23 septiembre 2015

Chapultepec 2008

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Corte Suprema de Justicia de Argentina - Recogió el premio Ricardo Lorenzetti, presidente de la CSJ
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La Corte Suprema de Justicia de Argentina, en nombre de su presidente Ricardo Luis Lorenzetti, recibió el pasado 28 de marzo el Gran Premio Chapultepec 2008, una de las más importantes distinciones que otorga el organismo hemisférico para reconocer los esfuerzos de individuos o entidades que han hecho contribuciones significativas hacia la promoción, desarrollo, consolidación y defensa de los principios de la libertad de prensa contenidos en la Declaración de Chapultepec, establecida en 1994 como instrumento para la libre expresión en el hemisferio occidental.


El premio Chapultepec 2008 fue otrogado por el fallo de la mencionada Corte y que prohíbe al gobierno discriminar contra medios de noticias mediante el retiro o reducción arbitrarios de publicidad oficial. Esta histórica decisión, respecto al caso del gobierno de la provincia de Neuquén y su gobernador Jorge Sobisch contra la Editorial Río Negro, estableció que "el Estado no puede manipular la publicidad, dándola y retirándola a algunos medios en base a criterios discriminatorios" y tampoco "puede utilizar la publicidad como un modo indirecto de afectar la libertad de expresión" y que "la discriminación de parte del Estado con la publicidad oficial es una coacción indirecta contra la libertad de prensa".

A continuación el discurso de agradecimiento del Dr. Ricardo Luis Lorenzetti.


Sociedad Interamericana de Prensa
Reunión de Medio año 2008
Caracas, Venezuela
Viernes 28 de marzo de 2008
Presentación del Gran Premio Chapultepec


Dr. Ricardo Luis Lorenzetti, Presidente de la Corte Suprema de Justicia de Argentina

Muchas gracias por este premio.


Quiero transmitir este agradecimiento en mi nombre personal y en el de mis colegas de la Corte Suprema de Justicia de la Nación de Argentina, en especial a todos los miembros que integran la Sociedad Interamericana de Prensa y que nos dan este reconocimiento.


Nosotros estamos convencidos que la libertad de prensa es un valor y es un principio jurídico y que como todos los valores y los principios jurídicos suelen ser atacados por medios que se van renovando de un modo creativo y lamentablemente dinámico. Y aquellas formas directas de ataque a la libertad de expresión y de prensa que son tradicionalmente conocidas se van transformando en otras más novedosas, que se suelen dominar indirectas pero que en los hechos no son tan indirectas, como los medios económicos.


Esto es lo que ha dicho la Corte en esta sentencia y espero, al igual que el doctor Mitre, que siga esta lineamiento siendo ejemplar dentro de la jurisprudencia argentina y también sea adoptado por otros países.


Tal vez me quedaría observar que esta cuestión es parte de algo mucho más general sobre lo que nosotros debemos necesariamente reflexionar, y es que forma parte de nuestra cultura muy difundida en demasiados niveles de América Latina, el hecho de que la diversidad no es bienvenida. Y este es un lamentable error en nutras sociedades, en nuestras decisiones institucionales y es un error que hoy se ve desde distintos puntos de vista.


Fíjense ustedes que hoy los científicos nos advierten que estamos eliminando la diversidad en la naturaleza, porque hay cada vez menos especies naturales y salvajes. Y este es un mal, porque la naturaleza es diversa, es necesariamente diversa, y si la naturaleza, que es nuestra madre, requiere de la diversidad también la cultura requiere de opiniones de distintos tipos, de discusiones, de puntos de vista diversos. Este es un bien, es un valor que hay que preservar en las sociedades. Y para que esto sea posible es necesario que todos nosotros entendamos que hay que someterse a reglas claras, estableces, que no pueden ser sustituidas por decisiones del momento. Con demasiada frecuencia muchos dirigentes con responsabilidad dejan de lado las reglas, para sustituirlas por las decisiones del momento, las que convienen.


En esto quiero terminar con una cita que me parece ejemplar de un filósofo, Elster, que ha hablado de que los compromisos constitucionales son auto-restricciones, son ataduras. Y él ha mostrado el ejemplo de Ulíses, que fue atado a un mástil para no caer en la tentación que le ofrecían las sirenas. Análogamente nuestras constituciones, nuestros valores, nuestros principios que están anidados en los textos constitucionales son ataduras que nuestros gobernantes, nuestros dirigentes, cualquiera que sea su responsabilidad, debe respetar. Lamentablemente con demasiada frecuencia nuestra historia muestra que nos desatamos y caemos en las tentaciones. Esto ha creado un círculo vicioso que se repite cada tanto en nuestras sociedades.


Nosotros estamos convencidos que nuestra gran responsabilidad es volver a atar fuertemente con esta ligaduras de la constitución, del estado de derecho, a todas nuestras sociedades para que una vez por todas sean diversas, las opiniones de nuestros pueblos sean escuchadas...


Nada más y muchas gracias.

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