Las principales formas en que se manifiestan estas restricciones a la prensa
son las siguientes:
Violencia contra periodistas
La máxima expresión de los embates contra la prensa la constituyen
los asesinatos de periodistas. Desde nuestra asamblea de Chicago hace seis meses,
siete nuevas víctimas han caído en Brasil, Colombia, Costa Rica,
Honduras, Nicaragua y Perú, casi todos ellos por motivos incuestionablemente
vinculados a su trabajo profesional.
Los que se dedican al periodismo investigativo y comentaristas de radio y televisión
francos y abiertos continúan siendo blanco principal de asesinatos perpetrados
por delincuentes en algunos países, especialmente en Colombia y Haití.
Sin embargo, está surgiendo una tendencia perturbadora: al parecer, periodistas
que cubren noticias cotidianas también son blancos frecuentes de la policía
o de bandas de simpatizantes del gobierno. En las últimas semanas, los
reporteros que resultaron heridos o muertos en Venezuela y Haití estaban
cubriendo manifestaciones pacíficas que fueron dispersadas por las fuerzas
policiales, las cuales, al parecer, actuaban bajo órdenes del gobierno.
Tan inquietante como lo anterior es el hecho de que la mayoría de estos
asesinatos quedan sin resolverse y sus autores permanecen en la impunidad. Pareciera
que las autoridades no siempre se conmueven ante estos dramáticos atentados,
lo que puede dejar en la mente de los agresores la sensación de que es
fácil atacar a los periodistas, con lo cual aumenta el peligro de nuevos
intentos criminales.
Sin llegar a esos extremos, las agresiones físicas y las amenazas intimidatorias
se repiten en numerosos países como Venezuela, Haití, Cuba, Colombia,
Ecuador y Honduras.
Alentados por el presidente Hugo Chávez en Venezuela y por el recién
derrocado presidente Jean-Bertrand Aristide en Haití, la policía
y bandas armadas han sido responsables en las últimas semanas de ataques
contra varios periodistas, entre los que figuran, en el caso de Haití,
periodistas extranjeros. Y, en Colombia, además de los asesinatos relacionados
con la guerrilla financiada por el narcotráfico, dos periodistas fueron
asesinados en los últimos seis meses luego de revelar actos de corrupción
entre funcionarios del gobierno.
En algunos países, una aparente calma esconde serias y graves amenazas
proferidas contra los periodistas desde frentes muy diversos que van desde los
narcotraficantes y sus organizaciones criminales hasta los jueces y los propios
gobernantes, como ha ocurrido en Venezuela, Ecuador y Argentina.
Hasta los líderes elegidos democráticamente han demostrado una
voluntad de proferir amenazas verbales contra los periodistas. Desde la Presidencia
de la República, en Argentina, ha habido funcionarios que presionan a
través de llamadas telefónicas a medios de comunicación
y periodistas que critican al gobierno. Y en El Salvador, el candidato presidencial
Shafick Jorge Handal, tildó de corruptos y de basura
a los periodistas, tal vez presagiando la represión que habría
si gana las elecciones.
Es cada vez más inquietante el odio que siente el presidente Chávez
contra la prensa libre, lo cual se vio claramente cuando en un discurso por
televisión propalado un día después de que su policía
atacó a varios periodistas que cubrían las manifestaciones contra
su gobierno, dijo que el ejército cerraría Globovisión,
un canal independiente cueste lo que cueste. En repetidas ocasiones
ha prometido bloquear el referéndum nacional sobre su presidencia y ha
acusado a los medios de fomentar la conspiración en su contra. Igualmente
inquietante es la opinión emitida por el Tribunal Supremo de Justicia
de Venezuela en la que declara que la libertad de expresión no
es un derecho absoluto de los seres humanos.
Detenciones y Encarcelamientos
En Cuba, pero también en otros países, como en Venezuela y Chile,
se ha detenido y encarcelado a periodistas sólo por haber cumplido sus
tareas profesionales. Para ello se ha recurrido a leyes sobre privacidad, sobre
seguridad o sobre desacato.
Sin duda alguna, la represión de la libertad de expresión es
un caso aparte en Cuba, donde Fidel Castro no ha demostrado visos de cambio
en su determinación de impedir la actuación de los periodistas
independientes. Los 28 periodistas independientes encarcelados el año
pasado aún permanecen en prisión, algunos en condiciones deplorables
a pesar de padecer problemas de salud. (Por increíble que parezca, otros
valientes periodistas están llenando el vacío, muchos de ellos
mujeres, entre las que destaca la esposa del poeta y periodista Raúl
Rivero, miembro de la SIP).
En este sentido, todavía ningún otro país llega a los niveles
de Cuba, calificada como la cárcel para periodistas más
grande del mundo.
Hostigamiento judicial y amenazas de nuevas leyes restrictivas
No obstante los esfuerzos continuos de los miembros de la SIP, el poder judicial
en muchos países incluso en aquéllos cuyas normas de derechos
civiles son, por lo demás, progresistas continúa aplicando
las llamadas leyes de desacato que restringen la crítica
a los funcionarios públicos. En Chile, una estación de televisión
nacional y sus ejecutivos principales, Chilevisión, se enfrentan a penas
de cárcel y a multas por publicar informes sobre un juez con un comportamiento
sexual clandestino que, a su vez, tenía a su cargo un controvertido caso
de pedofilia. Es irónico e insidioso que los que abogan por estas leyes
suelen presentarse como campeones de la privacidad individual al proteger a
los funcionarios oficiales contra el fisgoneo de los medios de comunicación,
independientemente de las fechorías que ese fisgoneo pueda
poner al descubierto. Leyes similares siguen vigentes en muchos países,
incluidos Panamá, Perú, Venezuela, Costa Rica, Ecuador y Honduras.
Otras leyes dificultan el acceso de los periodistas a las fuentes públicas.
En algunos países, como Chile, El Salvador y Honduras, se debatía
sobre la imposición de nuevas barreras al acceso de información.
Entre las medidas más restrictivas está una ley mordaza
que penalizaría gran parte de las investigaciones periodísticas
en Brasil. Las interpretaciones que hacen los jueces de las leyes a menudo son
las más estrictas que pueden hacerse, lo que aumenta la restricción
a la prensa.
Luchas políticas y crisis económicas
La prensa encuentra grandes dificultades para cumplir su papel en aquellos
lugares donde los conflictos políticos se exacerban y el enfrentamiento
interno se agudiza. Al lenguaje amenazante de las pasiones políticas,
siguen el desorden callejero y la violencia. En este clima, las fuerzas políticas
terminan siempre acusando a la prensa, después de intentar manipularla
o silenciarla. Tales situaciones se han producido en varios países del
continente, entre los cuales se distingue Venezuela por la intensidad y duración
de su crisis política, junto a Haití y Bolivia. Aunque el propósito
inicial puede haber sido político y no dirigido a la prensa, estos hechos,
tan comunes en nuestra región, terminan por impedir la libre expresión
de los ciudadanos.
Del mismo modo, las posibilidades de los medios de comunicación para
desempeñar su trabajo continúan siendo limitadas debido a la difícil
situación económica del hemisferio. Las diferencias monetarias
tienden a encarecer el costo del papel de imprenta y de otros materiales. Asimismo,
algunos gobiernos, incluidos los de Argentina, Venezuela y la República
Dominicana, han agravado la situación al gravar los medios de comunicación
y aplicar reglamentos que encarecen sus operaciones.
En la República Dominicana se han dejado de publicar dos revistas semanales,
sumándose así a otros tres periódicos que ya habían
tenido que cerrar sus operaciones. Al mismo tiempo, sin embargo, el centenario
Listín Diario continúa publicándose bajo la autoridad del
gobierno tras su intervención el pasado año por lavado de activos.
Este periódico ha disfrutado de una ventaja sobre sus rivales al contar
con publicidad oficial y sigue una línea editorial progubernamental que
pone en duda su independencia.
Problemas en la cobertura del terrorismo
El acceso a la información y a los hechos noticiosos se ha visto afectado
por los deseos de algunos gobiernos, sobre todo de Estados Unidos y Canadá,
de protegerse contra el terrorismo. En Estados Unidos, por lo menos dos periodistas
extranjeros fueron detenidos a su llegada, interrogados y devueltos, pese a
que alegaron que no pensaban realizar ninguna otra actividad que no fuera la
de reportar noticias. (La SIP ha pedido a Estados Unidos que permita la entrada
de periodistas al país sin necesidad de visas).
Sin permitir ninguna cobertura de prensa, una comisión del ejército
norteamericano, que realizó una investigación acerca de la muerte
de un periodista en Bagdad causada por un tanque que abrió fuego contra
el Hotel Palestina (base de operaciones de muchos reporteros que cubrían
la guerra de Irak), adujo no haber encontrado motivos para tomar medidas. Por
otra parte, el gobierno norteamericano continúa limitando el acceso de
los medios informativos a los prisioneros que se mantienen incomunicados en
la base naval de Guantánamo, Cuba. La celebración de juicios imparciales
es un tema que está indisolublemente ligado a la libertad de prensa.
Acontecimientos positivos
No todas las noticias son negativas. Resalta el hecho de que en México
y Guatemala se ha avanzado hacia sistemas de gobierno más abiertos. En
el congreso mexicano se tramitan algunos proyectos de ley que obligarían
al gobierno federal a asumir la investigación y enjuiciamiento de las
agresiones realizadas contra periodistas. En Guatemala, tras la toma de posesión
del presidente Oscar Berger, parece haber llegado a su fin un período
de acoso a la prensa provocado por varias investigaciones sobre corrupción
gubernamental. El presidente Berger ha declarado públicamente su apoyo
a la Declaración de Chapultepec.
Por último, ha sido motivo de gran satisfacción para la SIP que
la UNESCO haya nombrado al periodista cubano encarcelado Raúl Rivero,
director y vicepresidente regional de esta comisión para Cuba, como el
ganador del Premio Libertad de Prensa Guillermo Cano, el cual le será
otorgado el 3 de mayo, Día Mundial de la Libertad de Prensa.
FUENTE: nota.texto7