62ª
Asamblea General
Sociedad Interamericana de Prensa
Ciudad de México,
29 de septiembre al 3 de octubre del 2006
Hotel Camino Real
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ESTADOS
UNIDOS
Informe ante la 62ª Asamblea General
Ciudad de México, México
29 de Septiembre - 3 de Octubre, 2006
La guerra en Irak y otras políticas antiterroristas del gobierno siguen
dominando el debate sobre la libertad de prensa en los Estados Unidos. Entre
ellas se incluye las detenciones prolongadas de los reporteros en Irak sin existir
cargos contra ellos, así como críticas del gobierno contra los
medios que revelen información sobre programas sensibles que éste
tiene para luchar contra el terrorismo.
Los tribunales han adoptado
una línea dura con los reporteros que se niegan a proporcionar información
sobre sus fuentes confidenciales.
El 29 de junio del 2006,
la Casa de Representantes del Congreso aprobó una resolución en
apoyo al programa de vigilancia de transacciones bancarias internacionales implementado
por la administración Bush en su lucha contra el terrorismo. El programa
fue dado a conocer por The New York Times, periódico objeto de fuertes
críticas expresadas por el Ejecutivo y la mayoría del Congreso.
Algunos representantes republicanos están ahora exigiendo que se prohíba
el ingreso al Congreso a los periodistas acreditados. Otros inclusive van más
lejos, y exigen que se juzgue a los periodistas por traición a la patria.
El 20 de setiembre, la administración
Bush demostró su rechazo frente a un proyecto de ley escudo federal con
el fin de proteger a aquellos periodistas que son obligados a identificar sus
fuentes confidenciales o a dar información sobre ellos.
Más del 50 por cientode
los estados de la Unión han aprobado estas leyes escudo, mientras que
los reporteros están haciendo lobby para obtener protección a
escala federal. Ellos sostienen que el gobierno ha restringido el uso de métodos
consuetudinarios, tales como los pedidos de acogerse a la Ley de Libertad de
Información, aduciendo motivos de seguridad nacional.
En la cuarta Audiencia Judicial
sobre la ley escudo, realizada en el Senado, el senador Patrick Leahy observó
que durante los últimos 12 meses, a seis periodistas se les ha impuesto
multas o penas de cárcel por proteger a sus fuentes. Sin embargo, un
grupo de senadores republicanos bloquearon la aprobación del referido
proyecto de ley.
El Fiscal Adjunto Paul McNully
respondió en nombre de la Administración, señalando que
“no existe ni una pizca de evidencia que sustente la noción de
que el Departamento de Justicia está persiguiendo a los medios”.
En cuanto al tema de seguridad nacional, McNully manifestó que el proyecto
de ley “pondría un peso sobre la balanza, moviéndola a favor
del privilegio de los reporteros”.
En marzo, oficiales del
ejército norteamericano en Bagdad y Washington D.C., esbozaron una nueva
política que según ellos evitaría que los periodistas siguieran
detenidos por mucho tiempo sin que existan cargos contra ellos. El 23 de marzo,
el General de División John Gardner declaró a Reuters en Bagdad
que el ejército norteamericano se había fijado como nueva meta
revisar los casos de los periodistas detenidos en un plazo máximo de
36 horas.
El Comité para la
Protección de los Periodistas (CPJ) documentó siete casos solamente
en el 2005, en los que las fuerzas norteamericanas detuvieron a periodistas
iraquíes durante varias semanas o meses sin que existieran cargos en
su contra ni el debido proceso. Finalmente, seis de los siete periodistas fueron
puestos en libertad por no existir cargos en su contra. En abril, un panel de
tres jueces de la Corte Criminal Central de Irak ordenó la liberación
del sétimo periodista, Abdul Ameer Younis Hussein, camarógrafo
de CBS News, quien estuvo detenido durante un año antes de que se hicieran
públicos los cargos en su contra. Finalmente, el ejército norteamericano
lo acusó de colaborar con los insurgentes, pero un tribunal iraquí
desestimó los cargos por falta de pruebas.
El camarógrafo sudanés
Sami Al-Haj, del canal de televisión pan-árabe Al-Jazeera, continúa
detenido sin cargos en su contra, según su abogado en Londres, Clive
Stafford-Smith. Al-Haj fue arrestado por el ejército pakistaní
en la frontera con Afganistán en diciembre del 2001. Al-Haj ha permanecido
bajo arresto en el centro de detención que tiene Estados Unidos en la
Bahía de Guantánamo, Cuba, desde el 13 de junio del 2002. Su abogado
manifiesta que padece de cáncer a la garganta y que no se le está
dando el tratamiento adecuado.
El Tribunal encargado de
la Revisión del Estado del Combate dictaminó en marzo del 2005
que Al-Haj era un "combatiente enemigo" aduciendo que habría
estado operando un sitio web que apoyaba al terrorismo, que habría traficado
con armas, que habría ingresado a Afganistán en forma ilegal en
octubre del 2001 mientras Estados Unidos realizaba ataques aéreos, y
que habría entrevistado a Osama bin Laden. Todas estas acusaciones han
sido rechazadas por Al-Jazeera.
El 18 de setiembre, el Pentágono
reveló que un fotógrafo iraquí que trabajaba para The Associated
Press y que ha estado detenido por el ejército norteamericano desde abril,
ha sido considerado amenaza a la seguridad por tener “fuertes vínculos
con insurgentes conocidos”.
El vocero del Pentágono,
Bryan Whitman, ha dicho que existen suficientes evidencias que justifican el
hecho que Bilal Hussein, de 35 años, permanezca detenido, mientras que
AP sostiene que éste fue detenido por el ejército norteamericano
el 12 de abril en la ciudad iraquí de Ramadi y permanece detenido sin
que se hayan formulado cargos en su contra. El Pentágono se ha negado
a explicar qué evidencias existen y solamente ha dicho que considera
que las actividades de Hussein “iban más allá de lo que
se podría esperar que hiciera un periodista en dicho país”.
En una carta dirigida a
AP, un alto oficial del ejército norteamericano escribió que Hussein
tenía “relaciones estrechas con personas que se sabe son responsables
de secuestros, contrabando, ataques con explosivos de fabricación casera
(IED), y otros tipos de ataques contra las fuerzas de la coalición”.
Según el Pentágono,
en tres revisiones “independientes” se determinó que Hussein
era una amenaza contra la seguridad y se recomendó que continuara detenido.
El Asesor Legal de AP, David
Tomlin, ha dicho que los comentarios del Pentágono no abordan la principal
preocupación de la agencia de noticias con sede en Estados Unidos, referida
al hecho que a Hussein se le ha negado el derecho al debido proceso.
Joshua Wolf, un blogger
independiente de videos, fue encarcelado al perder un recurso de apelación
ante un tribunal federal de los Estados Unidos en San Francisco, en setiembre.
Wolf fue arrestado el 1 de agosto después de haber sido declarado en
desacato por negarse a entregar a un gran jurado federal un video sobre una
protesta realizada por grupos anarquistas en el 2005 contra la conferencia económica
del Grupo de los Ocho.
Un panel de dos jueces del
Noveno Circuito de la Corte de Apelaciones ordenó su liberación
bajo fianza el 31 de agosto, mientras se resolvía su apelación.
Sin embargo, el 11 de setiembre, un panel de tres jueces de la misma corte de
apelaciones dictaminó en su contra. El mismo panel aceptó el pedido
del fiscal y revocó la libertad bajo fianza otorgada a Wolf, por lo que
éste tuvo que volver a la cárcel el 20 de setiembre.
Wolf grabó los choques
entre los manifestantes y la policía de San Francisco durante una protesta
realizada por grupos anarquistas contra una conferencia económica del
Grupo de los Ocho en junio del 2005. En el choque, un carro de la policía
resultó dañado. El gran jurado está investigando para determinar
si hubo actividades criminales, como un supuesto intento de los manifestantes
por quemar un carro de la policía. Wolf, de 24 años, vendió
el vídeo de la protesta a los canales de televisión de San Francisco
y lo colocó en su página web. Los investigadores están
buscando las partes del vídeo que no fueron propaladas.
Si bien Wolf siempre ha
negado tener la grabación del carro dañado, un juez federal le
ordenó entregar al gran jurado a cargo de las investigaciones todo su
material fílmico no editado.
El 26 de mayo del 2006,
una corte de apelaciones de California dictaminó que los periodistas
que trabajan en línea y los bloggers tienen el mismo derecho de proteger
a sus fuentes que otros tipos de periodistas. La sentencia se dio en un caso
entre la compañía norteamericana fabricante de productos electrónicos
Apple y las páginas web que proporcionaban información confidencial
sobre algunos de los productos de ésta.
En su dictamen, el juez
de la corte de apelaciones se abstuvo de establecer una diferencia entre informes
noticiosos “legítimos e ilegítimos”, advirtiendo que
cualquier intento por seguir este camino pondría en peligro las metas
de la Primera Enmienda. Desestimó el pedido de Apple basándose
en la llamada ley escudo de California, la cual protege la confidencialidad
de las fuentes periodísticas. Apple expresó su preocupación
porque en dos sitios web, Powerpage y Appleinsider, se estaba colocando información
confidencial sobre sus productos, y estaba tratando de identificar a los empleados
responsables de filtrar tal información.
El 21 de setiembre se ordenó
el encarcelamiento de dos periodistas de California, Lance Williams y Mark Fainaru-Wada,
del San Francisco Chronicle, por negarse a revelar sus fuentes para una serie
de artículos en el 2004 sobre el uso de esteroides por parte de algunos
jugadores de béisbol de la Liga Mayor.
El 15 de agosto se ordenó
a ambos reporteros a revelar quién les había proporcionado información
sobre el testimonio dado a puerta cerrada ante el gran jurado por Barry Bonds
y otros atletas de renombre acerca de las investigaciones de dopaje. Un juez
los sentenció a una pena de carcelería de máximo 18 meses.
El recurso de apelación está en trámite.
Williams y Fainaru-Wada
publicaron una serie de artículos y un libro basado en parte en las transcripciones
de los testimonios de Bonds, Jason Giambi y de otros atletas ante un gran jurado
que estaba investigando a la compañía de suplementos vitamínicos
Bay Area Laboratory Co-Operative (BALCO), que se había visto involucrada
en una argolla de esteroides hace dos años.
La Fiscalía Federal
solicitó al Juez Distrital norteamericano Jeffrey White que enviara a
los reporteros a prisión durante todo el tiempo que duren las investigaciones
del gran jurado o hasta que ellos acepten rendir su testimonio. Ambas partes
acordaron suspender la sentencia hasta que la Corte de Apelaciones del Noveno
Circuito resolviera la apelación.
En junio, la Sociedad Interamericana
de Prensa protestó por la expulsión de tres reporteros de la base
naval de Estados Unidos en la Bahía de Guantánamo, Cuba, y lo
equiparó a un acto de censura.
Carol Rosenberg de The Miami
Herald, Miami, Florida, Michael Gordon de The Charlotte Observer, Charlotte,
Carolina del Norte, y Carol Williams de Los Angeles Times, Los Angeles, California,
visitaron la prisión para verificar informaciones que daban cuenta de
que los tres hombres que se encontraban allí detenidos se habían
suicidado el sábado pasado. El miércoles, el Departamento de Defensa
de los Estados Unidos les ordenó abandonar la base antes de que pudieran
concluir sus investigaciones.
Una asociación de
policías de Florida colocó el nombre del reportero del canal de
televisión WFOS TV-CBS 4, Mike Kirsch, en la sección "Be
On the Look-Out" (BOLO) (A mantenerse alertas) de su sitio web, la cual
suele estar reservada para fugitivos de la justicia y personas desaparecidas.
Esto se hizo a raíz de que Kirsch usara una cámara escondida para
preparar un informe sobre lo difícil que es presentar una queja contra
un oficial de la policía en las comisarías del sur de Florida.
Kirsch elaboró su
informe a principios del 2006, con la ayuda del Centro de Quejas de la Policía,
un organismo de control de la policía. Equipados con una cámara
escondida, los voluntarios trataron de presentar quejas en 38 comisarías
de Miami-Dade y Broward, dos condados colindantes del sur de Florida. En la
mayoría de los casos recibieron un trato hostil. Según el canal
CBS 4, solamente tres estaciones de policía cooperaron.
La Asociación Gremial
de la Policía del Condado de Broward reaccionó colocando detalles
de la persona de Kirsch en la sección BOLO de su sitio web, que luego
retiraron temporalmente cuando los abogados del canal CBS 4 protestaron. Pero
el 17 de marzo, el nombre y la foto de Kirsch fueron colocados nuevamente en
la referida sección, junto con la dirección y el número
de teléfono celular de Gregory Slate, uno de los voluntarios del Centro
de Quejas. Se incluía una nota advirtiendo que ambos hombres podrían
hacer caer en una trampa a los efectivos policiales y que se estarían
movilizando en un auto Ford Mustang rojo y negro, dando inclusive su número
de licencia.
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