo con el Código Procesal Penal, renunció al juicio de
derecho y pidió ser condenado de inmediato, lo que significa cerrar el
caso de inmediato. Esto fue rechazado por la juez.
Los motivos expresados por Hurtado para matar a Guadamuz fueron que el periodista
era “ofensivo” en sus programas de televisión y radiales,
y que deshonraba a los “caídos en la lucha y líderes revolucionarios”
que para el homicida son sagrados.
La juez Regina Escobar rechazó la declaración por falta de credibilidad,
lo mismo que la petición de sobreseimiento para su esposa Yadira Membreño
y la solicitud de arresto domiciliar para el dueño del revólver,
Luis García. La juez mantuvo la acusación por el delito de asesinato
contra Carlos Guadamuz, y de homicidio frustrado en la persona de Shelim Guadamuz,
y fijó el juicio oral y público para el 15 de abril próximo.
Carlos Guadamuz, durante la dictadura somocista estuvo preso 7 años con
Daniel Ortega. Después fue su íntimo colaborador durante el régimen
sandinista, y se desempeñó como director de la estatal Radio Nacional.
Al perder las elecciones en 1990, el Frente Sandinista le encomendó crear,
con parte de los equipos de Radio Nacional, una radioemisora del FSLN, la cual
instaló con el nombre de Radio Ya y tuvo mucho éxito, colocándola
en el primer lugar en audiencia de últimas noticias, sobre todo las de
carácter popular. Al mismo tiempo, Guadamuz era implacable en sus comentarios
contra los adversarios y enemigos del FSLN, pero especialmente contra los disidentes
de ese partido.
Por su parte el Fiscal General de la República, a petición de
la familia del periodista asesinado, asignó un fiscal para reabrir la
denuncia de Guadamuz que ya se había archivado.
El 13 de febrero, el Jefe de Información de La Prensa, Fabián
Medina recibió amenazas de muerte de parte de desconocidos que por medio
del correo electrónico le manifestaron inconformidad con su columna semanal
“En letra pequeña”, publicada el día anterior. Las
amenazas coincidieron con una llamada telefónica anónima alertando
sobre una supuesta bomba en el Canal de Televisión 100% Noticias.
La Policía no ha avanzado nada en las investigaciones. Solamente ha dado
a conocer lo que La Prensa ha publicado previamente, y por eso los familiares
del periodista asesinado pidieron una investigación de la Asamblea Nacional,
que ya se inició a través de la Comisión de Derechos Humanos.
Según declaraciones de su presidenta, diputada Auxiliadora Alemán
(no es familiar del ex presidente de Nicaragua, pero sí de su mismo partido),
recibió el testimonio de una persona, cuya identidad no revela para proteger
su vida, que compromete a “prominentes” personajes políticos
del país, según declaró.
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