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Asamblea General
Lima, Octubre 26-29, Perú
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PARAGUAY
Varios hechos judiciales, legislativos y de agresión
contra periodistas y medios empañaron la libertad de prensa en este período.
El 19 de mayo, la Cámara de Productores de Cine y Televisión del
Paraguay presentó ante el Ministerio de Industria y Comercio una propuesta
para reglamentar la producción nacional de materiales audiovisuales y
la radiodifusión. La Cámara alegó que existe un vacío
legal en la materia y justificó el proyecto por la desmedida emisión
de programas extranjeros en los canales paraguayos, cercenando la creatividad
de la televisión y la radio en detrimento de la producción local
y la identidad cultural.
La Cámara incursionó también en el campo de la información,
al señalar que ésta debe ser veraz, objetiva y oportuna y que
debe evitar que el contenido o forma de expresión produzca conmoción
pública o alarma colectiva.
El 28 de mayo, el juez Wilfrido Velázquez dio por finiquitado y archivó
el expediente del caso de torturas que sufrió el periodista brasileño
Mauri Konig en diciembre del 2000, presuntamente ocasionadas por policías,
cuando realizaba una investigación sobre el reclutamiento de menores
brasileños en comisarías cercanas a la frontera con Brasil. La
fiscalía sólo se limitó a solicitar informes a la Policía
Nacional, cuyos efectivos precisamente habrían sido los posibles autores
de las torturas que sufrió el periodista, según lo denunció
éste en su ocasión.
El 11 de junio, el ex director de la entidad binacional paraguayo-argentina
de Yacyretá, Walter Reiser, culpó al diario ABC Color de su destitución
del cargo. “Fueron cuatro meses de intensa persecución”,
sostuvo.
El ex funcionario en realidad aludió a las publicaciones del citado diario
sobre presuntos hechos de corrupción en su administración, en
especial sobre la sobrefacturación de más de un millón
de dólares en la compra de un edificio adquirido para sede de la entidad,
en Asunción.
El 2 de julio, el periodista Miguel López, del diario Ultima Hora, denunció
que fue objeto de amenazas telefónicas anónimas de muerte y solicitó
protección policial. Explicó que las amenazas se produjeron luego
de entrevistar a un dirigente político de izquierda, prófugo y
acusado de integrar un grupo que, según la policía, secuestró
a la esposa de un conocido empresario.
Las denuncias de corrupción realizadas a través de la prensa derivan
con frecuencia en amenazas o acciones judiciales contra los directores o periodistas
de los distintos medios.
El 18 de julio, el abogado Marcelino Gauto Bejarano, solicitó a un juez
diligencias preparatorias con miras a una demanda contra los directores de los
diarios ABC Color, Aldo Zuccolillo, y Demetrio Rojas, de Ultima Hora, como derivación
de la denuncia de un caso de colosal corrupción en la hidroeléctrica
binacional paraguayo-brasileña de Itaipú.
El abogado es además miembro del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados
y del Consejo de la Magistratura -este último presenta las ternas de
candidatos para jueces- y, por tanto, de gran poder en ese ámbito.
Los diarios denunciaron que la justicia condenó a la Itaipú a
pagar a la empresa Mundy Recepciones un adicional de 10 mil millones de guaraníes
(casi dos millones de dólares) por una deuda atrasada que tenía
esa empresa binacional por la provisión de bocaditos. La deuda inicial
era sólo de 3.003 millones de guaraníes.
Gauto Bejarano es uno de los abogados de Itaipú pero, según las
publicaciones, los intereses del ente binacional no fueron suficientemente defendidos
porque se obviaron varias diligencias necesarias. Gauto Bejarano, sin embargo,
desistió posteriormente de sus demandas.
Inclusive, en el mismo caso, en una llamativa resolución el juez Pedro
Benítez Bernal resolvió solicitar al diario ABC Color los nombres
de los periodistas participantes de la investigación. Pero ante las críticas
generalizadas que motivó la publicación anticipada de su decisión,
que fue considerada como un intento de amedrentamiento a la prensa, el juez
no remitió el escrito correspondiente al diario.
El 31 de julio, el juez Alcides Corbeta rechazó un “habeas data”
que interpuso el abogado José López Chávez para conocer
la identidad de un periodista del diario Noticias que lo vinculó con
una determinada corriente política y la fuente que tuvo para realizar
dicha publicación.
El 6 de agosto, una querella por presuntos hechos de difamación, calumnia
e injuria grave fue presentada contra el director de ABC Color, Aldo Zuccolillo,
y de Vanguardia, de Ciudad del Este (330 Km. de Asunción), Héctor
Guerín.
La acción judicial fue promovida por el abogado Adolfo Oscar Gigglberger
Lima y el reportero gráfico del diario La Opinión, Carlos Esteban
Roa.
Los recurrentes fueron mencionados en publicaciones de los citados medios, basadas
en fuente confiables de una fiscalía, como quienes habían permitido
el robo de un lote de relojes en perjuicio de un ciudadano oriental afincado
en Ciudad del Este, 330 Km. al este de Asunción.
El 6 de septiembre, el presidente del Congreso, Juan Carlos Galaverna, acusó
al director del diario ABC Color, Aldo Zuccolillo, de “manipular”
información. El diario publicó informaciones que demostraron que
el Congreso había realizado llamativas intervenciones que beneficiaron
al ex presidente Juan Carlos Wasmosy -amigo de Galaverna-, procesado por graves
irregularidades durante su gobierno.
Galaverna, a su vez relacionado con varios presuntos hechos de corrupción
y tráfico de influencia, además de declararse violador confeso
de la Constitución Nacional, afirmó que Zuccolillo exhibe “una
conducta miserable”.
El 20 de septiembre, el ex presidente Juan Carlos Wasmosy intimidó, a
través de un notario, al periodista Leo Rubín, de Radio Ñandutí,
para que se retractara o se ratificara en comentarios que habían involucrado
al ex presidente, entre otros, con la muerte de ahorristas estafados por bancos
que fueron a la quiebra durante el gobierno del citado ex presidente.
El 1 de octubre, el vicepresidente de la Cámara Paraguaya de Propietarios
de Radio y Televisión, Angel Aguilera, denunció en una entrevista
que la Comisión Nacional de Telecomunicaciones concede frecuencias de
radioemisoras primando el criterio político.
Tras esta denuncia salieron a luz llamativas concesiones de licencias y autorizaciones
de traslados a Asunción, de radioemisoras cuyas licencias fueron otorgadas
para el interior.
Una de las radioemisoras (Radio 1000) que se intentó trasladar a San
Antonio, cerca de Asunción, sería propiedad del presidente del
Congreso, Galaverna, acusado de irregularidades.
Inclusive, la planta transmisora ya estaba instalada en una playa pública
de San Antonio, lo que motivó la protesta de algunas autoridades y vecinos.
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