Por: Julieta Long
El Relator Pedro Vaca, hablando en la reunión semestral de la SIP, explicó que existe un “estrangulamiento de los conceptos”, donde se promueve una “libertad bajo el prisma de la libertad propia y en perjuicio de la libertad ajena".
Por: Julieta Long
En el marco de la Reunión de Medio Año de la SIP, Pedro Vaca, Relator Especial para la Libertad de Expresión de la OEA, realizó un balance de su gestión y analizó la situación de la libertad de prensa en la región junto a Carlos Jornet, vicepresidente primero de la SIP y Martha Ramos, presidenta de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la organización.
La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión (RELE) de la OEA fue creada en 1997, en respuesta a la necesidad de proteger este derecho en las Américas.
Lo que en los años 2000 se perfilaba como un "renacer democrático" por el ocaso de las dictaduras y por un renacer en la libertad de expresión, hoy se enfrenta a una realidad que los protagonistas describen como una “caída estrepitosa de ese castillo de naipes”. “Creo que está más reflejada y está mucho más explícita la fragilidad de la región”, sostuvo Vaca.
Esta fragilidad se manifiesta en una "permisividad" hacia actitudes autoritarias que han vuelto a normalizar la presencia de periodistas en prisión, una situación que contradice los estándares interamericanos que cuestionan el uso del derecho penal para limitar la expresión en asuntos de interés público
Un mapa ensombrecido por el autoritarismo
El panorama de los últimos años es calificado como “tétrico”. “Los autoritarismos consolidados no mermaron, es decir, no hay señales de mejora en países como Nicaragua, Cuba o Venezuela en materia de garantías”, comentó Vaca. Asimismo, el especialista expresó su preocupación por la normalización del deterioro institucional, que expone a la prensa a niveles extremos de vulnerabilidad, como se observa en Haití.
Vaca advirtió sobre la creación de un entorno hostil alimentado por el poder político: “Hay unos niveles de permisividad, inspiración, inflamación deliberada del debate público, tolerancia a la propaganda, estigmatización de periodistas y medios de comunicación. Este es un cóctel muy complicado”.
La "Ironía" de la Libertad y el Control del Relato
Uno de los puntos más críticos discutidos fue el uso semántico del concepto de "libertad" por parte de nuevos liderazgos. El Relator explicó que existe un “estrangulamiento de los conceptos”, donde se promueve una “libertad bajo el prisma de la libertad propia y en perjuicio de la libertad ajena. Es casi un permiso para poner bozales y grilletes”.
Por su parte, Carlos Jornet recordó que desde el año 2020 se aceleró un proceso de confrontación contra el periodismo, exacerbado por la pandemia, donde gobiernos autocráticos aprovecharon para controlar a la disidencia periodística. “El proceso que nos toca de aquí en adelante es intentar poner un freno a este problema y realmente empezar a recuperar también la credibilidad del periodismo”, sostuvo Jornet.
Frente a este escenario, los expertos coinciden en que el futuro de la democracia en la región está estrechamente ligado a la articulación entre la sociedad civil y los organismos internacionales. Como señaló el vicepresidente primero de la SIP, el trabajo hacia adelante es “unir fuerzas, buscar alianzas y mecanismos de financiamiento que permitan la subsistencia de este tipo de redes porque solamente trabajando todos juntos vamos a poder contribuir a que la democracia siga existiendo en el continente”.