06 abril 2005

Condena la SIP atentado y desaparición de periodistas en México

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Condena la SIP atentado y desaparición de periodistas en México

 

Miami (6 de abril del 2005).- La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) condenó y lamentó el brutal atentado contra una periodista de Tamaulipas y la desaparición de otro en Sonora, hechos violentos que se suman a una larga lista de agresiones contra comunicadores en México.

 

El presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información, Gonzalo Marroquín, deploró ambos incidentes y destacó que “vemos con preocupación como los grupos al margen de la ley están sentando un precedente de violencia en México contra la prensa y la ciudadanía en general. Exhortamos a las máximas autoridades del país a investigar con profundidad y celeridad estos hechos, así como a llevar a los responsables  ante la justicia”.

 

De acuerdo a información de la vicepresidencia de la SIP en México para la Comisión de Libertad de Prensa e Información, la periodista Guadalupe García Escamilla, quien trabaja en una estación de radio en la ciudad de Nuevo Laredo, Tamaulipas, fronteriza con Estados Unidos, fue atacada a balazos el 5 de abril por un sujeto desconocido que la esperaba en las afueras de la estación de radio.

 

García Escamilla, quien se ha dedicado al periodismo desde hace más de 15 años, se encuentra grave en un hospital local luego de recibir nueve impactos de bala: dos en el pecho, tres en el abdomen y el resto en brazos y piernas. La periodista había denunciado el pasado 18 de febrero amenazas telefónicas de muerte, presumiblemente por sus comentarios en un programa de radio en la compañía Estéreo 91.

 

Por otra parte, desde el sábado 2 de abril se desconoce el paradero del reportero Alfredo Jiménez Mota, de El Imparcial de Hermosillo, estado de Sonora. El periodista de 26 años de edad, se dedica a la redacción de notas relacionadas al narcotráfico, fenómeno, que de acuerdo al diario, ha crecido de manera alarmante en Sonora en los últimos tres años.

 

Según la reportera Shaila Rosagel, compañera de labores en El Imparcial, ambos debían encontrarse esa noche, luego de que el periodista se entrevistara con un contacto, desde esa fecha está desaparecido.

 

Los familiares, colegas y amigos del periodista desconocen su paradero, y se teme que su desaparición esté vinculada a sus más recientes artículos en los que reveló información sobre los presuntos planes de narcotraficantes para asesinar a funcionarios públicos, así como los  posibles vínculos de  policías locales con grupos delictivos.

 

Marroquín, director del diario guatemalteco Prensa Libre, adelantó que dado el incremento de agresiones y asesinatos contra periodistas y ciudadanos en general en la zona fronteriza con Estados Unidos, la SIP, junto a la vicepresidencia de la organización en México, está organizando para el segundo semestre del año, una conferencia internacional sobre cobertura de asuntos de alto riesgo.

 

El año pasado fueron asesinados cuatro periodistas en México: Gregorio Rodríguez Hernández, en Mazatlán, Sinaloa; Francisco Arratia Saldierna, Matamoros, Tamaulipas; Francisco J. Ortiz Franco, Tijuana, Baja California y Roberto García Mora García, Nuevo Laredo, Tamaulipas.

IAPA condemns attack and disappearance of journalists in Mexico

 

Miami (April 6, 2005).- The Inter American Press Association (IAPA) condemns and regrets the brutal attack of a journalist in Tamaulipas and disappearance of another journalist in Sonora, both incidents adding to the long list of violence against journalists in Mexico.

 

The chairman of the Committee on Freedom of the Press and Information, Gonzalo Marroquín, deplored both acts and stressed, “We are watching with concern how groups on the fridges of the law are setting a precedence of violence in Mexico against the press and average citizens. We urge the country’s top officials to investigate these acts thoroughly and promptly, as well as bring those responsible to justice.”

 

According to information submitted to the office of the IAPA’s vice chairman for Mexico of the Committee on Freedom of the Press and Information, reporter Guadalupe García Escamilla, who works at a radio station in the city of Tamaulipas, on the U.S.-Mexican border, was shot at on April 5 by an unknown assailant who was waiting for her outside the station.

 

García Escamilla, who has been a journalist for more than 15 years, is in serious condition at a local hospital after receiving 9 gun shot wounds; two in the chest, three in the abdomen, and the rest in her arms and legs.  On February 18, the reporter had complained about telephone death threats allegedly resulting from her comments on a radio program at Estéreo 91 Radio.

 

Meanwhile, since Saturday, April 2, the whereabout are unknown of reporter Alfredo Jiménez Mota, from El Imparcial in Hermosillo, Sonora State.  The 26-year old journalist wrote articles on drug trafficking, a phenomenon – according to the newspaper – that has risen drastically in Sonora in the last three years.

 

According to reporter Shaila Rosagel, a colleague at El Imparcial, she was supposed to meet him later that evening after he finished an interview with a contact.  He has been missing since then.

 

Relatives, colleagues and friends of the journalist do not know where he is and fear that his disappearance is linked to his most recent articles in which he revealed information on alleged plans of drug traffickers to kill local government officials, as well as possible links between local police and gangs. 

 

Marroquín, editor of the Guatemalan daily, Prensa Libre, stated that given the increase in attacks and murders against journalists and the public at large on the border with the United State, the IAPA – along with the office of the organization’s vice chairman in Mexico, is organizing an international conference on reporting on high-risk issues in the second half of this year.

 

Last year, four journalists were killed in Mexico: Gregorio Rodríguez Hernández, in Mazatlan, Sinaloa; Francisco Arratia Saldierna, Matamoros, Tamaulipas; Francisco J. Ortiz Franco, Tijuana, Baja California, and Roberto García Mora García, Nuevo Laredo, Tamaulipas.

 

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