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Reunión de Medio
Año
República Dominicana
Casa de Campo
Marzo 15 al 19, 2002
CANADA
Varias disposiciones de la ley antiterrorista promulgada
en diciembre de 2001 han sido enérgicamente criticadas por las organizaciones
de prensa debido a su redacción y posibles consecuencias para la libertad
de expresión.
La legislación modifica diversas leyes vigentes, incluyendo el Código
Criminal, la Ley de Secretos Oficiales y la Ley de Defensa Nacional. Algunas
de las disposiciones ponen en tela de juicio la protección de las fuentes
informativas. Una reforma de la Ley de Defensa Nacional faculta al ministro
de Defensa para autorizar a la Dirección de Seguridad en las Comunicaciones
(CSE) a que intercepte las comunicaciones privadas entre Canadá y otros
países con el fin de conseguir información relacionada a asuntos
internacionales, defensa o seguridad. De esta manera, se podría violar
la confidencialidad de las comunicaciones entre periodistas y sus contactos
en el exterior.
La nueva ley también permite que una persona respecto de la cual existan
"fundamentos razonables para creer que tiene información directa
y material vinculada a un delito de terrorismo" sea llamada por un juez
para que divulgue dicha información. Quien rehúse cumplir esa
orden podría enfrentar hasta un año de prisión.
La nueva Ley de Seguridad de la Información, antes conocida como Ley
de Secretos Oficiales, establece condenas de hasta cadena perpetua por la entrega
de información delicada a cualquier tipo de organismo extranjero o grupo
terrorista.
Los partidarios de la libertad de prensa ven esta nueva legislación como
una forma de limitar el acceso a la información, lo cual probablemente
provoque disensión clandestina y socave la confianza en las fuerzas de
seguridad de Canadá. Otorgará al gobierno federal y a las autoridades
policiales facultades extraordinarias que podrían utilizarse con propósitos
no vinculados a la lucha contra el terrorismo.
Recientemente la Corte Suprema de Canadá aclaró que en circunstancias
limitadas los periodistas pueden reclamar un privilegio calificado para sus
fuentes de información. La Corte estableció que, aun cuando no
exista un privilegio de grupo para las fuentes del periodista, esas fuentes
pueden protegerse en cualquier caso que se cumpla una prueba de cuatro partes:
(1) la comunicación fue confidencial; (2) la confidencialidad es esencial
para mantener la relación entre el periodista y su fuente; (3) la comunidad
tiene interés en mantener la relación, y (4) el daño sufrido
por esa relación sería mayor que el beneficio del proceso de revelar
la fuente.
Se pueden ordenar vedas de publicación bajo una autoridad estatutaria
o la ley común. Una decisión de la Corte Suprema de Canadá
confirmó que esas prohibiciones de publicación de ciertos temas
deben ser consecuentes con la Carta de Derechos y Libertades y que los medios
de información, como partes interesadas, tienen el derecho de ser notificados
por todos los solicitantes de vedas de publicación y tienen la capacidad
de cuestionar esas medidas. Ahora, las cortes rutinariamente ordenan que se
notifique a los medios sobre los cuales existan esas solicitudes de prohibición,
y hay un par de provincias que están elaborando sistemas para confirmar
que los medios reciban notificación de las vedas de publicación
emitidas.
Recientes reformas al Código Criminal de Canadá ordenan que un
tribunal en asuntos criminales emita una veda de publicación para proteger
la identidad de las víctimas y de los testigos. Hasta entonces, los casos
decididos antes y después de la Carta subrayaban la importancia de la
justicia abierta y rehusaban permitir dichas prohibiciones de publicación
a menos que fuera necesario por cuestiones de seguridad. Es probable que estas
disposiciones u órdenes emitidas sean cuestionadas en el marco de la
Carta.
El gobierno de Canadá y la mayoría de los gobiernos provinciales
y municipales están obligados bajo la ley de libertad de la información
a proporcionar al público acceso a información que esté
bajo control del gobierno. La legislación establece el procedimiento
para solicitar dicha información y señala pautas sobre la forma,
momento y tipo de información que se puede conseguir. Los datos conseguidos
en el marco de la legislación sobre libertad de información son
considerados "documentos públicos" y, por lo tanto, son base
para la defensa del privilegio calificado.
La legislación entró en vigencia hace 16 años para permitir
que el público mantuviera bajo observación las actividades del
gobierno. Sin embargo, en junio de 2001 el comisionado de información
federal acusó al primer ministro y a sus más cercanos funcionarios
de subvertir la Ley de Acceso a la Información. Una acusación
similar fue planteada por el comisionado de información de Ontario. En
el tercer trimestre de este año debe conocerse un informe preparado por
un grupo federal de trabajo que tiene que ver con la Ley de Libertad de Información.
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