México

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A pesar de una mejora en la situación general de los derechos humanos, no se ha podido crear entre la burocracia una cultura de respeto a la libertad de prensa, combatida muchas veces desde el poder y eventualmente objeto de sutiles pero eficaces censuras gubernamentales.

Los enemigos de la libertad de prensa asedian al periodista mexicano y a menudo lo hacen victima de la intimidación, el allanamiento, el secuestro, la agresión física, la vejación, el hostigamiento y hasta el asesinato. De marzo a octubre de este año, cuatro periodistas fueron asesinados, uno secuestrado e intimidado, dos despedidos de su trabajo por difundir lo ocurrido en una disputa electoral, y una estación de televisión fue clausurada. Además un periódico fue objeto de un ataque de vandalismo y la oficina de otro periodista fue allanada. Actos de represión gubernamental contra reporteros también han sido denunciados por la prensa. En marzo, el locutor de Radio Azul fue asesinado en Lázaro Cárdenas, Michoacán, por un individuo identificado como policía. El 23 de abril, el reportero del periódico Diario de Morelos, Alejandro Campos Moreno, fue asesinado de un balazo. El 3 de julio, fue asesinado en Ciudad ]uárez el articulista de El Diario de Juárez, Víctor Manuel Oropeza. Con la muerte del prestigiado médico Oropeza, conocido en el medio por su lucha democrática política, que la extendía con su pluma en las páginas editoriales de El Diario de Juárez, suman ya 21 asesinatos los cometidos en los últimos tres años, según datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. El 16 de julio, el articulista de Excelsior, Raúl Cremoux, denundó públicamente haber sido secuestrado, injuriado y amenazado seis días antes. Su caso se ventila aún en un marco de confusión creado por la demora en la denuncia. En Nayarit fue clausurada el 14 de agosto una retransmisora de televisión después que su reportero difundió una entrevista en la que se hacían alusiones desfavorables a un candidato a diputado del PRI. Las reporteras Berta Teresa Ramírez y Magdalena Robles y el reportero Miguel Angel Pedrero fueron despedidos del Canalll de la televisión gubernamental, por hablar en sus noticieros de las ilegalidades denunciadas en los eventos electorales de Guanajuato y del Estado de México. El matutino Cambio, de Puebla, fue asaltado el 13 de agosto por un grupo de individuos que causaron destrozos en oficinas y talleres. El 3 de septiembre, fueron allanadas las oficinas del periodista Ignacio Mendoza, en Cancún, en aparente acción intimidatoria, pues el periodista pretendía hacer una huelga de hambre en la ciudad de México, para denunciar el clima de represión que impera en el Estado de Quintana Roo. En Matamoros, Tamaulipas, los periódicos La Opinión y La Calle han acusado a las autoridades municipales de dificultar la circulación de sus ejemplares. En su defensa, el alcalde aduce que sólo ha tratado de impedir que los voceadores incurran en obscenidades y en hacer la apología del delito al pregonar el contenido mismo de las publicaciones que con frecuencia atenta contra el pudor. El joven reportero de televisión Gabriel Venegas Valencia fue asesinado hace apenas una semana. Venegas desapareció el viernes 11 del presente mes después de terminar sus labores cotidianas para la Dirección de Noticias de Televisa. Vanegas trabajaba específicamente en el sector laboral, cubriendo huelgas y conflictos sindicales. Fue hallado muerto el martes 15 y respecto a su homicidio nada se ha aclarado hasta ahora. Se suma a los inconvenientes que enfrenta el periodista mexicano, una campaña presuntamente moralizadora que entraña al fin y al cabo una censura. A través de la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas llustradas, la Secretaría de Gobernación envió el Diario Metro, de Monterrey, un oficio en el que incluye "impugnaciones" y "objeciones" por la publicación de fotografías de semidesnudos y de anuncios de negocios de estética y masajes corporales. También se exige un permiso de control sanitario en la publicidad, cuando se trata de anuncios de medicamentos y sus presumibles propiedades. En mayor o menor grado, persiste en México una falta de compromiso con la libertad de prensa, con la verdad y con la crítica.

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