Miami (19 de septiembre del 2002) – Iván García, periodista
independiente de Cuba, resalta la prohibición informativa que priva a sus
connacionales de informarse libremente, en una de sus notas que publica la Sociedad
Interamericana de Prensa en su página especial de Internet.
La página www.sipiapa.com/cuba , creada por la SIP en marzo del 2000
es un espacio que ratifica el compromiso y respaldo de la institución
por la lucha a favor de la libertad de prensa en Cuba y que da cabida a los
periodistas independientes de la isla.
A continuación reproducimos el texto parcial de la nota de Iván
García, periodista de la agencia de prensa independiente Cuba Press.
“Castro tiene el monopolio de la noticia en Cuba. La diversidad informativa
no existe y el cubano de a pie no tiene acceso a la prensa extranjera. Así,
por supuesto, al comandante le es más fácil gobernar.
“En la isla no se vende la revista Newsweek norteamericana ni el periódico
británico The Guardian. Tampoco los diarios franceses Le Monde Diplomatique
ni el comunista La Humanité. Censurado El País de España
y Folha de Sao Paulo de Brasil. Cero CNN o la RAI italiana.
“Lo que ocurre en el mundo y en Cuba es un derecho puntual que se otorga
el régimen de La Habana. Comentar, explicar o difundir cualquier noticia
tiene que ser autorizado por el partido comunista, único existente. La
iglesia posee varias publicaciones -Palabra Nueva, Espacios, Vitral- donde a
veces aparecen opiniones divergentes, pero su circulación es escasa y
limitada.
“La prensa independiente no puede publicar en su país. Para el
cubano promedio Internet sigue siendo algo fantástico y lejano. No queda
más remedio que creer lo que dicen los medios de Castro o leer de forma
casi clandestina la prensa extranjera que con evidente retraso llega a las manos
de unos pocos.
“Controlar el flujo de la información es primordial. Sin noticias
divergentes es mucho más fácil gobernar. Como el puré a
un bebé, todo los de Papá Estado. Esto es verde, aquello negro
y más allá amarillo.
“Una persona es anormal, delincuente y contrarrevolucionaria si desconfía
de los monos sabios mediáticos y desea buscar otros ángulos de
una noticia. Por ello es comprensible que muchos asistan a las marchas programadas
por Castro o que ocho millones voten por pura inocencia política y absoluto
desconocimiento de un proyecto de enmienda a la Constitución que nos
encadena a vivir eternamente con el socialismo científico.
“Los medios en Cuba han tratado de programar un cubano "políticamente
correcto" y a su gusto. Pero la mayoría huye como el diablo a la
cruz del discurso político enlatado. Y no tienen más remedio que
comprar el periódico Granma o encender el televisor y ver a Castro. Pues
cuando el comandante único habla en los tres canales televisivos existentes
y todas las emisoras radiales se ponen en función de él.
“Peor aún que el embargo económico de Estados Unidos, la
crisis económica perenne y el deterioro moral es la dictadura de las
noticias. Se lee, se escucha y se debate lo que Castro autoriza.”
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