El periodista guatemalteco, quien aún se halla bajo arresto domiciliar, intervino durante la reunión semestral de la SIP.
Por: Mariana Belloso
La presentación especial del periodista guatemalteco José Rubén Zamora, fundador del extinto diario elPeriódico, marcó uno de los momentos más importantes del segundo día de la Reunión de Medio Año 2026 de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Tras más de tres años de prisión y actualmente bajo arresto domiciliario, Zamora compartió un fuerte testimonio sobre la persecución judicial, el impacto personal y familiar del encarcelamiento y el papel del periodismo frente a los abusos del poder.
La intervención fue presentada por Carlos Lauría, director ejecutivo de la SIP, quien recordó que la participación de Zamora estuvo inicialmente en duda ante el riesgo de que las autoridades judiciales guatemaltecas intentaran revocar el amparo que le permite enfrentar los procesos en libertad provisional. “Hoy lo tenemos con nosotros gracias a ese amparo definitivo”, señaló.
Zamora permaneció privado de libertad por más de 1.200 días, en un proceso ampliamente cuestionado por la ausencia de garantías de debido proceso y considerado una represalia por décadas de investigaciones sobre corrupción y crimen organizado. Aunque actualmente se encuentra en arresto domiciliario, con obligación de presentarse periódicamente ante el Ministerio Público y prohibición de salir del país, los procesos penales en su contra continúan abiertos.
Durante la presentación, Zamora denunció las condiciones de aislamiento extremo a las que fue sometido en prisión, incluyendo vigilancia permanente, encierro prolongado y restricciones severas, situación que comenzó a revertirse tras las primeras visitas de la SIP, la CIDH y organizaciones internacionales de defensa de periodistas. “Esas visitas rompieron el cerco de aislamiento”, afirmó.
En diálogo con el periodista guatemalteco Gonzalo Marroquín, expresidente de la SIP, Zamora explicó que la causa real de su persecución no está en las acusaciones formales, sino en su labor periodística. Recordó una larga historia de hostigamiento que incluyó demandas masivas, fiscalizaciones exhaustivas, boicots comerciales y, finalmente, una ofensiva judicial que culminó con su encarcelamiento y el cierre forzado de elPeriódico en mayo de 2023, privando a Guatemala de uno de los principales medios de investigación del país.
El impacto personal fue devastador. Zamora habló sobre la separación de su familia, a la que no ha podido ver durante años, y describió el encarcelamiento como “presenciar la propia agonía”. Aun así, destacó la solidaridad del gremio periodístico, que calificó como decisiva para su supervivencia física y emocional. “No hay gremio tan solidario y tan humano como el de los periodistas”, sostuvo.
En su mensaje dirigido a la asamblea de la SIP, Zamora advirtió sobre la fragilidad de la democracia en la región y el avance de estructuras que concentran poder político, judicial y económico. Señaló la existencia de poderes fácticos y mafias enquistadas en el Estado que controlan instituciones clave y ven al periodismo independiente como una amenaza. “No quieren periodistas; quieren propagandistas”, afirmó.
Insistió en que la prensa cumple un rol esencial como contrapoder frente a esos intereses y enfrenta hoy un doble desafío: la persecución política y la crisis de sostenibilidad agravada por los cambios tecnológicos y el uso de plataformas digitales para la desinformación. Aun así, dijo que existen salidas y que abandonar la lucha no es una opción.
En sus palabras finales, llamó a los periodistas del continente a no ceder ante el miedo, a honrar a quienes han sido asesinados, encarcelados o forzados al exilio y a ejercer la libertad como un acto cotidiano. “La libertad no es filosófica, es existencial: se ejerce cuando un periodista, incluso en soledad y marginalidad, puede decir no a los poderes establecidos”, concluyó.
Marroquín cerró el espacio recordando que el debilitamiento de la democracia y de la libertad de expresión es un fenómeno global y reafirmando el principio fundamental de la Declaración de Chapultepec: no puede haber democracia sin libertad de prensa.