23 diciembre 2021

La equidad nos alcanzó

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Pero, cuidado. Más mujeres en una redacción, aún en puestos editoriales de toma de decisiones, no es sinónimo de un periodismo con perspectiva de género.
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Este artículo es parte del anuario "Tendencias 2022 - Encuentro de creadores y periodistas en la nueva economía", una publicación de Story Baker Academy en circulación desde el 14 de diciembre.


Por Martha Citlalin Ramos Sosa *


En 2014 la pareja de Olimpia Coral, en el estado mexicano de Puebla, difundió imágenes íntimas de ella sin su consentimiento, como venganza. Cuando Olimpia quiso demandar se dio cuenta que el acoso a que fue sometida no estaba tipificado como delito. Pasaron casi siete años para que fuera aprobada la ley Olimpia, una serie de modificaciones legales que permiten castigar con rigor el acoso cibernético contra las mujeres.

¿Cuál fue el acompañamiento de los medios? Esporádico. Por varios motivos. No era de interés de los editores, las reformas legales eran complejas de entender y difíciles de explicar a las y los lectores, y peor aún, no se pensaba que fuera un asunto de gravedad.

En 2019 varios periódicos de corte popular publicaron imágenes filtradas sobre la escena del brutal feminicidio cometido contra Ingrid. Esto desató la furia de grupos feministas que marcharon por las calles de la Ciudad de México, vandalizaron e incendiaron autos. Al final la queja no era contra la filtración de imágenes, sino contra los medios por prestarse a su publicación. Se victimizó dos veces a Ingrid.

Meses después se hicieron modificaciones legales que permitían castigar con severidad el difundir imágenes de feminicidios, lo que se llamó la Ley Ingrid, y que obligó a los medios de comunicación a replantear sus coberturas, especialmente en México, donde los periódicos de nota roja siguen siendo de alto consumo.

La resistencia de los medios

¿Por qué cuesta tanto trabajo y tantos, tantísimos años modificar la forma de cubrir a las mujeres, ya no digamos la comunidad LGBT+? ¿Por qué a las redacciones les genera tanto conflicto evolucionar junto con la sociedad y responder a lo que ésta espera de los medios? ¿Dónde está el atorón que no nos permite avanzar?

Es evidente que parte de la severa crisis por la que atraviesan los medios de comunicación es la desvinculación con sus lectoras y lectores. No sienten que su realidad esté reflejada en cada nota o cada historia. Han perdido la confianza.

Siguen siendo muy pocas las mujeres con capacidad de tomar decisiones editoriales dentro de una redacción. No hay equilibrio en las fuentes consultadas para representar voces y puntos de vista de varones y mujeres, no hay especialización en temas tan complejos como los legales, o análisis de datos, o normas y presupuestos. No hay control en el manejo de imágenes ni discusión en el manejo del lenguaje. No hay, pues, voluntad.

A lo largo de los años ha habido varios intentos por impulsar la equidad de género dentro de las redacciones, en el entendido, lógico, de que una redacción es un reflejo de la sociedad, y debe estar constituida por unas y por otros, para que la toma de decisiones sea lo más equilibrada posible.

Es más fácil decirlo que hacerlo. En algunos lados la inercia gana y cambiar uno por otra es costoso y complicado. Se deja, quizá, al tiempo, lo que deriva en contratar a periodistas noveles mujeres, pero en la cadena los ejecutivos siguen siendo hombres y es su palabra la que pesa.

En otros ejemplos, como en la BBC, se han desarrollado iniciativas interesantes como el 50-50 Proyect donde los propios jefes de departamento se comprometen a lograr la equidad en un periodo de tiempo específico.

Los medios "nuevos", los proyectos periodísticos recientes, terminan poniendo el ejemplo pues la equidad de género es intrínseca a su operación.

Periodismo con perspectiva de género

Pero, cuidado. Más mujeres en una redacción, aún en puestos editoriales de toma de decisiones, no es sinónimo de un periodismo con perspectiva de género.

Hay que tener un enfoque crítico, una evaluación permanente del trabajo editorial, una apertura y una objetividad que rara vez se ven en una redacción en su conjunto. En un periodista, quizá, en la redacción no.

Organización Editorial Mexicana (OEM) es un buen ejemplo de esto. Es una empresa que edita 45 periódicos a lo largo de todo el territorio mexicano, es decir, en estados muy tradicionalistas, en otros más progresistas, cada uno con realidades particulares. El mismo conflicto puede tener enfoques distintos desde ciudades opuestas.

De la mano de UNESCO, la OEM inició un consejo de género interno, una charla mensual con los directores de sus 45 diarios sobre temas específicos, presentada por especialistas, desde deporte hasta Covid, desde manejo de estadísticas hasta reformas legales. Por ese consejo, que inició sesiones en octubre de 2020, han pasado mujeres víctimas de ciberacoso, mujeres que dedican su vida a buscar desaparecidos, mujeres en la primera línea de atención a enfermos de Covid, mujeres científicas, mujeres en el deporte, mujeres políticas, entre otras.

Cada conversación ha abierto un panorama muy particular de problemas que desde las notas periodísticas, a menudo generalizamos al extremo.

Por ejemplo, ¿por qué el desempleo generado por la crisis de la pandemia Covid-19 pegó más a las mujeres? Porque cuando se reabrieron las fuentes de empleo preferían recontratar a los hombres, pues las mujeres debían sacar el trabajo de casa y la educación a distancia de los niños.

¿Por qué en el futbol profesional ganan más los jugadores hombres que las mujeres? Porque ellas llenan menos estadios y se habla menos de ellas en los medios.

¿Por qué es importante generar estadística con perspectiva de género? Porque puede reflejar datos tan estremecedores como que las sentencias contra mujeres delincuentes son más duras que contra los hombres, reflejando un sesgo en el sistema de justicia.

¿Por qué la crisis de salud en la pandemia pegó más a mujeres embarazadas? Porque para disponer de médicos, se retiró el apoyo médico de la atención de parto y post parto.

Cada una de estas preguntas es una historia en sí misma. Y abre un panorama totalmente distinto.

En un año el Consejo pasó de tener 45 asistentes permanentes a más de 120. Se han sumado reporteros, redactoras, fotoperiodistas. Ha aumentado de 30% a 40% la presencia de temas relacionados con mujeres en las portadas de los diarios, y hay discusiones internas sobre manejo de lenguaje que antes era inexistente.

La realidad también está adentro

En paralelo a todos los esfuerzos por una cobertura con mayor perspectiva, que pueda seguir de cerca todas las discusiones sobre el nuevo espectro social, debe haber una repercusión al interior de las empresas editoriales.

Cuando las marchas feministas en la ciudad de México se tornaron violentas, tuve una plática con fotógrafos, reporteras, redactores web sobre el tema para saber cómo se sentían. Era evidente que la postura sobre el tema del medio que los empleaba, influía en su trabajo, más aún en su ánimo.

Debe haber dentro de la redacción un ambiente que permita, sobre todo a las reporteras y a quienes pertenecen a la comunidad LGBT+, trabajar sin sentirse acosados o marginadas. Debe haber instrumentos internos de denuncia y mecanismos que permitan su seguimiento, cero tolerancia a la discriminación y sobre todo buena comunicación. Quienes trabajamos en redacciones sabemos que esto último es lo que más se complica.

Si, como está más que comprobado, la libertad de prensa garantiza una democracia plena, la equidad en las coberturas y manejo informativo garantiza una sociedad madura, desarrollada y fructífera.


* Martha Ramos es directora editorial de Organización Editorial Mexicana (OEM), la mayor cadena de medios de América Latina con 70 diarios, 24 estaciones de radio y 44 sitios web. Antes fue editora web de Publimetro y directora editorial de Diario 24 horas. Preside la Comisión de Internet de la SIP. Licenciada en Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional Autónoma de México. Realizó cursos de Periodismo Local en diarios de Estados Unidos.

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