Cuba

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En los últimos seis meses el grave control ideológico que afecta el flujo de información dentro de Cuba se ha acentuado dramáticamente. Se ha incrementado así el riesgo real que sufren aquellos cubanos y extranjeros que se atreven a intentar comunicarse o a ejercer la función de periodismo.

Los grupos de derechos humanos que han comunicado sus actividades o ideas y las del gobierno han aumentado sus intentos de comunicación dentro del pafs y hacia el extranjero, demostrando cada vez más audacia. También así los corresponsales extranjeros de visita o destacados en Cuba. Ante esto el gobierno de Cuba ha aumentado dramáticamente su persecución, vigilancia y represión de todo el que intenta comunicar ideas o información que se desvíe en algún elemento de lealtad absoluta al estado. Particularmente preocupa el aumento de la represión por parte del estado en contra de aquéllos que acusa formalmente de "impresión clandestina", y el arresto y detención de ciudadanos por el simple hecho de llevar a cabo una conferencia de prensa o por la diseminación de un documento. Durante este último período han aumentado trágicamente los" actos de repudio" llevados a cabo por turbas del Departamento de Seguridad del Estado contra escritores, intelectuales y periodistas debido a que sus escritos o declaraciones han contrariado al estado cubano. Una docena de intelectuales y escritores han perdido sus trabajos como represalia a sus declaraciones. Han aumentado las expulsiones masivas de corresponsales extranjeros cuando sus informaciones han desagradado al gobierno. El gobierno de Cuba, que dirige directamene las funciones de los rotativos, revistas y telecomunicaciones en el país, ha aumentado asimismo el uso de estos medios estatales para agredir e insultar violentamente a los intelectuales y escritores que han difuncido informaciones o proclamas contrarias al gobierno. El siguiente es un resumen de incidentes de represión abierta contra periodistas y escritores en los últimos seis meses: 9 y 10 de octubre: Trece escritores e intelectuales fueron arrestados en La Habana durante las primeras horas de la mañana de ambos días. Los arrestados fueron recluidos en varias cárceles de la capital. Ellos son Reinaldo Betancourt Alvarez, Raúl Cobas Paradella, Aníbal Cruz, Lázaro Loreto Perea, Jorge Julián Reyes y Ramón Rodríguez, de la Asociación de Defensores de los Derechos Políticos (ADEPO); Jorge Quintana, de la organización Seguidores de Mella; Eduardo Cuartas, Juan Gualberto Fernández, Manuel de Jesús Leyva y Omar López Montenegro, de la Asociación Pro Arte Libre (APAL); y Fernando Núñez. Por otra parte, se supo que María Celina Rodríguez, del grupo Libertad y Fe, que fue arrestada junto a éstos, fue puesta en libertad ellO de octubre después de estar detenida por varias horas. Sin embargo, los otros han sido instruidos de cargos. El Ministerio del Interior ha dicho que Reinaldo Betancourt Alvarez, Aníbal Cruz y Jorge Julián Reyes han sido acusados de "asociación ilegal", "impresión clandestina" y de "incitación a cometer delitos". Lázaro Loreto Perea, Luis Alberto Santos y Ramón Rodríguez, además de los cargos anteriores, también han sido acusados de "desacato al Presidente del Consejo de Estado". Los cargos de los restantes no se han divulgado. Estos arrestos y acusaciones son en represalia porque estas personas habían participado en una conferencia de prensa el 7 de octubre en La Habana, en la casa de Elizardo Sánchez Santacruz, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, quien recibiera con dos de sus compañeros el premio de la SIP Pedro Joaquín Chamarra el año pasado. En dicha conferencia de prensa se distribuyeron panfletos dirigidos a los delegados al IV Congreso del Partido Comunista de Cuba, en que se les pedía que iniciaran reformas constitucionales y que tomaran medidas en protección de los derechos humanos y en favor de la democratización de Cuba. En dicha conferencia participaron 45 corresponsales extranjeros, dos diplomáticos, uno sueco y el otro de Estados Unidos. El arresto de Pita Santos fue específicamente por distribuir la declaración del grupo Concertación Democrática en los trenes que llevaron a los delegados al Congreso del Partido desde la Habana hasta Santiago de Cuba. 10 de octubre: Coincidiendo con el día que comenzó el IV Congreso del Partido Comunista de Cuba, tres corresponsales españoles fueron expulsados de Cuba con el pretexto de no contar con visas de trabajo, sino de turistas. Joaquín Ibarz, del diario La Vanguardia, de Barcelona, y quien anteriormente ha visitado Cuba 20 veces, fue notificado de que se le retiraba el visado y que debía marcharse. Fue el primer periodista español expulsado de Cuba. Pero no el último, ya que Fernando Orgambides, del diario El Pais, de Madrid, también fue expulsado. Héctor Algiles, funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, quien dijo que eran tres españoles los expulsados, no dio el nombre del tercero. Y no se pudo conocer quién fue. Ignacio Ruperez, ministro consejero de la embajada de España en La Habana, protestó ante el gobierno cubano las expulsiones. Dijo Ruperez: "La embajada española mostró su preocupación por la medida, que considera injusta", y resaltó la seriedad y objetividad del trabajo de los periodistas. 23 de septiembre: Ocho miembros de la Coalición Democrática Cubana fueron detenidos por la policía de La Habana en la casa de Omar del Pozo, donde estaba esperando participar en una entrevista telefónica con Radio Maro, la estación de la Voz de América, y con la estación de radio de la Fundación Nacional Cubano Americana. Los restantes, Erneso Arteaga, Angela Herrera, Manuel de Jesús Leyva, Omar López Montenegro, Fausto Martí, Pablo Reyes y Gregario Rueda Claro, y el mismo Pozo, fueron detenidos durante 24 horas en la 1Oª estación de policía en la Avenida Acosta en La Habana y liberados sin haber sido instruidos de cargos. Las entrevistas radiales no se llevaron a cabo. 6 de septiembre: Dos periodistas cubanoamericanos, Josefina (Josie) Goytisolo y Sergio López Miró, fueron golpeados y agredidos física y verbalmente cuando intentaban reportar y filmar una manifestación de disidentes frente a la sede del Departamento de Seguridad del Estado en La Habana. Goytisolo, periodista y productora de televisión independiente, y López-Miró, de la cadena de televisión norteamericana Telemundo, han escrito extensamente sobre el incidente. Goytisolo lo hizo en un artículo en el Miami Herald y López-Miró en un artículo del Wall Street Joumal. Ambos acudieron al lugar de la manifestación, y al llegar, con cámaras de vídeo, se identificaron al personal de seguridad en calidad de periodistas de Estados Unidos con permiso del gobierno para hacer reportajes, ya que estaban participando en una conferencia del gobierno para periodistas cubanoamericanos. Sin embargo, a los pocos minutos miembros de una llamada "brigada de respuesta rápida", que en verdad son turbas callejeras controladas por la Seguridad del Estado, los agredieron bestialmente. Dice LópezMiró: "Nos dieron patadas y cabezasos, nos empujaron, nos rompieron las cámaras y cuando nos metimos en el taxi empezaron a darle golpes al taxi hasta que salimos de allí. Nos llamaron los peores epítetos posibles. Fue algo increíble, horrible". 19 de julio: El escritor Roberto Escalona, cuyo libro sobre Fidel Castro fue publicado en México el año pasado, fue arrestado en su casa después que más de 100 personas se presentaron en la calle frente a la casa para llevar a cabo un llamado "acto de repudio" contra Luque Escalona. Este se encontraba en el cuarto día de una huelga de hambre en protesta por los Juegos Panamericanos y la presencia de Fidel Castro en la reunión cumbre de Guadalajara. Luque Escalona fue arrestado cuando, en respuesta a los gritos y denuncias en su contra por parte de los manifestantes, se presentó en la ventana de su casa y gritó consignas contra el gobierno. 25 de junio: Yndamiro Restano, vicepresidente de la Asociación de Periodistas Independientes de Cuba, fue atacado por dos hombres mientras que un tercero observaba la acción. El asalto ocurrió a poca distancia del juzgado en que se llevaba a cabo el juicio de dos médicos acusados de conspirar para asesinar a Fidel Castro. Restano, que había tratado de observar y reportar el juicio, acababa de salir del juzgado. El asalto ocurrió en medio de una calle muy transitada en la zona del Vedado, en La Habana. Cinco días después, el 30 de junio, Restano fue arrestado junto con 10 miembros de la organización Movimiento Armonía. Allí se confiscaron varios números del periódico La Opinión, publicado pero aún sin distribuir, que Restano intentaba lanzar en distribución clandestina. Se registraron varias casas de los arrestados sin orden judicial para ello. A las 36 horas los arrestados fueron puestos en libertad después de firmar documentos denominados "advertencias oficiales". Como represalia contra varios de los arrestados con Restano, seis de ellos perdieron sus empleos a los pocos días, sin poder, como ocurre en países totalitarios, encontrar trabajo en otras empresas. Los despedidos fueron Rafael Gutlérrez y Alfredo González, que perdieron sus empleos en la Central de Trabajadores de Cuba, como afiliados al Sindicato de Marina Mercante y Puertos. González fue agredido por desconocidos cuando salía de una misa en la iglesia de Las Mercedes. Fue detenido para" su protección". También fueron despedidos de sus puestos en el Sindicato de Marina Mercante Manuel Manrique y Lázaro Cuesta Collazo. Marta Lago, escritora, fue despedida del Departamento de Información de la Unión de Jóvenes Comunistas. Rómulo Michelena perdió su puesto de administrador del Centro Recreacional La Palma. 28 de mayo: Diez escritores disidentes, algunos de ellos hasta este momento conocidos intelectuales de la oficialidad, firmaron una "Declaración de Intelectuales Cubanos" pidiendo una apertura democrática, y entre otras cosas, elecciones legislativas, amnistía para los presos políticos y un debate nacional sobre el futuro político del país. El 15 de junio, Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, dijo que el acto era una "traición". Ese mismo día, a María Elena Cruza Varela, una de las firmantes de la declaración, se le llevó a cabo un "acto de repudio" por parte de miembros de Comité de Defensa de la Revolución de su barrio. La Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) denunció la declaración del 4 de julio y la calificó de maniobra de la CIA. Diez escritores más se sumaron a la declaración. Muchos de ellos han sufrido represalias por parte del gobierno. Se conocen las siguientes represalias: a Héctor Castaneda, escritor, lo agredieron dos desconocidos en el Parque Central de La Habana el 13 de junio; Manuel Díaz Martínez, escritor y poeta, ha sido interrogado varias veces por funcionarios de la Seguridad del Estado y ha sido rebajado de su puesto de redactor de Radio Enciclopedia; Nancy Estrada Galván, periodista de la revista Mujeres, órgano oficial de la Federación de Mujeres de Cuba, fue expulsada de su trabajo el 3 de junio. Se le dijo por la directora de la revista que no podía trabajar en la misma después de firmar la declaración; Angel Mas Betancourt, actor y subdirector del Teatro Musical de La Habana, fue despedido días después de firmar la declaración; Díaz, Estrada y otros dos firmantes de la declaración, Raúl Rivero y Bernardo Marques Ravelo, fueron notificados de su expulsión de la UNEAC el 19 de junio. Se les dio la oportunidad de responder a ese acto, sin embargo, cuando dos de ellos apelaron por escrito la expulsión. Se les dijo que estaban promoviendo una filosofía de "deserción y capitulación ante el enemigo". Y fueron expulsados de todos modos.

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