Blancornelas, director del semanario Zeta, es uno de los periodistas más conocidos del país que se ha destacado por la investigación y publicación de notas sobre el narcotráfico en México, especialmente en Tijuana, ciudad fronteriza con Estados Unidos y donde opera el cartel de drogas de los hermanos Arellano Félix.
El periodista, que el 27 de noviembre de 1997 sufrió un grave atentado en el que murió su guardaespalda y uno de los atacantes, pistolero a sueldo del cartel de las drogas de los hermanos Arellano Félix, denunció que recibió nuevas amenazas de muerte vía electrónica el pasado 10 de enero, aunque se desconoce el origen de las mismas.
El presidente de la SIP, Robert J. Cox, subdirector del The Post and Courier, Charleston, Carolina del Sur, expresó que "condenamos las amenazas de muerte contra Blancornelas y exhortamos al gobierno de México a investigar y castigar a los responsables para impedir que los violentos continúen imponiendo la cultura de la impunidad".
Cox, agregó que aunque la organización hemisférica aplaude las medidas que han tomado las autoridades para brindar protección y seguridad al periodista, "esperamos que estas acciones vayan encaminadas a señalar y llevar ante la justicia a los responsables de sembrar el terror que coarta la libertad de expresión y de prensa".
Zeta también sufrió la perdida de uno de los colaboradores más cercanos de Blancornelas, Héctor Félix Miranda, codirector del semanario quien fue asesinado el 20 de abril de 1988. Su crimen, investigado por la SIP en 1996 como parte del proyecto Crímenes Sin Castigo Contra Periodistas, sigue impune.
Cox manifestó que "en la medida en que las autoridades investigación y resuelvan las agresiones y crímenes contra los periodistas, en esa misma medida se podrán ir frenando las actividades destinadas a atemorizar a la prensa. No podemos permitir que nos silencien ".
Por último, el presidente de la SIP se refirió
al principio cuarto de la Declaración de Chapultepec en el que se consigna
que "el asesinato, el terrorismo, el secuestro, las presiones, la intimidación,
la prisión injusta de los periodistas, la destrucción material
de los medios de comunicación, la violencia de cualquier tipo y la impunidad
de los agresores, coartan severamente la libertad de expresión y de prensa.
Estos actos deben ser investigados con prontitud y sancionados con severidad".
FUENTE: nota.texto7