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SIP lamenta decisión judicial en Estados Unidos sobre confidencialidad de las fuentes/IAPA concerned by US Supreme Court decision on confidentiality

28 de noviembre de 2006 - 19:00

La SIP lamenta decisión judicial en Estados Unidos

Sobre confidencialidad de las fuentes periodísticas

 

Miami (29 de noviembre de 2006).- La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) expresó su preocupación por una decisión de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos que permitiría al gobierno el registro de los archivos telefónicos de dos periodistas del diario The New York Times, lamentando que “las autoridades estén abandonando su larga tradición de protección de la libertad de los periodistas a citar fuentes confidenciales”.

 

La Corte Suprema rechazó el lunes 27 de noviembre la petición del The New York Times para impedir que el fiscal federal Patrick Fitzgerald revise los expedientes telefónicos de los periodistas Judith Miller y Philip Shenon. El caso data del 2001 cuando los reporteros contactaron para obtener una reacción periodística a las instituciones caritativas Holy Land Foundation y Global Relief Foundation, cuyos fondos eran investigados por el gobierno por presunto financiamiento de grupos terroristas.

 

La actual investigación sobre los registros telefónicos de los periodistas está impulsada por el Departamento de Justicia. El gobierno aduce que cuando los periodistas consultaron a personal de las instituciones, tras obtener información de fuentes confidenciales, pusieron en peligro la investigación oficial y la vida de los agentes que harían el cateo. Además, el fiscal Fitzgerald, como sucedió en otros casos, está tratando de buscar a los responsables de divulgar información a la prensa. Este mismo fiscal fue el encargado de una investigación sobre la filtración de la identidad de una espía de la CIA, que envió por 85 días a la cárcel a la periodista Judith Miller, al negarse a revelar sus fuentes confidenciales.

 

El presidente de la SIP, Rafael Molina, advirtió que “estamos profundamente preocupados ante la actitud de la Corte de no querer decidir sobre un asunto tan sustancial para la libertad de prensa y el derecho del público a la información como es la protección de las fuentes confidenciales”.

 

Molina director del diario dominicano El Día, advirtió que en los últimos años la SIP ha expresado su preocupación por  “la alarmante tendencia percibida en las políticas antiterroristas norteamericanas que limitan y en ocasiones violan las libertades de prensa” y recordó una resolución de la SIP en la que se exhorta “al gobierno de Estados Unidos a no abandonar su larga tradición de protección de la libertad de los periodistas a citar fuentes confidenciales’”.

 

En agosto de 2005 una delegación de la SIP visitó en Washington al senador Richard Lugar, (Republicano por Indiana), quien sometió uno de los dos proyectos de ley sobre protección de fuentes periodísticas a nivel federal. La aprobación de este proyecto de ley fue rechazada el 20 de septiembre por senadores oficialistas. En Estados Unidos, 31 estados cuentan con leyes de protección de fuentes informativas.

 

Por su parte, Gonzalo Marroquín, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, recordó que sobre este conflicto la SIP ya había advertido en un foro celebrado en Washington, DC en abril de 2005 que “el periodismo estadounidense vive actualmente en la peor atmósfera de los últimos 35 años, como consecuencia de decisiones judiciales que obligan a los periodistas a revelar sus fuentes a riesgo de ir a la cárcel”.

 

Marroquín, director del periódico guatemalteco Prensa Libre, agregó que “la permisividad para registrar los archivos de los medios de comunicación y de los periodistas crean un nefasto antecedente que puede ser emulado por jueces de otros países donde existen menos garantías para la prensa, acarreando así consecuencias descomunales sobre el derecho del público a la información”.

 

En mayo de este año, la SIP también protestó contra el intento del gobierno de impulsar en el Congreso de Estados Unidos una legislación que penalizaría las filtraciones de información clasificada en general, oponiéndose a “cualquier ‘legislación que fundamentalmente altere la manera en la cual los funcionarios gubernamentales se relacionan con la prensa, la forma en que la prensa busca y difunde la información y la manera en cómo el público conoce sobre su gobierno’”.

 

Anteriormente, la SIP en su reunión de Indianápolis de octubre de 2005, condenando que más de veinte periodistas fueron citados o interrogados por tribunales federales en razón de su secreto profesional, “reiteró su posición a favor del uso de fuentes confidenciales ya que, cuando son utilizadas en forma responsable, constituyen una herramienta esencial de un buen periodismo”.

 

Tanto Molina como Marroquín aludieron a la Declaración de Chapultepec, decálogo de principios sobre libertad de expresión y de prensa, cuyo artículo tercero consigna que “no podrá obligarse a ningún periodista a revelar sus fuentes de información”. Asimismo, retomaron de la Declaración de Principios sobre la Libertad de Expresión el octavo principio que destaca que “todo comunicador social tienen derecho a la reserva de sus fuentes de información, apuntes y archivos personales y profesionales”.

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IAPA concerned by US Supreme Court decision on confidentiality of news sources

 

Miami (November 29, 2006)—The Inter American Press Association (IAPA) today expressed concern at a decision by the United States Supreme Court allowing the government to review phone records of two reporters of The New York Times during a leak probe, declaring that “the authorities are abandoning their long tradition of protection of the freedom of journalists to quote confidential sources.”

 

The Supreme Court on Monday (November 27) rejected a motion by The New York Times to prevent U.S. Attorney Patrick Fitzgerald from reviewing the telephone records of reporters Judith Miller and Philip Shenon. The case dates from 2001, when the reporters sought reactions from the Islamic charities Holy Land Foundation and Global Relief Foundation on their investigation by the government for allegedly funding terrorist groups.

 

The current investigation into the reporters’ telephone calls is being carried out by the Justice Department. The government maintains that by contacting the charities after obtaining information from confidential sources the reporters jeopardized the official investigation and the lives of agents looking into the matter. Fitzgerald, as in previous cases, is attempting to determine who was responsible for leaking the information to the press. He was the attorney in charge of an investigation into the leak of the identity of a CIA spy that led to Judith Miller being sent to jail for 85 days after refusing to reveal her confidential sources.

 

IAPA President Rafael Molina said, “We are deeply concerned at the Court’s decision to not rule in favor of such a fundamental matter for press freedom and the people’s right to know as the protection of confidential sources.”

 

Molina, editor of the Santo Domingo, Dominican Republic, newspaper El Día, declared that IAPA in recent years has expressed concern at “the alarming tendency evident in the American anti-terrorist policies to limit and, on occasion, violate freedom of the press.” He recalled that a recent IAPA resolution had urged “the government of the United States not to abandon its long tradition of protection of the freedom of journalists to quote confidential sources.”

 

In August 2005 an IAPA delegation traveled to Washington, DC, to meet with Sen. Richard Lugar (R-Indiana), the sponsor of one of two bills on the protection of news sources at the federal level. The bill was defeated on September 20 by Republican senators. A total of 31 states in the United States have laws protecting news sources.

 

Gonzalo Marroquín, chairman of the IAPA’s Committee on Freedom of the Press and Information, recalled that the IAPA had warned during a forum in Washington, DC, in April 2005 that “American journalism is currently suffering its worst climate in the last 35 years as a result of court rulings that force reporters to reveal their sources or face having to go to jail.”

 

Marroquín, editor of the Guatemala City, Guatemala, newspaper Prensa Libre, added, “Allowing review of news media’s and journalists’ files sets a terrible precedent that could be emulated by judges in other countries where there are fewer guarantees for the press, giving rise to enormous consequences for the people’s right to know.”

 

In May this year the IAPA also protested an attempt by the U.S. government to push through Congress legislation to make the leaking of classified information in general a punishable offense. The organization said it opposed “any legislation that fundamentally changes the way government officials deal with the press, the way the press seeks and imparts information, and the way in which the public learns of its government’s actions.”

 

The IAPA, at its annual meeting in Indianapolis, Indiana, in October 2005, condemned the fact that more than 20 reporters had been ordered by federal courts to testify concerning professional secrecy and, “reiterated its stance in favor of the use of confidential sources, which, when they are used in a responsible manner, are an essential tool for good journalism.”

 

Molina and Marroquín both referred to the IAPA-sponsored Declaration of Chapultepec, a 10-point document setting forth the bases for free speech and press freedom, whose Principle 3 states, “No journalist may be forced to reveal his or her sources of information.” They also cited the Organization of American States’ Declaration of Principles on Freedom of Expression, whose Article 8 declares, “Every journalist has the right to keep secret his or her sources of information, notes and personal and professional files.”                  

 

FUENTE: nota.texto7

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