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Opinión.

Nicaragua: reinventar el periodismo en el exilio

28 de septiembre de 2026 - 11:39

Para "Confidencial", reinventar el periodismo en el exilio no es un cambio estético: es una estrategia de resistencia y supervivencia para derrotar la censura.

Carlos Fernando Chamorro*

El 19 de julio de 2026, el dictador Daniel Ortega proclamó que "nunca más habrá elecciones en Nicaragua". El anuncio desató la indignación internacional, aunque las elecciones democráticas en las que se pudiera disputar realmente el poder político ya habían sido eliminadas en la práctica hace más de una década.

En 2021, por ejemplo, Ortega y su esposa, la "copresidenta" Rosario Murillo, aseguraron otro mandato sin competencia política, tras proscribir a los partidos políticos y encarcelar a los siete precandidatos presidenciales de la oposición. Lo nuevo ahora es que Ortega formaliza un régimen de partido único al consagrar en la Constitución la prohibición de elecciones democráticas. Este es sólo el último clavo destinado a sellar el ataúd de una nación y consolidar una dictadura dinástica y totalitaria.

Desde 2018, después de que las fuerzas policiales y paramilitares masacraron a manifestantes en protestas nacionales que exigían justicia, democracia y elecciones libres –hechos que dejaron cientos de muertos–, se impuso un Estado policial que eliminó todas las libertades democráticas. Sin declarar formalmente un estado de emergencia, la dictadura abolió la libertad de reunión y de movilización, las libertades de prensa y de expresión, así como la libertad electoral, y encarceló a miles de personas.

Después de 2021, desató una feroz campaña de persecución contra la sociedad civil, incluida la Iglesia Católica, y clausuró más de 5.500 organizaciones de la sociedad civil, entre ellas, universidades privadas, centros de pensamiento, asociaciones médicas, gremios empresariales e incluso las Misioneras de la Caridad, fundadas por la Madre Teresa de Calcuta.

Según el Índice Mundial de Libertad de Prensa de Reporteros Sin Fronteras, en 2026 Nicaragua ocupa el último lugar en América latina y el puesto 168 de 180 países a nivel mundial, en comparación con Cuba (160º), Venezuela (159º) y El Salvador (143º). Más de 200 periodistas, junto con salas de redacción enteras, se han visto obligados al exilio permanente para preservar su libertad y seguir ejerciendo el periodismo.

Más allá de la censura

La buena noticia es que, a pesar de la persecución política contra la prensa, el periodismo independiente en el exilio está superando la censura en Nicaragua.

A pesar de los bloqueos de internet y la criminalización de la libertad de expresión, Confidencial y otros medios digitales nicaragüenses que operan desde Costa Rica, Estados Unidos, España y otros países continúan llegando al 50% de nuestra audiencia dentro de Nicaragua.

Sin embargo, ejercer el periodismo en el exilio exige superar tres grandes desafíos:

1) Proteger a nuestras fuentes y colaboradores a través de canales de comunicación seguros.

2) Emprender esfuerzos extraordinarios de verificación para brindar información confiable sin contar con periodistas sobre el terreno.

3) Garantizar la sostenibilidad financiera de nuestras redacciones en las condiciones más adversas y complejas.

La confianza de la audiencia

Durante estos últimos cinco años en el exilio, Confidencial ha investigado docenas de casos emblemáticos de corrupción pública, captura del Estado, violaciones de derechos humanos y el desmantelamiento de la democracia: "La red de empresas privadas de la familia Ortega-Murillo bajo protección estatal"; "El testaferro detrás de la compra de Disnorte y Dissur"; "Credicoop: la caja chica del régimen"; "El negocio de paquetería del nieto de los dictadores"; "La maquinaria del exilio, la apatridia y los crímenes de lesa humanidad"; "La persecución a la Iglesia Católica y la confiscación de 39 propiedades eclesiásticas"; La interminable "purga" de Rosario Murillo para decapitar al "sandinismo histórico" y encarcelar a operadores leales a Daniel Ortega; "Los anillos de poder de Daniel Ortega"; "Los nuevos operadores de poder de Rosario Murillo".

Este es el periodismo que la dictadura ha criminalizado y busca desacreditar como un intento de golpe de Estado, simplemente por cometer el supuesto delito de informar, explicar, investigar y decir la verdad.

En julio de este año, celebramos el 30º aniversario de Confidencial, la organización de noticias que fundé en 1996 durante la transición democrática de Nicaragua y que durante los últimos cinco años ha enfrentado a una dictadura desde el exilio.

Durante las últimas tres décadas, Confidencial y sus periodistas han sido reconocidos profesionalmente por instituciones internacionales que sitúan nuestro trabajo entre lo mejor del periodismo latinoamericano. Pero el reconocimiento más importante de todos ha sido ganar –y conservar– la confianza de nuestras audiencias.

Cuando ninguna ley ni institución puede proteger a los periodistas de Confidencial en medio del colapso del Estado de derecho, nuestra única protección proviene de la credibilidad de nuestro periodismo, del compromiso de nuestros reporteros con la verdad –cueste lo que cueste– y del talento profesional para reinventar continuamente el periodismo, incluso en el exilio.

Para Confidencial, reinventar el periodismo no es un asunto de cambio estético: es una estrategia de resistencia y supervivencia. Nos reinventamos después de que nuestra redacción fue asaltada por la policía y la censura televisiva nos sacó del aire, convirtiéndonos en un medio completamente digital y reconectando con audiencias que ahora nos encuentran en sus teléfonos móviles.

Transformamos el trauma del exilio en una redacción transnacional que, a pesar de la persecución a nuestros periodistas y fuentes, continúa informando sobre Nicaragua, superando la censura y los bloqueos digitales.

Gracias a nuestras audiencias, nuestras fuentes y nuestros periodistas, seguimos derrotando la censura bajo una dictadura. Mientras sigamos haciendo más y mejor periodismo, se mantendrá viva la llama de la libertad de prensa, como la primera y la última de todas las libertades.

*Periodista nicaragüense, galardonado con la Pluma de Oro de la Libertad 2024; director de www.confidencial.digital.

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