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Reunión de Medio Año
Los Cabos
Marzo 12 al 15,2004
México
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VENEZUELA
Los informes
del último lustro, desde cuando se aprobó la Constitución
de la llamada República Bolivariana de Venezuela en 1999 para establecer
la información veraz y el derecho de réplica, han sido elocuentes
en cuanto a las violaciones sistemáticas de la libertad de expresión
y de prensa en perjuicio de los distintos medios de comunicación social
privados, de sus editores y de los periodistas, que han incluido atentados del
derecho a la vida, a la integridad personal y al trabajo.
Con fundamento en los acuerdos suscritos el 29 de mayo del 2003 entre el Gobierno
y la Coordinadora Democrática de oposición, facilitados éstos
por el secretario de la OEA, César Gaviria, por el ex presidente estadounidense
James Carter, y por las Naciones Unidas, Venezuela se comprometió a encontrar
una solución constitucional, democrática y electoral a su severa
crisis de gobernabilidad y a su aguda polaridad social. Esta vía está
a punto de perderse por un intento de desconocimiento oficial, de la voluntad
popular expresada en las firmas de un referéndum revocatorio del mandato
presidencial y por la acción represiva e indiscriminada ejercida por
la Fuerza Armada y la policía política, dando lugar durante las
dos últimas semanas a casi cuatro centenares de presos y a una decena
de muertos, más otros desaparecidos.
Dentro de éstos, cuentan 14 periodistas agredidos y 3 detenidos, aparte
del camarógrafo Carlos Colmenares de RCTV, víctima de un disparo
de arma de fuego y quien está protegido por una medida cautelar de la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos al haber sido víctima
de otra agresión en agosto pasado.
De acuerdo con cifras manejadas por la Federación Internacional de Periodistas,
el Colegio Nacional de Periodistas y el Sindicato Nacional de Trabajadores de
la Prensa, los periodistas agredidos son los siguientes: Carlos Montenegro (Televen),
Vladimir Gallardo (El Impulso), Berenice Gómez (Últimas Noticias),
Felipe Izquierdo (Univisión), Johnny Figarella (Globovisión),
Henry Delgado (El Nacional), Edgar López (El Nacional), Janeth Carrasquilla
(Globovisión), Billy Castro (Diario Impacto), Bernabé Ruiz (El
Tiempo), Willimar Rodríguez (El Impacto), Reyna Díaz (El Tiempo),
María Gómez (Telecaribe), y Omar González (Telecaribe).
Alirio Rodríguez y Dainu Acosta, profesores de periodismo en Maracaibo,
y Roberto Rasquin son los detenidos.
Luego de la aprobación por el Poder Electoral de un reglamento restrictivo
e inconforme con los estándares internacionales, para que los venezolanos
pudiesen firmar la solicitud de referenda revocatorios de los mandatos populares
previstos por el artículo 72 de la Constitución (limitando los
sitios de recolección de firmas, sometiéndolos a vigilancia de
funcionarios electorales y de la Fuerza Armada, aceptando las firmas del pueblo
sólo en formularios de seguridad impresos, numerados y distribuidos por
el Estado, imponiendo horas y días limitados de recolección y
mediando, por si fuese poco, la amenaza pública del Gobierno de destituir
a los empleados públicos o suspender las dádivas estatales a quienes
firmasen la señalada petición revocatoria) la oposición
pudo recolectar casi 3.5 millones de firmas, es decir, un millón de firmas
por encima de lo requerido por la Constitución.
Durante las jornadas de recolección de firmas, el Presidente de la República
denunció la realización de un megafraude en su contra, en tanto
que la OEA y el Centro Carter saludaron el carácter pacífico,
ejemplar y transparente de las mismas.
Dentro de este grave cuadro de inseguridad jurídica y política,
en consecuencia, deben situarse los hechos más recientes que vulneran
la libertad de expresión y de prensa.
En octubre del año pasado, el Presidente Chávez ofendió
nuevamente a los miembros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos,
acusándolos de ridículos y de “protectores de delincuentes”,
por haber acordado una medida cautelar en beneficio de la estación televisora
Globovisión, cuyos equipos de transmisión fueron secuestrados
por funcionarios del régimen.
La Corte Interamericana, sita en San José de Costa Rica, y la Comisión,
además, han repetido su queja por el incumplimiento de parte del Gobierno
del Presidente Chávez de las medidas cautelares y de las medidas provisionales
dictadas a favor de periodistas, para protegerles en sus libertades de expresión
y en sus derechos a la vida y a la integridad personal.
En diciembre se registraron ataques e intentos de incendio a los templos católicos
y destrucciones, a manos de seguidores del Gobierno, de diversas imágenes
de la Virgen María en Caracas y en los Estados Miranda y Falcón,
bajo el silencio de las autoridades públicas.
El 18 de diciembre, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia
dictó su Sentencia 1.942, ratificando la validez en Venezuela de las
conocidas leyes de desacato, es decir, las relativas al castigo penal de los
periodistas quienes ofendan con sus escritos a los titulares o miembros de los
poderes públicos. Se trata de una sentencia que, conforme a la normativa
constitucional es vinculante para todas las Salas del Alto Tribunal y para los
demás Tribunales de la República, y que, a tenor de su texto,
reedita una de las más aberrantes prácticas de intolerancia.
Tal sentencia viene a reforzar la tendencia jurisprudencial restrictiva de la
libertad de expresión y de prensa iniciada con su precedente, la Sentencia
1.013 que fue oportunamente denunciada por el Bloque de Prensa Venezolano ante
el Sistema Interamericano, y que fijó límites inadmisibles -a
tenor de las Declaraciones de Chapultepec y sobre Libertad de Expresión
de la OEA- a las señaladas libertades; pues obliga a los editores al
ejercicio de la autocensura periodística y les hace solidariamente responsables
del trabajo de los periodistas, establece normas sobre los contenidos y acerca
de la redacción de las informaciones transmitidas a través de
los medios de comunicación social, entre otros aspectos.
La sentencia 1.942 advierte que, aparte de considerar competente sólo
a la Sala Constitucional venezolana para determinar qué derechos humanos
se han de reconocer y respetar en Venezuela y dentro de qué límites,
previene acerca de lo siguiente:
“Si un organismo internacional, aceptado legalmente por la República,
amparara a alguien violando derechos humanos de grupos o personas dentro del
país, tal decisión tendría que ser rechazada aunque emane
de organismos internacionales protectores de derechos humanos”.
La Sala Plena del máximo Tribunal, en defensa solidaria del señalado
dictum de su Sala Constitucional, declaró seguidamente y en abierto desconocimiento
de la fuerza de los tratados internacionales sobre derechos humanos que:
“Carece de aplicación en el país cualquier decisión
de órganos jurisdiccionales supranacionales, transnacionales o internacionales
que viole la Constitución, o que no haya agotado el trámite del
derecho interno, en Venezuela”.
“Que las recomendaciones de los organismos internacionales, en particular
la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, (…) no son de obligatorio
cumplimiento (…)”.
“Que la libertad de expresión no es un derecho absoluto de los
seres humanos (…)”.
Con fundamento en la citada Sentencia 1.013, un Fiscal del Ministerio Público
-actualmente fuera del ejercicio de su cargo por la presunta comisión
de un hecho punible- ejerció demanda civil por daño moral contra
el diario El Carabobeño, acusándolo de responsabilidad por haber
publicado una nota de información suscrita por una de sus periodistas
y que dio cuenta de un hecho notorio, reflejado en términos similares
por los demás medios de comunicación. La información se
refería a la detención que se hiciera del señalado funcionario
público por autoridades de la policía judicial al ser encontrado,
in fraganti, en posesión de un vehículo automotor robado. La causa
judicial se encuentra en su fase de debate.
En enero, la organización Reporteros Sin Fronteras, calificó de
“año negro” al año 2003, al denunciar agresiones a
93 periodistas venezolanos, en su mayoría víctimas de seguidores
del presidente Chávez.
El 15 de febrero, Vladimir Villegas, presidente de la Televisora del Estado
(Venezolana de Televisión) declaró a la periodista Milagros Socorro
sobre la razón que bien explica cómo, en los últimos cinco
años, los medios de comunicación en manos del Estado han derivado
en laboratorios de la desinformación nunca antes conocidos y en contra
de quienes discrepan de las políticas gubernamentales:
“No me pidan equilibrio informativo cuando estamos en una batalla y en
esta batalla no soy imparcial. ...yo estoy en VTV como político, no como
periodista. …Tú acusas al canal de que hacemos propaganda, bueno,
sí hacemos propaganda. ...No podemos ser imparciales. Tú me pides
que me comporte como un periodista. Te equivocas; soy presidente de una institución
política”.
El 18 de febrero pasado, sujetos fuertemente armados y cubiertos con pasamontañas
irrumpieron en el sitio donde se encuentran ubicadas las antenas de transmisión
de Globovisión, canal 33, amenazaron a sus empleados y luego de que el
presidente Chávez dijese el 15 de febrero, en su programa dominical “Aló
Presidente”, lo siguiente:
“Estamos listos, las 24 horas del día. Ustedes pueden decir al
mundo todo lo que quieran, pero no voy a permitir que desestabilicen al país
porque yo soy Jefe del Estado....Ustedes van a ser tomados militarmente, por
asalto, cueste lo cueste, porque aquí tienen que imponerse la Constitución
y las leyes”.
Ese mismo día, el Gobierno del Estado Lara instaló un operativo
policial para chequear a las personas y visitantes del diario El Impulso, haciendo
ingreso con sus vehículos policiales a las áreas de estacionamiento
privado del diario. Policías del Estado Carabobo, a su vez, interceptaron
y encañonaron al periodista del diario NotiTarde, cuando tomaba fotos
que respaldan sus denuncias sobre presunta corrupción policial.
La arremetida judicial y militar contra factores que el Gobierno juzga de oposición
no tiene límites. Por orden emitida desde el Ministerio de la Defensa,
cuyo titular es el general en Jefe José Luis García Carneiro,
se instruyó al Fiscal General Militar para que enjuicie en los tribunales
castrenses por el delito de “instigación a la rebelión”
a los periodistas Marta Colomina, César Miguel Rondón, Marianella
Salazar, Ibéyise Pacheco y Patricia Poleo.
Distintos medios de comunicación impresos están siendo objeto
de presiones e investigaciones indebidas, de carácter impositivo, en
modo de amedrentar a sus editores y reducir las informaciones acerca de la grave
crisis política, social e institucional.
La multa por Bs. 582.000.000 de bolívares impuesta al Canal 33 por la
agencia estatal de telecomunicaciones (CONATEL), alegando violaciones en el
uso de sus frecuencias radioeléctricas, es un ejemplo de la presión
oficial mediante instrumentos económicos.
Las agresiones más recientes por parte del presidente Chávez a
los representantes de la OEA, del Centro Carter y de las Naciones Unidas, así
como a los gobiernos de los países amigos del Secretario General de la
OEA para el Caso de Venezuela, indican claramente el ingreso de una situación
de confrontación y de aislamiento internacional.
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