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General Assembly
Chicago , October 10-14, Illinois |
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Country-by-Country informes
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PERU
Durante
este período destacó, por las repercusiones que tendrá
para la prensa, el informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación
(CVR), presentado el 29 de agosto y cuya investigación abarca 20 años
de violencia política en el país. En particular, el capítulo
“medios de comunicación” examina cómo la prensa desarrolló
su labor periodística, definió su línea editorial e investigó
los hechos de violencia. El informe también reconoce que los periodistas,
sobre todo en las zonas de conflicto, trabajaron bajo un ambiente de violencia,
campañas de intimidación y amenazas constantes provenientes tanto
de las agrupaciones terroristas Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario
Túpac Amaru (MRTA), como de comandos paramilitares y de las Fuerzas Armadas.
Añade la CVR que en el departamento de Ayacucho, el que más fuertemente
fue golpeado por el terror, los periodistas fueron víctimas de persecuciones,
desapariciones forzadas, secuestros y muerte; lo que determinó que fueran
asesinados dieciséis periodistas, la mayoría de los cuales estaban
amenazados y habían sido detenidos en diversas oportunidades.
Sin embargo, de especial interés para la campaña contra la impunidad
que promueve la Sociedad Interamericana de Prensa, son las conclusiones de dicho
informe en torno a los asesinatos de dos periodistas: Jaime Ayala Sulca, corresponsal
del diario La República y Hugo Bustíos Saavedra, corresponsal
de la revista Caretas en Ayacucho. Ambos periodistas fueron asesinados por miembros
de las fuerzas de seguridad. Mientras Jaime Ayala fue secuestrado y desaparecido
el 2 de agosto de 1984, cuando acudió por razones de su misión
informativa al Cuartel de la Infantería de Marina que tenía su
base en el estadio de la ciudad de Huanta, Ayacucho; el 24 de noviembre de 1988,
el periodista Hugo Bustíos fue asesinado durante una emboscada, a pesar
de haberse identificado como periodista, mientras se desplazaba a cubrir un
asesinato en una zona resguardada por las fuerzas de seguridad en las inmediaciones
de Huanta. En estos casos, la CVR ha solicitado al Ministerio Público
que inicie las investigaciones y ejerza acción penal en las situaciones
individuales que lo ameriten y determine los indicios de presuntas responsabilidades
individuales que dicha comisión ha documentado.
Por otro lado, si bien durante este período el ejercicio de la libertad
de prensa ha continuado manifestándose a través de la amplia oferta
informativa y la cobertura plural de los acontecimientos, la fiscalización
que realizan los numerosos medios de comunicación existentes en el país,
ha generado el cuestionamiento y la protesta tanto del presidente de la República
como de diversos sectores del oficialismo, que han pretendido responsabilizar
a la prensa de fomentar una serie de crisis políticas que ha enfrentado
el gobierno durante meses recientes.
A raíz de la divulgación de un audio que registraba la conversación
del presidente Alejandro Toledo con unas de sus asesores, el mandatario amenazó
con iniciar acciones legales tanto contra el responsable de la intervención
telefónica como contra quienes la difundieron; en este caso, el conductor
del programa de televisión “En la Boca del Lobo”, César
Hildebrandt. Entonces el presidente Toledo declaró que “lo mostrado
en la televisión es una exageración de democracia”. Por
su parte, el congresista Jorge Mufarech presentó un proyecto de ley,
que luego retiró por falta de apoyo, que sancionaría con pena
carcelaria a quienes difundieran conversaciones privadas. Finalmente, el informe
sobre la intervención de las comunicaciones presidenciales fue declarado
“secreto de Estado”, apelando para ello a la controvertida, y para
muchos equivocada, Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública
promulgada en 2002.
Asimismo, causó preocupación la denuncia de la periodista Cecilia
Valenzuela sobre el seguimiento a periodistas del programa de televisión
“La Ventana Indiscreta”, registrado en informes preliminares del
Consejo Nacional de Inteligencia, cuyo jefe, el almirante (r) Alfonso Panizo,
describió como parte de una investigación para esclarecer las
continuas fugas de información en su sector. Si bien el jefe del CNI
marcó un importante precedente con sus antecesores al solicitar reunirse
con los miembros del Consejo de la Prensa Peruana, para aclarar que no existía
una política de seguimiento a periodistas desde el ámbito de inteligencia,
días después de la denuncia, su renuncia fue aceptada por el Ejecutivo.
Otro factor de preocupación es la aparente incapacidad del Poder Judicial
para otorgar las garantías necesarias para el ejercicio de la libertad
de prensa, debido en gran medida a los altos niveles de corrupción inherentes
al sistema y que las iniciativas de reorganización emprendidas bajo el
liderazgo del presidente de la Corte Suprema, Hugo Sivina, aún no logran
erradicar. Asimismo, la extrema lentitud con la que se desarrollan los procesos
judiciales que involucran, entre otros, a un número de propietarios de
medios de comunicación, actualmente reos en cárcel o con orden
de detención domiciliaria, acusados de participar o ser cómplices
de delitos de corrupción durante el régimen de Alberto Fujimori,
comenzarían a contravenir el derecho al debido proceso de los implicados.
Un caso en el que se ha manifestado el errático proceder del Poder Judicial
es el conflicto judicial que enfrenta a los accionistas de Panamericana Televisión,
Canal 5 (PANTEL), Genaro Delgado Parker y Ernesto Schutz y la situación
que éste ha propiciado debido al uso repartido de las frecuencias para
transmitir sus programaciones en Lima y provincias, por ambas partes. Sin embargo,
cabe mencionar que han sido los periodistas que laboran o laboraban en Panamericana
Televisión los que han sido perjudicados por la inestabilidad que generan
las presiones ejercidas por los directivos del medio de comunicación
para que asuman públicamente posturas a favor de uno u otro lado del
conflicto empresarial.
En este mismo ámbito, y en particular en el proceso judicial que sigue
el congresista oficialista Jorge Muparech contra el diario El Comercio por un
presunto delito de difamación en el que solicita la arbitraria indemnización
de US$ 50 millones, el juzgado que ventila la causa ha decidido trabar embargo
preventivo sobre los bienes de los denunciados sin determinar su monto. Este
insólito proceder constituye una amenaza contra la libertad de expresión,
pues pone en riesgo la viabilidad del diario.
El caso PANTEL y el confuso accionar judicial y de los organismos reguladores
en el caso de América Televisión Canal 4, también intensificaron
las solicitudes provenientes de diversos sectores, sobre la necesidad de que
el Congreso de la República reanude el debate sobre a la promulgación
de una nueva Ley de Radio y Televisión, que ordene de manera efectiva
la legislación relativa al funcionamiento de los medios de comunicación
audiovisuales. La tarea ha sido asumida por la Comisión de Transportes
y Comunicaciones del Congreso de la República que actualmente viene recibiendo
diversas propuestas al respecto.
Finalmente, informes, aún considerados como aislados, sobre amenazas
contra periodistas en el Cuzco, así como el secuestro del familiar de
un periodista radial de Huancayo, podrían ser indicio de una creciente
intolerancia contra la prensa por parte de autoridades y grupos de interés
en el interior del país.
A continuación los hechos más sobresalientes:
- El 19 de junio, el gobierno
peruano solicitó por cuarta vez al gobierno de Chile la extradición
del publicista argentino Daniel Borobio, en relación con su participación
en la campaña de desprestigio a periodistas y políticos opositores
al régimen fujimorista en diversos de medios de comunicación.
Borobio es requerido por la justicia peruana en cinco procesos judiciales por
los delitos de peculado, tráfico de influencias y asociación ilícita.
- El 25 de junio, el periodista
radial Néstor Puicón Ramos, director y conductor del informativo
Foro Radial de Radio Señorial de la ciudad de Huancayo, solicitó
garantías personales ante la Jefatura Provincial de la Policía
Nacional de la ciudad, luego de denunciar el secuestro de su hija Ana Raquel
Puicón Gonzáles, de 23 años.
El secuestro ocurrió el 20 de junio cuando Ana Puicón retornaba
de la universidad a su domicilio y fue interceptada por tres desconocidos quienes
la condujeron en un vehículo con rumbo desconocido, advirtiéndole
de que su vida corría peligro debido a la labor periodística de
su padre.
- Luis Mamani Huilca y Gluder
Valdez Manrique, periodistas de Radio Sicuani del Cuzco, denunciaron que desde
el mes de febrero vienen siendo víctimas de constantes amenazas por parte
de desconocidos, como represalia a sus denuncias periodísticas contra
la gestión del alcalde de Sicuani, Ricardo Cornejo Sánchez.
- El 4 de agosto, el ex
canciller Diego García Sayán presentó una demanda ante
el 12 juzgado Penal de Lima, por un millón de dólares, por difamación
agravada contra los directivos del diario La Razón. García Sayán
manifestó ser víctima de una campaña periodística
por “haber convocado a una reunión con los cabecillas terroristas
recluidos en la Base Naval del Callao y haber promovido la flexibilización
del sistema carcelario”.
- El 10 de agosto, el Procurador
Anticorrupción, Ronald Gamarra, informó de que el publicista Augusto
Bresani León podría ser acusado por delito de peculado, si se
comprueba que utilizó fondos del Estado para financiar la campaña
de desprestigio contra políticos de oposición y periodistas en
coordinación con Vladimiro Montesinos. Por otro lado, se solicitó
formalmente ante el gobierno de Estados Unidos la extradición del hijo
de Bresani, Giancarlo Bresani Mier y Terán, detenido en California, que
tiene complicidad del delito de peculado con mandato de detención por
ser acusado de ser el enlace entre su padre y los dueños de los diarios
chicha.
- El 14 de agosto, el 36
Juzgado Penal de Lima declaró infundada la acción de Hábeas
Corpus presentada por miembros de la agrupación terrorista Sendero Luminoso
contra los directores de los diarios Correo y Ojo, Juan Carlos Tafur y Carlos
Manrique Negrón, respectivamente. El Hábeas Corpus pretendía
impedir que el diario Correo continúe informando sobre actividades de
Sendero Luminoso.
- El 28 de agosto, los ex
propietarios de América Televisión, Canal 4, Enrique y Francisco
Crousillat, procesados por los delitos de recepción de bienes, tráfico
de influencias, peculado y asociación ilícita, se presentaron
ante el juzgado de turno de Buenos Aires, con relación al proceso de
extradición solicitado por la justicia peruana.
- El 28 de agosto, la Comisión de Transportes y Comunicaciones del Congreso
inició el debate del Proyecto de Ley de Radio y Televisión. El
presidente de la comisión, el congresista Mario Ochoa sostuvo que solicitarán
propuestas a la ciudadanía, organizaciones de la sociedad civil y al
sector empresarial.
- La Sala Superior Penal Especial Anticorrupción concedió libertad
al ex-miembro del directorio de Cable Canal de Noticias, Vicente Silva Checa,
en el proceso que se le sigue por pagar a dos secretarías de CCN - Canal
10, con dinero procedente de los fondos reservados del desaparecido Servicio
de Inteligencia Nacional.
Sin embargo, Silva continuará preso en el penal San Jorge, debido a la
orden de detención vigente, por el proceso que se le sigue por su participación
en la compra del referido canal de cable; proceso que también atañe
al ex director del diario Expreso, Eduardo Calmell del Solar y al ex presidente
del Consejo Supremo de Justicia Militar, General (r) Luis Delgado Arenas.
- El 12 de septiembre, la
jueza Sara Mayta, del Cuarto Juzgado Anticorrupción desaprobó
el acuerdo preliminar de colaboración eficaz presentado por los hermanos
Mendel y Samuel Winter, acusados por los delitos de peculado y asociación
ilícita. La jueza Mayta alegó que sus acciones de Frecuencia Latina
no pueden ser consideradas como garantía para un eventual pago de una
reparación civil y que las declaraciones brindadas por ambos empresarios
no son útiles ni relevantes. El Fiscal Anticorrupción Oscar Cevallos
había solicitado cinco años de prisión para los Winter
y el pago de una reparación civil de US$4 millones a favor del Estado.
- El 13 de septiembre, la Sala Penal de la Corte Suprema ratificó la
orden de captura en el ámbito nacional del escritor y periodista Álvaro
Vargas Llosa. A principios del 2002, el juez Guido Vera del 11 juzgado de Lima
dictó una orden de conducción de “grado o fuerza”
contra Álvaro Vargas Llosa a raíz de la no comparecencia del periodista
a las citaciones previas a la querella por difamación y atentado contra
el honor interpuesta por el empresario y amigo cercano del presidente Alejandro
Toledo, Adam Pollack. Vargas Llosa había denunciado presuntas irregularidades
en las negociaciones del gobierno peruano en un contrato de adquisiciones militares.
El 25 de julio del 2002, se dictó orden de captura contra el periodista
Álvaro Vargas Llosa, quien ha sido declarado reo contumaz. En su defensa,
Vargas Llosa, quien vive en el extranjero, afirma ser perseguido político
y denunció serias irregularidades en los procedimientos judiciales en
su contra.
- El 18 de septiembre,
el congresista Jorge Mera denunció un supuesto seguimiento a los periodistas
que cubren las sesiones del Congreso de la República, ordenado por el
jefe de prensa del Legislativo, Carlos Chuiman y el jefe de seguridad interna,
John Steinman. El parlamentario indicó que tiene informaciones de que
ambos funcionarios habrían solicitado los legajos de los periodistas
acreditados en el congreso para conocer sus antecedentes penales y judiciales.
- El 7 de octubre, en el
contexto de una investigación periodística desarrollada por el
diario El Comercio de Lima, y publicada el año 2002, se plantearon serias
interrogantes acerca de la posible subvaluación de un vehículo
de lujo importando al Perú desde Chile por el Congresista Oficialista
Jorge Mufarech Nemy. En vez de desvirtuar los testimonios y evidencias recogidos
a lo largo de la investigación, el congresista optó por amenazar
al medio de prensa y denunciar judicialmente a sus directores (Alejandro Miró
Quesada Garland y Alejandro Miró Quesada Cisneros) y a los periodistas
responsables de la investigación por presunto delito de difamación,
solicitando una arbitraria indemnización ascendente a US$ 50 millones.
El caso fue reportado a la SIP en la Asamblea de San Salvador, en marzo de 2003.
En una preocupante decisión, el Juzgado donde se ventila la causa ha
optado por trabar embargo preventivo sobre los bienes de los denunciados sin
determinar el monto del embargo, lo que en la práctica constituye una
grave amenaza para la libertad de expresión, pues pone en riesgo la viabilidad
del diario.
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