Miami (28 de agosto de 2015).- La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) respondió a la canciller venezolana que acusó a la prensa de incitar al odio y tergiversar la cobertura sobre el conflicto limítrofe entre Colombia y Venezuela, señalando que "su gobierno, agresor permanente de la libertad de expresión, no tiene autoridad legal ni moral para marcar pautas de conducta a la prensa".
El presidente de la SIP, Gustavo Mohme, dijo que la acusación contra la prensa colombiana de parte del gobierno de Venezuela, “desnudó una vez más a un régimen que siempre responsabiliza y busca de chivo expiatorio a los medios y periodistas o factores externos sobre los problemas que generan sus propias acciones”.
La ministra de Relaciones Exteriores de Venezuela, Delcy Rodríguez, responsabilizó a los medios de Colombia de exagerar la crisis de derechos humanos que desde hace una semana se viene registrando en la frontera bilateral. “Hemos desmontado las mentiras de los medios de comunicación. Ante la falacia mediática se impone la realidad”, dijo el miércoles tras una reunión con su homóloga colombiana María Ángela Holguín.
Sobre los argumentos de la canciller sobre que los medios incitan al odio y que por ello era necesario controlarlos, el presidente de la SIP y director del periódico peruano La República, expresó que “las declaraciones de la canciller evidencian la conducta de censura y falta de respeto que el régimen tiene por los medios, periodistas y la libertad de prensa”. Agregó que “si hay que castigar a alguien por incitar al odio es al régimen venezolano. Los periodistas solo están mostrando imágenes, relatos y videos, de quienes han sido las verdaderas víctimas de este conflicto tras ser expulsados de Venezuela”.
A su vez, Claudio Paolillo, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, dijo que "resulta inconcebible que un régimen que desde hace ya demasiados años es un enemigo declarado de las libertades de expresión y de prensa se presente ante la opinión pública y, suelto de cuerpo, pretenda impartir normas de conducta para los medios de comunicación y periodistas de otro país".
"Da la impresión de que el gobierno venezolano cree que puede hostigar y acosar a medios y periodistas no sólo dentro de su territorio —cosa que ya hace con todo entusiasmo— sino también fuera de él. Sus jerarcas han perdido todos los estribos y consideran que están en condiciones de hacer lo que les venga en gana en el resto de la región", afirmó Paolillo, director del semanario uruguayo Búsqueda.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, decretó a finales de la semana pasada un estado de excepción por 60 días luego de un ataque de desconocidos en la zona fronteriza que dejó a tres militares venezolanos y a un civil herido. Maduro atribuyó la acción a paramilitares colombianos y a la criminalidad que afecta la frontera, justificando así la deportación de más de mil colombianos.
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