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Reunión de Medio Año 2017
Antigua Guatemala, Guatemala
31 de marzo - 3 de abril
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En el período correspondiente de este informe (4 octubre 2016-22 febrero 2017) persistió el escenario negativo de violencia contra los periodistas y fallos judiciales perjudiciales para el libre ejercicio del periodismo.

Los casos de violencia contra los periodistas son rutinarios. La violencia se ejerce en múltiples formas y proviene de diferentes sectores. Sus manifestaciones son abuso físico, amenazas, insultos, intimidación y vandalismo. La violencia contra los periodistas se lleva a cabo en gran medida por la policía, que tergiversa sus funciones y demuestra la falta total de preparación para cumplir sus actividades durante la cobertura de los medios.

Una encuesta de la Asociación Nacional de Periódicos (ANJ) muestra en el período 14 casos de agresiones físicas, cuatro casos de amenazas, dos casos de intimidación, tres casos de vandalismo y cinco de ofensas.

En un período como este, caracterizado por una gran efervescencia política, la cobertura de manifestaciones desemboca a menudo en algún tipo de violencia policial contra los periodistas. En ocasiones los manifestantes no comparten la línea editorial de los medios de comunicación o su cobertura de noticias, y han agredido a periodistas o atacado la sede de las empresas. También se registraron casos de violencia contra periodistas por parte de milicianos y de traficantes.

Ejemplo de intolerancia hacia la libertad de la prensa fue el ataque a la sede de la Red Gazeta, de Vitória, Estado de Espírito Santo, en la madrugada del 9 de febrero. El edificio de la compañía fue alcanzado con cuatro tiros que afortunadamente no hirieron a nadie. Durante el período, Red Gazeta y sus empleados habían estado sufriendo amenazas debido a la cobertura de la huelga de la policía que paralizó el Estado.

Incluso sin tener en cuenta el escenario político de polarización y las manifestaciones, la violencia de la policía, la milicia o traficantes contra los periodistas es recurrente en las ciudades más pequeñas y en las afueras de las grandes ciudades. La persistencia de la impunidad de los actos contra los periodistas es la principal explicación de este lamentable panorama. La policía es incapaz de investigar y denunciar estos delitos. La justicia es lenta y también ineficaz.

Resulta muy importante la continuidad de las decisiones judiciales sobre la censura de prensa o la violación de los derechos constitucionales en el ejercicio del periodismo. En este sentido, un caso emblemático tuvo lugar en febrero del 2017, cuando un juez del Distrito Federal prohibió a los diarios Folha de S. Paulo y O Globo la publicación de reportajes sobre el contenido del mensaje, con fines de extorsión, enviado por un hacker a Marcela Temer, esposa del presidente Michel Temer. Aunque el contenido de los mensajes formó parte de la investigación policial, el juez consideró que los reportajes violaban la privacidad. El fallo del juez de primera instancia fue revocado unos días más tarde por una nueva decisión judicial en un tribunal superior, pero significó una clara violación del principio constitucional de que ninguna información puede ser censurada de manera previa.

Durante el período cubierto por este informe, hubo otras ocho decisiones judiciales inconstitucionales contra el libre ejercicio del periodismo, no sólo referidas a la censura sino también a la confidencialidad de las fuentes.

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