Newsletter
Español
  • Español
  • English
  • Portugués

La SIP divulga trabajos de periodistas independientes cubanos

18 de diciembre de 2001 - 19:00
Miami (19 de diciembre del 2001) -- La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) continúa con la divulgación de escritos de periodistas independientes cubanos a través de su pagina de internet, con la intención de promover y respaldar la libertad de expresión y de prensa en Cuba.

El artículo "El retorno de la publicidad" escrito por la periodista Ernestina Rosell de la agencia Cuba Press que dirige Raúl Rivero, destaca que la publicidad reapareció después de haber sido desterrada por el régimen comunista.

Periódicamente la SIP vuelca en su pagina http://cuba.sipiapa.org notas de periodistas independientes, la mayoría referidas a temas de libertad de expresión y de prensa.

El retorno de la publicidad

Por Ernestina Rosell

Ha vuelto la publicidad a Cuba. Junto a ésta el dólar desplaza al peso y el señor al compañero.
Ya también a nadie se le ocurre decir camarada, ni se estudia ruso, sino inglés, alemán, francés Italiano... para fabricar anuncios y comunicarse con los visitantes extranjeros.
Sí, la publicidad ha regresado a la isla y se percibe en revistas, vallas, canales de televisión y letreros.
Hace un buen rato que va resurgiendo en Cuba, después de estar desaparecida durante décadas, cuando la Revolución Socialista borró todo símbolo de la sociedad de consumo y el consumo mismo quedó reducido a lo mínimo.
Pero la nueva publicidad padece de distrofia.
Primero, porque no se permite llamarla así, publicidad. Hay que denominarla promoción o divulgación, tal vez para no admitir abiertamente su empleo en una sociedad que se proclama socialista hasta la mismísima muerte.
Segundo, esa publicidad es raquítica porque está dirigida a la Cuba extranjera, a la Cuba poseedora del dólar, a la elitista. No es su destinataria la Cuba cubana, la de moneda nacional, la empobrecida, la mayor.
Así, en Cuba se hace publicidad a medias. Si existe de nuevo es porque las circunstancias lo exigen, lo obligan.
A ningún extranjero podría vendérsele un paquete de café, una botella de ron o de cerveza, una pasta de dientes, un jabón, ningún producto, sin una etiqueta o marca que lo identifique. Y del dinero extranjero se vive y se depende en Cuba.
Las mercancías sin nombre se dejan para el patio, es decir, para el consumo nacional, para la exigua cuota, cada vez más exigua, que se distribuye al pueblo cubano por la libreta de racionamiento. Productos anónimos para la gente del montón, ese es el mercado interno, que hace sentir a la mayoría como una nulidad humana, sin un poco de adorno para la vida. Eso es el mercado socialista cubano.
Pero parece que ya no molesta a nadie, o a casi nadie, por ejemplo, cuando por Radio Taína, la única emisora turística del país, se escucha la oferta de exquisitos manjares, de suntuosos hoteles, de paradisiacas playas, de ajuares finos, de un mundo ideal, para el disfrute exclusivo del turismo extranjero. Todo, insertado aquí mismo, en medio de las miserias y penurias que vive la Isla.
Tal vez por la fuerza de la costumbre o por la fuerza de lo impuesto, la gente se ha resignado, y, así no se disgusta, no protesta, no critica, no le presta atención al fenómeno publicitario. Como dice el pueblo, no "coge lucha" con eso de la publicidad.
O, quizás, porque la inmensa mayoría de los cubanos piensa que la publicidad misma es un anuncio en sí de que "ya viene llegando" el cambio que todos esperan, aunque se callen.
En la observación de todo este fenómeno seudo publicitario, descubrí un rostro muy conocido, de una destacada animadora, actriz y antigua anunciadora: Consuelo Vidal.
En un shopping habanero Consuelo aparecía en una pancarta promoviendo, como antes lo hacía, el jabón de lavar Rina.
Aunque el texto del anuncio era otro, recordé el famoso slogan que antes le acompañaba y que ella hizo tan famoso en plena dictadura batistiana y que tanto ánimo dio hasta los finales del año 56:
¡Hay que tener fe, que todo llega!

FUENTE: nota.texto7

Seguí leyendo

Te Puede Interesar