Colombia

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COLOMBIA Fueron liberados, después de ocho meses de cautiverio, encadenados a una cama y sin ver la luz del sol, los periodistas Francisco Santos, de El Tiempo, y Maruja Pachón, que habían sido secuestrados por los carteles de la droga. El 4 de mayo fue secuestrado un grupo de periodistas por la guerrilla, pero liberados pocos días después. Sin embargo, han continuado los asesinatos y las amenazas en su contra. El 24 de abril, fueron asesinados el reportero Julio Daniel Chaparro, de El Espectador, y el fotógrafo Jorge Torres Navas, del mismo diario, en la localidad de Segovia, departamento de Antioquía. El lO de mayo la DIJIN (servicio de inteligencia militar) informó que de acuerdo a las investigaciones la acción fue cometida por el grupo guerrillero de las FARC. El 20 de mayo, fueron asesinados los periodistas y militantes del Partido LiberalJosé Liberdo Méndez y Carlos Julio Rodríguez, este último locutor de la emisora Voz de la Selva, filial de la cadena Caracol. La esposa del primero, Judith Aristizábal, locutora de la misma cadena radial, resultó herida. La acción fue realizada por sicarios que se desplazaban en una motocicleta en la ciudad de Florencia, departamento del Caquetá. El 3 de agosto, el periodista Hernán Blanco, del periódico El Espacio, fue asesinado por un desconocido en el suroriente de Bogotá. Las causas hasta el momento se desconocen. El 16 de agosto, fue asesinado el periodista Hernando Hernández en la población de Aracua, departamento de Caldas. También se desconocen los móviles y los responsables. El 2S de agosto, el periodista Juan Suárez Flórez, corresponsal de El Tiempo en Berlín, Alemania, quien se encontraba de visita en el país, fue asesinado por delincuentes comunes cerca de Bogotá. El 13 de septiembre, el locutor de La Voz de Ariari, Tarsenio Hoyos, fue asesinado cerca de su emisora en la ciudad de Villavicencio, departamento del Meta. No se conocen datos adicionales. El 16 de septiembre, el empleado del departamento de circulación de El Tiempo en la ciudad de Cali, Rogelio Grajales, fue asesinado por un desconocido. Aparentemente el asesinato se cometió por robarle dinero. El 26 de septiembre, el periodista y candidato liberal a la Cámara, Rodrigo Ahumada, fue abaleado en la ciudad de Santa Marta y murió 12 días después. Autoridades locales sindicaron a un grupo guerrillero de los FARC. El 4 de octubre, el narrador deportivo Javier Ramos Acevedo fue asesinado a tiros en la ciudad de Tulua, departamento del Valle. La víctima era hermano del político Jairo Ramos, colaborador de varios periódicos de la región. Estos casos revelan que en Colombia continúa una situación alarmante respecto de la seguridad del ejercicio del periodismo: un escaiofriante promedio de dos periodistas asesinados por mes. Sigue existiendo una innegable libertad de prensa y un respeto por parte del gobierno por la independencia crítica de los medios informativos. Sin embargo, el gobierno ha sido incapaz de ofrecer garantías reales que permitan a los periodistas ejercer su profesión en un ambiente libre de muertes y amenazas La Asamblea Nacional Constituyente promulgó una Constitución colombiana en julio. Durante las discusiones de esta Asamblea se presentaron todo tipo de propuestas tendientes a limitar de una forma u otra la libertad de prensa. Se requirió de una labor muy intensa por parte de los medios de comunicación y de los periodistas para evitar que se aprobaran la mayoría de estas iniciativas, pero es evidente que existe dentro de ciertos círculos políticos y parlamentarios un ambiente adverso a la prensa por su función fiscalizadora del Congreso. Entre el tipo de restricciones que fueron aprobadas se incluyó el "derecho a la rectificación en condiciones de equidad" y también estipula la nueva Constitución la "responsabilidad social" de los medios de comunicación. Asimismo, se incluyó el llamado "derecho a la honra" y se le delegó a la ley la forma de su protección. El nuevo parlamento que debe elegirse el próximo domingo 27 de octubre tendrá a su cargo el desarrollo de esta nueva Constitución y en sus manos está el alcance que se le quiera dar a estas restricciones a la libertad de prensa incluidas en la nueva Constitución. Continúa el control por parte del Estado de las ondas electromagnéticas y, por consiguiente, de la radio y la televisión, como también la obligación legal de tener tarjeta de periodista para ejercer la profesión.

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