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La academia dice adiós al papel

12 de septiembre de 2013 - 12:22
El secretario de la RAE, Darío Villanueva, dijo a la agencia noticiosa Efe que se aprovechará la ocasión para “transmitir todavía más el legado histórico de la Academia” y para perfilar su futuro, “cuya clave está en la sociedad digital”. Es probable que esta sea la última edición impresa del diccionario. De cualquier forma, el anuncio del nuevo diccionario durante más de un año ha generado abundantes discusiones por internet. Hay una nueva acepción para la palabra “vegano” que define  a personas que destierran los productos animales de sus dietas. También hay términos de todos los tipos, desde el cómic “manga”, la cienciología y el movimiento “okupa” hasta otros tan coloquiales como gayumbos, y expresiones del ámbito económico como “riesgo de crédito” o “riesgo soberano”. El “canalillo”, es decir, el “comienzo de la concavidad que separa los senos de la mujer tal como se muestra desde el escote”, y el pasatiempo del sudoku, están entre los avances de la 23ª edición del diccionario. Todos estos términos han sido consensuados por las veintidós Academias de la Lengua Española y se pueden consultar en la página web del diccionario académico, que se ha convertido en una herramienta imprescindible para mejorar el conocimiento del español: cada día recibe más de dos millones de consultas. México, Argentina, España y Colombia suelen ser los países más activos. Según el diccionario una acepción de ‘matrimonio’ es la unión hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales. Ahora se agrega la incorporación del matrimonio homosexual, un tipo de unión reconocido por ley en España, Argentina y en otros países hispanohablantes. La acepción se define así: “En determinadas legislaciones, unión de dos personas del mismo sexo, concertada mediante ciertos ritos o formalidades legales, para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses”. La aparente tardanza en incorporar esta acepción se debe a la forma de trabajar que tienen las Academias de la Lengua Española, que se dan un plazo de “cinco años” como mínimo para “rastrear cada palabra y ver que está suficientemente arraigada en el idioma”. “El diccionario no es profético, no crea realidades ni inventa; simplemente certifica. Es como una especie de notariado de la lengua y registra las palabras y usos que existen realmente en la sociedad”, afirma Villanueva y deja muy claro que “las palabras y acepciones no necesitan de la Academia para ser legítimas”. La legitimidad se la dan “los hablantes”, subraya. La revolución digital ha convertido en familiares voces que hasta hace pocos años no existían, y, así, se incorporan al diccionario figuras como blog, bloguero, chat, chatear, SMS, USB y la cada vez más extendida “tableta electrónica”, definida como “dispositivo electrónico portátil con pantalla táctil y con múltiples prestaciones”. No están, sin embargo, otras relacionadas con redes sociales como twitter o facebook, aunque acaban de ser aprobados por la RAE los términos “tuit” y “tuitero”, además de la forma compleja “red social”. Estas novedades, una vez reciban la aprobación de las academias americanas, figurarán en la 23ª edición del DRAE. El  director de la RAE, José Manuel Blecua dijo que  el nuevo volumen se ha completado con voces de Filipinas y de Guinea Ecuatorial, de nanotecnología, de técnica, de americanismos y de directivas de la Unión Europea sobre pesos y medidas. . “La lengua de la técnica y de la ciencia quizá sea donde se registran más innovaciones”, resalta. La RAE, con unos 350.000 seguidores en Twitter y cerca de 500 millones de consultas al año a través de Internet, trabaja en una plataforma que permita al público acceder  a sus sitios de una forma más sencilla.

FUENTE: nota.texto7

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