CONSIDERANDO
que el último Secretario General de la OEA, César Gaviria, en
su informe final sobre Venezuela destaca la existencia de un cerco institucional,
que se expresa en el control abierto por el Poder Ejecutivo sobre los demás
poderes públicos, poniéndose en peligro el adecuado funcionamiento
de la democracia y del Estado de Derecho, así como del equilibrio institucional
que reclama la garantía de los derechos humanos, en especial, de la libertad
de expresión
CONSIDERANDO
que dentro del contexto mencionado, la Asamblea Nacional de
Venezuela, con fundamento en las premisas ideológicas fijadas por la
Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, en sus sentencias 1.013
y 1.942, debate la aprobación de un Proyecto de Ley de Responsabilidad
Social de Radio y Televisión, conocida como la Ley de Contenidos y que,
bajo el pretexto de proteger a la infancia y a la juventud de programas e informaciones
violentas, establece un sistema de control sobre el contenido de las informaciones
y consagra la censura previa gubernamental y discrecional, sin mediación
judicial, sobre todo programa que se considere presuntamente atentatorio contra
la seguridad nacional
CONSIDERANDO
que se mantiene una actitud de rebeldía y de desobedecimiento
por parte del
Estado de Venezuela, en particular por el Gobierno y por el Tribunal Supremo
de Justicia, ante las disposiciones de los tratados internacionales de derechos
humanos y las decisiones de los organismos interamericanos de protección,
relacionadas, en particular, con el derecho a la libertad de expresión
y de prensa y con la protección del derecho a la vida y la integridad
personal de los periodistas
CONSIDERANDO
que continúan promoviéndose acciones judiciales
civiles y penales por funcionarios gubernamentales en contra de periódicos
y de periodistas, con fundamento en las llamadas leyes de desacato
CONSIDERANDO
que el principio 10 de la declaración de Chapultepec establece: “Ningún
medio de comunicación o periodista debe ser sancionado por difundir la
verdad o formular críticas o denuncias contra el poder público”
LA ASAMBLEA GENERAL DE LA SIP RESUELVE
condenar los hechos anteriores y reiterar su grave preocupación
por la política de Estado imperante en Venezuela y dirigida a limitar
el ejercicio de la libertad de expresión y de prensa