Información: la sangre de las ciudades

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Los pilares que sostienen el desarrollo de los medios de comunicación son los mismos que sostienen el desarrollo de las "smart cities": La Tecnología de la Información y Comunicación (ICT), el Internet de las Cosas (IoT), la Inteligencia Articicial (AI), el Blockchain , el Big Data y la Tecnología Geoespacial o de Geolocalización.


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La relación entre los medios de comunicación y los gobiernos municipales se halla en el umbral de una nueva transformación tecnológica con una renovada carga de oportunidades y de nuevos retos para la industria de la información.

Se les llama "ciudades inteligentes" o smart cities, un término futurista que ya está tomando forma en Barcelona, Tel-Aviv, New York, etc. En esencia son empresas colaborativas entre gobiernos, ciudadanos y el sector privado.

Los pilares que sostienen el desarrollo de los medios de comunicación son los mismos que sostienen el desarrollo de las "smart cities": La Tecnología de la Información y Comunicación (ICT), el Internet de las Cosas (IoT), la Inteligencia Articicial (AI), el Blockchain , el Big Data y la Tecnología Geoespacial o de Geolocalización.

Es paradójico que mientras la crisis sigue profundizándose en la industria periodística, la tecnología continúa ampliando sus posibilidades. Muchos publishers y editores no logran encontrar el camino hacia la solvencia de los negocios digitales pero, en relación al futuro de las ciudades, están ante la oportunidad de reencontrarse con su misión original de ser los interlocutores en la vida cívica y comunitaria.

Los medios locales, ya sea radioemisoras, canales de televisión, prensa escrita o digital, tienen experiencia en dos áreas cruciales para las ciudades inteligentes: informar con profesionalismo y ayudar a los ciudadanos a desarrollar un sentido de pertenencia dentro de una comunidad.

Aquellos diarios que desde hace años promueven actividades, debates y reuniones públicas, y que a diario reflejan en sus sitios web, en sus impresos o suplementos, el pulso de una ciudad; sus logros y sus dificultades, el quehacer cotidiano de las personas, obviamente están mejor posicionados para evolucionar junto a sus metrópolis.

Tradicionalmente, cuando los ciudadanos no sienten que se les escucha, se alejan y los municipios pierden un importante recurso para crear un impacto social positivo. Los ciudadanos perciben los temas claves de sus vecindarios y tienen ideas de cómo resolverlos; son como centros de datos que pueden utilizarse para mejorar a sus ciudades.

Un informe del Centro Tow sobre Periodismo Digital de la Universidad de Columbia, señaló que en las ciudades interactivas "los periodistas y los gobiernos deben encontrar una forma de colaborar y a la vez seguir permitiendo a los periodistas cubrir las fuentes oficiales en una forma crítica a favor de los intereses del público.

El mismo informe señala que "la preocupación de los ciudadanos por la privacidad de sus datos también puede levantar barricadas en proyectos tecnológicos ambiciosos".

Hace 10 meses, Bill Gates generó titulares al adquirir por 80 millones de dólares una gran área de terreno en el estado de Arizona donde se dice que comenzará a desarrollar una "ciudad inteligente" a partir de cero, como paradigma del futuro.

De acuerdo con estos planes, la ciudad de Beltmont, a corta distancia de Phoenix, se construirá en torno a redes digitales de alta velocidad, vehículos autónomos, centros de procesamiento de datos, nuevas tecnologías de fabricación, centros logísticos gobernados por Inteligencia Artificial, etc.

Para algunos la visión de las smart cities tiene connotaciones orwellianas y acrecienta el acecho a la privacidad de las personas, pero en varias ciudades del mundo, incluyendo algunas en América Latina como Ciudad de México, Bogotá, Río de Janeiro, Santiago, Buenos Aires o Guadalajara, ya se vive el proceso de mejorar la calidad de vida de las personas desde una perspectiva municipal y con la aplicación de tecnología digital.

El desarrollo de la red inalámbrica 5G que está ensayándose en Europa, Estados Unidos y Asia, se espera que para los próximos tres o cinco años propulsará el desarrollo de las smart cities. Por ejemplo, los automóviles autónomos dentro de los próximos cuatro o cinco años podrán procesar una cantidad de datos por segundo hasta 20 veces mayor que en las redes 4G, lo cual reduciría a cero o casi cero su riesgo de accidentes.

Lo mismo aplica para los proyectos de transporte público automatizado.

Lo que empezó con crear centros públicos o hotspots para conectarse gratuitamente a la web, se ha extendido a áreas como el control automatizado de los flujos de transporte y circulación; la digitalización de programas de ahorro en los servicios públicos; un mayor acceso a la información a través de las redes y una mejor interacción entre las personas, los gobiernos locales y el sector privado; incluyendo el monitoreo de redes sociales u otros canales de conversación.

La siguiente fase de la implementación de las smart cities ya está en marcha. Es el uso del Big Data que permite a los gobiernos locales entender y servir mejor a los ciudadanos, mientras que los medios, a la par de su labor fiscalizadora de la gestión pública, se afianzan como los centros de enlace y referencia.

Las municipalidades ya no solo diseminan la información sino que conversan con sus constituyentes y los medios tienen mejores oportunidades de retomar su papel de moderadores de ese intercambio.

Durante SIPConnect en julio en Miami, la editora de Audiencias de The Wall Street Journal, describió cómo el diario a través de un monitoreo granular de sus lectores en todas las plataformas se ha alejado del esterotipo de ser un periódico mayormente para blancos de mediana edad para servir a todos los grupos socioeconómicos.

El diario no solo toma el pulso de cada historia que publica en tiempo real, también explora durante el día el temperamento, las preferencias, los hábitos de sus lectores.

"Esta información nos permite centrarnos en las necesidades de los lectores; estamos enfocados en una estrategia de Audicencias First", dijo Zanoni.

En la transición digital, los medios de comunicación han adquirido experiencia en el estudio de las audiencias y esos datos también pueden servir para desarrollar mejores políticas públicas y dar a los ciudadanos un mayor poder de decisión.

La forma en que el internet ha evolucionado obligó a los medios de comunicación a buscar nuevos modelos de periodismo, como la información continua en vez de historias individuales y, para tener una presencia más constante los periódicos incursionaron en otras plataformas como las computadoras, laptops y dispositivos móviles.

"Mientras tanto, observó el informe del Tow Center, los ciudadanos comunes ya no son solo consumidores de información, sino que también producen la información".

Esta evolución representa una nueva forma de comunicación entre los miembros de una comunidad; la interactividad que las redes sociales han exacerbado y que seguirá profundizándose en el futuro.

De allí la necesidad de garantizar a la gente el control de su información personal y reglamentar su utilización en forma transparente, comprensible y trazable.

La tecnología Blockchain es la más reciente aliada para la clarificación de esos procesos y el público ha comenzado a familiarizarse con ella.

"Pero la gran pregunta que queda es: ¿Cómo puede la tecnnología ayudar al periodismo local a establecer un modelo de negocio sustentable?", apuntó el informe del Centro Tow.

Las plataformas de pago por información han impactado a los medios en los últimos años, pero en el futuro de las 5G o de redes más avanzadas, los analistas no descartan la posibilidad de entregar subsidios a la prensa para su cobertura local o de recurrir al periodismo sin fines de lucro, sustentado por donaciones.

Mientras tanto, una oportunidad que ha crece a diario es el uso de espacio público para el despliegue de avisos y, a la vez, de contenido. Le llaman publicidad D-OOH (Digital Out Of Home).

Este tipo de avisos tiene un rápido crecimiento en grandes ciudades, como París, en donde empresas de telecomunicaciones han construido quioscos en paradas de transporte público con pantallas que entregan contenido a los usuarios.

Algunas estaciones de gasolina han incorporado a las bombas de expendio monitores que dan las noticias mientras el consumidor llena el tanque de su vehículo.

El clima, los deportes, las noticias de última hora, el estado del tráfico, etc., son piezas de información que se están diseminando más en los espacios públicos.

El diario Le Monde informó recientemente que hay quioscos tan avanzados en París que mediante cámaras y sensores pueden identificar la edad, el sexo, el tamaño, peso, lugar de residencia y hasta las emociones de la persona que utiliza sus pantallas D-OOH.

En su libro "Reinventar la Experiencia en las Calles", el presidente de la organización francesa Clear Channel Outdoor, Phillippe Baudillon, afirmó que en una ciudad de alta conectividad entre la gente, las calles se convierten en "hiper vínculos" que pueden enviar a los usuarios a un website o páginas de redes sociales.

La posibilidad de poder conectar estas pantallas D-OOH con los smartphones de los usuarios, ya es una realidad.

El gran desafío es la protección de la privacidad de las personas, una preocupación que ha llevado a algunas municipalidades a desacelerar estos planes.

Hace cuatro años una empresa en Londres colocó pequeñas pantallas LCD en depósitos de reciclaje que permitían rastrear el uso de los celulares de los residents. La empresa dijo que solo quería monitorear la audiencia de partidos de fútol, pero la City of London Corporation, le ordenó parar el proyecto.

Sin embargo, como lo explicó Dave Etherington en un artículo publicado en abril en AdWeek, muchas empresas de avisos OOH han comenzado a enfocar el negocio más alla de una renta de espacio para la publicidad en vallas, impresas o electrónicas.

"Están evolucionando en editores de contenido. Necesitan crear y curar contenido, desarrollar audiencias y crear experiencias publicitarias de impacto derivadas del contenido. Ahora suspantallas son ventanas hacia la experiencia de los consumidores, como la TV, la web, los móviles y las demás pantallas", expresó Etherington.


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